Familia Gil González: Como pez en el agua

Escrito por  Nov 14, 2017

Esta historia la podríamos iniciar con una frase de Andy Smith: “Un trofeo atrae el polvo. Los recuerdos duran para siempre”. En estas pocas palabras resumimos esa importancia de la convivencia entre personas y el bienestar que genera la actividad física y el deporte como formadores de seres humanos.

Sergio Iván Gil, es padre de tres hijos y a todos les inculcó lo mismo que aprendió de su mamá cuando era un niño: nadar para divertirse. Y si además de recrearse sirve para la convivencia familiar y también para competir y ganar medallas, como lo lograron padre e hijo, es doble el elogio para este grupo familiar.

“Los he metido a la liga y a buceo, a polo acuático, cursos del Inder de muy buena calidad, muy formativos para los niños”, expresa el padre al referirse a sus tres hijos: David, Kevin Alexis y Steven, en orden descendente de edad.

op FAMILIA GIL 1 1Si volvemos a los recuerdos, la frase inicial de esta historia, David Gil González, quien está en el segundo semestre de Licenciatura en Música, expresa: “En mi niñez alcancé a disfrutar de los juegos de la calle, en varias temporadas que viví en barrios, pero también en el centro, de Medellín, encontraba espacios para jugar con otros niños. En parques y cuando niño, los deportes se vuelven juegos, por eso la natación la aprendí de mi padre. Desde que tengo memoria he ido a natación, desde siempre”.

Sergio Gil tiene un taller en la casa donde trabaja calzado, presta servicios de guarnecida. No tiene un horario de fábrica. Sus tres hijos estudian alternando con la natación. Es por eso que tienen disciplina, sacando tiempo para todo.

op FAMILIA GIL 4 1El padre de esta familia está convencido de los beneficios de la actividad física, y por eso insiste en que hay que acompañarla, motivarla, incentivarla y posibilitarla todo el tiempo, por eso asegura que: “El deporte es esencial para la vida, para todo.  Para ocupar el cuerpo, para la salud, que a la vez ayuda con la salud mental. No solo sirve para evitar los vicios, la drogadicción sino además para ganar disciplina, para que el cuerpo tenga el movimiento que requiere”.

Cuando padre e hijo mayor hablan del profesor Ubaldo, cuentan que es una persona particular, muy amable. Más que ponerlos a hacer una cantidad exagerada de piscinas como hacen muchos entrenadores, primero él se acercó a las personas con las que estaba tratando, comprender las necesidades, entender sus vidas y las capacidades de sus cuerpos particulares. Les enseñó a nadar, antes de ponerlos a competir o antes de exigirles disciplina.

Cuando David habla de sus cuatro medallas de oro, asevera que él fue un nadador solitario sin competir. Nadaba, buceaba y jugaba polo por diversión. Entrenó en la piscina del parque La Asomadera. La competencia se hizo a nivel municipal con todas las piscinas, del Inder, de la ciudad y los corregimientos. Eran los niveles formativos compitiendo. De las cinco competencias que participó, ganó cuatro medallas de oro. Su padre también compitió y ganó dos medallas de bronce en la piscina olímpica.

Al final del diálogo, David responde sobre la importancia de la actividad física para la convivencia y para estar lejos de la drogadicción: “El tiempo cuando no se ocupa se gasta en lo primero que se vea o que crea el ambiente. Los deportes son diversión y esa diversión atrae la gente.  Más que enseñar una disciplina, enseña unas formas particulares de ser, enseñanzas para la vida. Los riesgos siguen porque aunque aquí esté la piscina, al lado pueden estar las personas del vicio. Está también la oportunidad de decidir qué puerta voy a abrir”.

La historia de esta familia que se mueve como pez en el agua es un ejemplo para imitar porque nos demuestran con sus hechos que toda actividad física forma seres humanos íntegros a partir de la diversión, la disciplina, la convivencia y el bienestar corporal, porque los recuerdos duran para siempre.

Por Carlos E. López Castro

Inder

¡Convivencia a través del deporte!

 

.: Publicidad :.

Facebook