Por Alejandro Martínez Ferraro

Hacer un paralelo entre los carros y las motos, comparar sus cualidades y defectos como  medio de transporte en Medellín, para muchos, se quedarían en el debate, porque ambos tienen sus pro y sus contras. Para Anderson Arenas de 34 años, la decisión es unánime a favor de la motocicleta, ya que desde los 14 años utiliza este vehículo como medio de transporte.

En su juventud, la época en la que la Yamaha R-115 estaba en su máximo furor, la que los “pillos” tenían en la cima del top 5 de  preferencia a la moto más robada y, al igual, la moto más utilizada para cometer dicho delito. Sin embargo, esas pequeñas estadísticas no opacaban el sueño de “tener la moto del momento”.

“Al pasar el tiempo en la ciudad de Medellín, la movilidad se ha dificultado, por la demanda excesiva de motocicletas. Pero se ha contado con la fortuna dentro de lo normal, tener una muy buena experiencia, ya que ha sido mi medio de transporte, para mi trabajo, mi universidad y mi tiempo de ocio”, afirma Anderson con un jugueteo nervioso con las llaves y el llavero de Atlético Nacional.

Afortunadamente para él, no ha sufrido ningún accidente comprometedor, sólo caídas y sustos que no se olvidarán. “En todo este tiempo, sólo he tenido dos accidentes, por llamarlos así, no de una gravedad como  para desplazarme en ambulancia ni nada de eso. Pero han sido lesiones leves. Hoy en día, con la fortuna de poderme transportar en la motocicleta, hago un llamado para crear nuevas garantías para los motociclistas, tanto en espacio como en cultura que nos lleve a ser unos mejores conductores”.

Los efectos secundarios que afectan el tiempo para compartir en familia o el descanso del día a día de los conductores, debido a la caótica movilidad de la ciudad son: tener que salir con más anticipación a las diferentes actividades programadas,  pero, a su vez, ayuda con la fluidez, teniendo en cuenta que se evita el tráfico de la hora pico. Por lo anterior, Anderson dice que “las vías de Medellín no son las más acondicionadas para mezclar los tres tipos de transportes que existen en la ciudad: los motocicletas, el servicio público y los particulares. Entonces se ve muy afectada la movilidad, lo que hoy en día contribuye a que los tacos tengan consecuencias más grandes”.

“En cuanto al Transporte Público, es un tema cultural ya que son personas que no nos quieren a los motociclistas. Son muy pocos los que son respetuosos con nosotros y siempre quieren llevar las de ganar e imponer su vehículo contra la integridad de nuestras vidas y la motocicleta. Culturalmente, se tiene que tratar este tema para que se pueda respetar. Además, crear la forma para que pueda existir una movilidad más óptima en la ciudad”, opinión de un motociclista afectado por la mala calidad de algunos conductores del Transporte Público.

A la pregunta: ¿cómo contribuye para mejorar la movilidad en la ciudad? Anderson responde: “Respetando las normas de tránsito y utilizando el carril para motociclistas”.

¿Cómo le gustaría que fuera la movilidad en el Centro de Medellín? “Me gustaría que el Centro fuera totalmente peatonal, así la movilidad se vería con mayor fluidez”.

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Por Carlos E. López Castro

Libardo López, nació en el municipio de Don Matías. Llegó a Medellín desde los 15 años de edad y hace diez que se transporta en moto para su trabajo como prensista de su propia litografía. Insiste en que una de las soluciones para el caos vehicular y para reducir los accidentes en la ciudad, sería que los pases de conducción sean legales.

En su niñez, desde los 10 años, fue un buen cliente asiduo del negocio de alquiler de bicicletas, en su pueblo natal. Pero como abundaban las lomas, constantemente se caía y no faltaban las pequeñas heridas. Desde  esa época, la bicicleta empezaba a mirarla como una forma de viajar sobre ruedas, para salir de su pueblo y buscar un futuro. Además, practicaba el ciclismo como deporte, cuando no había tanta cantidad de carros y motos.

Con ese aire aventurero que lo aprendió al montar en bicicleta, llegó a Medellín a la edad de 15 años. El primer trabajo fue la talla en madera en alto relieve. Se hacían muebles, salas, comedores. De ese entonces, recuerda Libardo: “Fue un cambio muy duro, muy drástico, muy difícil. Me vine del campo porque uno quería más posibilidad de vida, de estudiar, buscar un trabajo diferente al del campo, porque es muy duro,  de mirar otras cosas Uno siempre trata de mejorar. Me encontré con una realidad muy dura, abandonar tu tierra, tu familia, tus padres. Venís a enfrentar una cantidad de necesidades, se aguanta hambre, necesidades. Venís de vivir a las anchas con la abundancia de comida en el campo a aguantar. No puedo ir al centro porque no sé cómo ir, no sé coger un bus, tanto ruido de carros y motos. Llegué a vivir al barrio Córdoba. Un barrio muy bueno donde estaba un hermano, al menos llegué donde un familiar, pero faltaba una cantidad de cosas, el cariño de los padres. Ver que si uno quería comer algo, había que sacar primero el dinero. No lo encontraba como antes que teníamos la comida abundante, porque en el campo se tenía las necesidades básicas más satisfechas que en la ciudad. Pero crece uno como persona, aprende uno a madurar”

En cuanto a su papel como motociclista, ya lleva diez años desde que inició a trabajar en litografía. Dice que el asunto es más que todo quererse así mimo. Que no se trata de coger una moto y salir a mil, donde no hay espacio, donde no hay forma y no importando lo que hay de frente.

Le ha ido bien como motociclista aunque ha tenido accidentes. Los accidentes han sido siempre por un error humano suyo, no solo de tránsito sino también en general, con su máquina. Así nos cuenta una de sus anécdotas: “Una vez que me caí cuando iba yo subiendo, un taxista me frenó adelante y le frené atrás. Me asusté, aceleré y caí al piso rastrillado por el piso mojado, estaba lloviendo muy fuerte, y por la poca visibilidad que uno tiene, todo eso es causante de los accidentes. Me golpeé la rodilla, me cosieron y estuve incapacitado”.

En cuanto a dos preguntas claves, Libardo López nos respondió así:

¿Cómo contribuye usted para que la movilidad en Medellín sea mejor?

Con la cultura de ser personas conscientes de que no voy solo en la vía sino que vamos más personas. Creo que nos falta más cultura de respeto por las personas. Todos queremos llegar de primero, todos queremos salir de un trancón rápido y no esperamos. He contribuido en que en este momento tengo una moto Honda, y trato de mantenerla en buen estado. Claro que las normas me obligan. Pagar impuestos y  tener la tecno mecánica que es cada año. Eso se hace y con eso se contribuye.

¿Cómo sueña la movilidad en Medellín?

La movilidad fuera muy buena si todas estas obras que hacen en la ciudad, uno ve  que antes de la construcción no existían tantos trancones y dificultades. Hacen la construcción como por ejemplo, Centro Comercial La Florida, y se ven los trancones más fuertes, sobre todo en las horas pico, porque las hacen y no le crean un ambiente adecuado a las vías de acceso. Por el contrario, la reducen, ponen semáforos, lo que hace que obstaculice y no pone las vías fluidas. Hacen separadores en el centro donde no había, crean un sistema acorde para el medio ambiente de la obra o para los peatones, pero finalmente detienen con los semáforos. Uno como usuario ve las dificultades, que reducen las vías y le crean separador.

Fuera bueno que nos obligaran de alguna forma para lo del pase legal. Cuando nos enseñan es la forma de tener mejor consciencia y nos preparamos mejor para uno conducir una moto de una forma más adecuada. Hay mucho chanchullo, mucha corrupción desde todo punto de vista, uno consigue un pase “chiviado” en la calle, de cualquier forma. Fuera bueno que se manejara mejor las leyes, para que eso fuera más efectivo y estoy seguro que se reducirían los accidentes que tenemos.

 

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DSC07775“La calle es una selva de cemento  y de fieras salvajes, como no, ya no hay quien salga loco de contento…” En esta canción con letra de autoría de Tite Curet Alonso, cantada por Héctor Lavoe, parece resumirse lo que es la transición del campo a la ciudad. Sobre todo si se trata de comparar la movilidad y el cambio que vivió el motociclista Juan Diego Ospina Posada, quien nos cuenta aquí su historia de más de 20 años moviéndose en motocicleta.

Como el primer paso para ser motociclista, es ser ciclista, desde su infancia, vivida en una finca del corregimiento de Tapartó, del municipio de Andes, creció al aire libre montando en bicicleta por carretera destapada y disfrutando de los charcos del río del mismo nombre. Entonces nos cuenta Juan Diego: “Para uno tener una bicicleta era como tener un tesoro muy grande, salíamos a montar en carretera destapada, ya cuando la pavimentación de la carretera entre Andes y Medellín, eso ya era totalmente nuevo para uno. Se implementó mucho más el transporte en la bicicleta como medio de transporte y también como diversión, para hacer ejercicio en el tiempo libre”.

En 1994, Juan Diego se inicia conduciendo moto desde la misma finca hasta el casco urbano de Andes, municipio de una topografía muy abrupta lo que fue factor para sus caídas. En 2001 es el cambio brusco con su llegada a la “selva de cemento”, Medellín, de la cual expresa: “Cuando llego a Medellín, ya es oficializada la moto como mi medio de trasporte, de la casa al trabajo, del trabajo a la casa. El cambio se dio a raíz de que se presentó una oportunidad laboral acá en Medellín. Es un cambio muy duro, a comparación de la vida en el campo. La diferencia es total, porque no es lo mismo uno enfrentarse a estar en una carretera destapada que está sola, que esporádicamente se encuentra un carro o un peatón, a estar en una ciudad que está llena de vehículos, llena de peatones que van y vienen, se atraviesan en las vías”.

Con el paso del tiempo, Juan Diego Ospina, labora como guarda de seguridad durante año y medio. Luego, trabaja en la parte administrativa. Ya lleva dos años dedicado a la moto, medio de transporte como supervisor motorizado. En cuanto a los peligro, dice: “Uno que anda en el día a día, son muchos los riesgos, mucha accidentalidad por la cantidad de imprudencias que se cometen, en parte, los motociclistas que no respetan las señales. No respetan los pasos peatonales, lo que son los andenes, las cebras, cruzan semáforos en rojo. En cuanto al motociclista pienso que hay mucha imprudencia. Las normas de tránsito debemos respetarlas”.

Ante dos preguntas claves para los motociclistas, nuestro protagonista entrevistado contestó:

¿Usted, cómo contribuye a mejorar la movilidad en Medellín?

Utilizando adecuadamente los elementos de protección, el casco y ahora el traje que nos toca usar que es anti fricción y nos ayuda a minimizar un riesgo más grande en una caída. Se respeta. No estar parqueando sobre los prohibidos, respetar la cebra. No estar parqueando en las aceras o paso peatonal, no estar haciendo cruces en contravía por los mismos pasos peatonales. Y como peatón, tener mucho cuidado, utilizar los puentes peatonales y tener mucho cuidado con la señalización y hacer buen uso de ellos.

¿Cómo le gustaría que fuera la movilidad en el centro de Medellín?

Una parte que pensaría y  me gustaría  mucho que se implementara es sentirnos más apoyados y más respaldados con el tránsito y la policía, que hagan los controles adecuados, el uso del casco, en las noches el uso del chaleco, porque muchas veces vemos que, son andando en moto sin estos elementos, y reducir el riego que hay con los piques, muchas veces la policía y el tránsito pasa y no hacen nada. También fuera bueno que diseñaran un carril para las motos y que se respetara y tener más presencia de esos entes que nos controlan. Que haya convocatorias a esa iniciativa de mejorar  el tránsito vehicular, porque se cometen muchas imprudencias por parte de estas personas, buseros, taxistas, los mismos ciclistas. 

 

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Por Alejandro Martínez Ferraro

Del triciclo a la bicicleta es un paso agigantado que muchos afrontan en la niñez, aunque  con la ayuda de los padres o dos rueditas de más incorporadas en el chasis de la cicla. En mi infancia, la bicicleta y yo, no teníamos la mejor relación, las caídas y los golpes eran más de lo normal, pero el miedo nunca invadió mi intención de aprender a montar, y mucho menos quedar siempre en los últimos lugares de carreras y no cumplir satisfactoriamente los obstáculos del  “juego seguimiento”.

Para mi juventud nunca me quitó el sueño, tener un vehículo de transporte (ni moto, ni carro), estaba más enfocado en el fútbol o en el inicio de mi carrera profesional que en otras cosas. Pero todo cambia y no fue por lujo ni por “fantochería”, sino por necesidad de mejorar el transporte, ahorro y tiempo de desplazamiento entre casa-trabajo-universidad-casa. Actualmente para mí, la moto se volvió indispensable para el funcionamiento de  mi vida, sin importar los riesgos, el peligro y el mal clima, características que opacan las múltiples cualidades como medio de transporte, comparado con el automóvil.

Afortunadamente no he sufrido ningún accidente grave de tránsito en 6 años que llevo como motociclista, solo sustos y pequeños resbalones. Eso lo agradezco a  que siempre intento comprar las mejores llantas, las de más buena calidad sin importar el precio, para prevenir actos que lamentar. Por otra parte, siempre estar en plena concentración, nunca dudar, y tomar decisiones en el menor tiempo posible, además es importante no dejar que los nervios invadan tus reacciones. Esta experiencia la he adquirido en una ciudad de alto flujo vehicular, alta congestión y mala movilidad, agregando que Medellín es una ciudad relativamente pequeña, para la cantidad de vehículos  que circulan a diario, y no pasar por alto los animales en trajes de humanos, que no se sabe cómo es posible que obtengan una licencia de conducción, documento entregado por pago económico y no por calidad al conducir, y hago referencia a algunos señores buseros y sus peleas por un centavo.

He viajado en ella hasta la frontera con Ecuador, recorriendo todos los municipios del sur de Colombia, a Pereira, Urabá, Coveñas  (Sucre) y Puerto Escondido (Córdoba), obteniendo kilómetros de experiencia, sin contar los municipios que frecuento en Antioquia. Esto es lo que más me gusta de las motos, poder sentir el aire por mi cuerpo y mirar los paisajes que la naturaleza te ofrece.

Me gusta andar rápido, no lo niego, pero sobre todo en zonas rurales, la adrenalina es buena para sentirse vivo y disfrutar el momento. Pero en la ciudad, lo hago porque la inseguridad lo amerita, los ladrones saben a quién abordar. Si uno muestra inexperiencia e inseguridad en la cabrilla ellos lo van a notar. En mi caso la Yamaha FZ es de las que más roban en Medellín. Son estos, los motivos por los que subo las revoluciones.                                                                   

Algunas veces se cometen pecadillos al volante, sin embargo por ser pecadillos no dejan de ser una infracción, además de ser peligroso. El cruce de semáforos en rojo por el afán, hacer giros en U donde está prohibido, hacer recorridos en contravía, dejar el vehículo mal estacionado y la más grave: mezclar el alcohol con gasolina. En el instante no se piensa en las consecuencias que puede generar estas imprudencias. Lastimosamente muchas veces del error es que se aprende a actuar de la forma más adecuada, pero nunca es tarde para reflexionar, valorar la vida y contribuir con la cultura vial.

¿Cómo contribuyo para mejorar la movilidad en la ciudad?

Respetar las señales de tránsito, respetar el carril de los demás, no andar con afanes y dejando mi moto en la casa cuando haya día sin vehículo.

¿Cómo me gustaría que fuera la movilidad en el centro de Medellín?

Me gustaría que fuera sin ningún tipo de vehículo, que los servicios de transporte público tengan sus paraderos en zonas externas, y además que se implemente mucho más el uso de la bicicleta y la creación de más ciclorrutas, así ayudamos para mejorar los altos índices de carbono en el centro y en toda la ciudad,  al igual que es un bálsamo para nuestra salud.

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Medellín cumplió con el reto por la movilidad sostenible. Sumar la máxima cantidad posible de funcionarios públicos que llegarán a sus puestos de trabajo por medio de la bicicleta era la dinámica a la cual se sumó el señor alcalde de Medellín Federico Gutiérrez y su administración.

El alcalde de la ciudad de Bogotá, Enrique Peñaloza retó a la administración de Medellín a hacer parte de este ejercicio que invita a mejorar las prácticas de movilidad y generar conciencia ambiental. 

“Ya venimos pedaleándole a este tema hace mucho rato. Esto es generar espacios de movilidad sostenible y cambiar el chip de pensar que la única forma de movilizarnos es en vehículo particular. Hay que hacer otros retos para movilizarnos en transporte público”, expresó el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez Zuluaga.

El mandatario local anunció que el próximo reto le será planteado al alcalde de Barranquilla, Alejandro Char Chaljub, con quien se reunirá en próximos días para motivarlo a hacer una jornada en ambas administraciones municipales similar a la que se hizo hoy paralelamente con la de Bogotá.  La administración de Montería también será retada por la de Medellín.

El Alcalde Gutiérrez Zuluaga propuso que como compromiso con el medio ambiente los funcionarios de Medellín lleguen por lo menos un día a la semana en bicicleta a sus dependencias."

Es así como la movilidad sostenible se convierte en un compromiso de todos, empezando por nuestros mandatarios que han dejado sus carros blindados y sus caravanas para transportarse y no solo han retado a sus colegas administradores a participar activamente de estas actividades si no también a nosotros los ciudadanos a entender que nuestro entorno es una construcción colectiva y de esa manera aportemos al sano desarrollo de nuestras ciudades. 

 

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Pico y Placa 2016 II Semestre - A partir del (1) primero de Agosto de 2016

Durante la primera semana de rotación, entre el 1 y el 5 de agosto, la medida será pedagógica. A partir del lunes 8 de agosto inicia el periodo sancionatorio. 

La medida regirá de lunes a viernes para vehículos particulares y motos de dos tiempos, en horario de 7:00 a 8:30 de la mañana y de 5:30 de la tarde a 7:00 de la noche.

Para taxis, el horario es de 6:00 de la mañana a 8:00 de la noche, rotando cada dos semanas.

Pico y Placa 2016 I Semestre - A partir del (1) primero de Agosto de 2016

Durante la primera semana de rotación, entre el 1 y el 5 de febrero, la medida será pedagógica. A partir del lunes 8 de febrero inicia el periodo sancionatorio. 

La medida regirá de lunes a viernes para vehículos particulares y motos de dos tiempos, en horario de 7:00 a 8:30 de la mañana y de 5:30 de la tarde a 7:00 de la noche.

Para taxis, el horario es de 6:00 de la mañana a 8:00 de la noche, rotando cada dos semanas.

  • Avenida Las Palmas y su empalme con las calles 36, 37 (Av. 33) y 38, hasta la glorieta sobre la carrera 54. Sobre el sistema vial del río queda exento el lazo de incorporación de la Autopista Sur (carrera 62) hacia la calzada sur del puente de la calle 33 a empalmar con la glorieta sobre la carrera 54. Modificado.
  • Carretera al Mar con la calle 65 a la altura de la Avenida 80. Incluye la Loma de Robledo, hasta la Transversal 73 –calle 73 (vía Volador), empalmando con la Transversal 78 hasta la carrera 67. Carrera 67 desde la Transversal 78 hasta la calle 80. Calle 80 desde la carrera 67 hasta la carrera 65, y por ésta última hasta la glorieta de la Terminal de Transportes del Norte. Transversal 78 desde la glorieta de la Terminal de Transportes del Norte a empalmar con la Transversal 73-calle 73 (vía Volador). Modificado.
  • Calle 10 entre la carrera 48 Avenida Las Vegas (Glorieta de Monterrey) hasta la Terminal de Transportes del Sur y vías de servicio aledañas, incluyendo los tramos de acceso y salida que conectan la calle 10 con el Aeropuerto Olaya Herrera. Carrera 65 entre la glorieta de la calle 10-Terminal de Transportes del Sur  y la glorieta de la calle 14. Sobre el sistema vial del río queda exento el lazo de incorporación de la Autopista Sur (carrera 50) hacia la calzada norte de la calle 10. También, sobre el mismo el sistema vial del Río queda exenta la vía de servicio de la calzada oriental desde la calle 7 hasta el  lazo de incorporación de la Autopista Sur (carrera 50) a la calzada norte de la calle 10-Glorieta de Monterrey .Modificado.
  • La Autopista Norte en ambos sentidos, entre la calle 56-Quebrada La Iguaná  y el límite con el Municipio de Bello. Sigue exenta.
  • La Avenida Ferrocarril entre calles 34 y 37. Sigue exenta.
  • La calzada norte paralela a la quebrada La Iguaná, a lo largo de todo su recorrido desde la Autopista Sur hasta la Avenida 80, empalmando con la calle 65, vía al Mar. La calzada sur paralela a la quebrada La Iguaná, a lo largo de todo su recorrido desde la diagonal 63AA (Carlos E Restrepo) hasta la Avenida 80. Modificado.
  • Los cinco (5) corregimientos de Medellín. Siguen exentos.

Además, todas aquellas que se encuentran en el área externa a la zona que conserva la medida de Pico y Placa, delimitada por la siguientes vías las cuales están incluidas en la restricción: 

  • Calle 80 (desde la carrera 67 hasta la Avenida 80).
  • Glorieta de la calle 80 con carrera 80.
  • Carrera 80 y Diagonal 80 (desde la calle 80 hasta la calle 65).
  • Avenida 80 (carrera 80-81) en todo su recorrido hasta empalmar con la calle 6 sur en la carrera 53.
  • Calle 6 sur (desde la carrera 53 hasta la carrera 50FF). 
  • Carrera 50FF (desde la calle 6 sur hasta la calle 12 sur) 
  • Calle 12 sur (desde la carrera 50 FF hasta la Autopista Sur). 
  • Calle 18 sur (desde la Avenida Regional hasta la carrera 43A Avenida El Poblado).
  • Calle 20B sur (desde la carrera 43A Avenida El Poblado hasta la carrera 39A).
  • Calle 20 sur (desde la carrera 39A hasta empalmar con la Transversal superior en la carrera 25B).
  • Transversal superior en todo su recorrido (desde la calle 20 sur hasta empalmar con la vía Las Palmas)
  • Carrera 45 El Palo (desde la calle 37 hasta la calle 44 San Juan)
  • Calle 44 San Juan ( desde la carrera 45 El Palo hasta la carrera 43 Girardot).
  • Carrera 43 Girardot ( desde la calle 44San Juan hasta la calle 59 Cuba)
  • Calle 59 Cuba (desde la carrera 43 Girardot hasta la carrera 51 Bolívar).
  • Carrera 51 Bolívar (desde la calle 59 Cuba hasta la calle 67 Barranquilla).
  • Calle 67 Barranquilla (desde la carrera 51 Bolívar hasta la carrera 65).
  • Carrera 65 (en todo su recorrido).

Por Carlos E. López Castro

 Desde la infancia, muchas veces, pareciera decirnos el destino, cómo vamos a movernos en el mundo. Así fue el presagio de Guillermo Varela Giraldo que desde los ocho años de edad rodó en bicicleta, en el barrio Manrique, por sus empinadas calles. No  faltaron los accidentes y caídas que lo hacían parar en un matorral, cuando éstos existían en su barrio. Desde hace 36 años utiliza la moto no solo para movilizarse sino que además hace parte de su trabajo de más de ocho horas como mensajero independiente, recorriendo la ciudad y el Valle de Aburrá. Desde su experiencia nos da su visión panorámica de cómo se mueve el centro y  Medellín. Él, nos cuenta cómo sueña la movilidad.

En esa transición de ciclista a motociclista nos cuenta Guillermo Varela cómo le sucedió:  "El fervor mío por la bicicleta duró dos años. A los 17 años de edad, en la moto de un amigo, practicaba en las partes planas, en las carreras. Mi papá fue conductor, tuve la oportunidad de aprender a manejar vehículo pero me gustó más la moto, por la ligereza para uno hacer las cosas. Primero la utilicé para transportarme de mi casa hacia el trabajo".

Y como dice el refrán, "Caminante no hay camino, se hace camino al andar", el primer trabajo de Guillermo Varela lo tuvo recorriendo la ciudad a pie, como mensajero de la empresa Servientrega. Desde esa perspectiva como peatón nos cuenta sus andanzas:  "Me tocaba repartir encomiendas en los barrios del centro. Uno podía caminar tranquilo por las calles, aunque yo era llamativo para los perros. Donde me veían se venían a morderme.  No había tanta moto ni tanto carro, la movilidad era buena, no había tanta congestión, ni tanto acoso como hay ahora. Hoy vivimos en un acelere a toda hora. Duré en ese trabajo dos años".

Cansado de caminar las calles, tuvo la oportunidad de comprarse su moto para seguir como mensajeo. Y hoy a sus 55 años de edad reconce su imprudencia al decir: "Al principio cuando era joven tuve muchas caidas, porque era acelerado. Los pocos accidente que he tenido han sido por imprudencia mía.  Los tres accidentes que tuve, uno  fue porque me puse beber licor y a conducir la moto. Tuve raspones y me disloqué el tabique. Otro fue por el pavimento mojado y con aceite.".

Es en esta parte de su historia es cuando cobra importancia recordar las estadísticas actuales que nos muestra la Secretaría de Movilidad de Medellín.  En el mes de septiembre de 2016 se registraron 16 muertos en accidentes de tránsito. Entre los que se encuentran 8 usuarios de motocicleta, entre conductores y acompañantes. En relación a septiembre del año 2015 el número de usuarios de moto muertos en accidentes de tránsito presentó un incremento del 33,3%. Los comparendos a motociclistas representaron el 28% del total. Diez de los hombres muertos estaban en condición de peatón. De los 468 accidentes, 450 fueron accidentes con motocicletas involucradas. En dicho mes de septiembre aumentaron los comparendo en relación al mismo mes del año pasado con un total de 61.331, con un incremento de 10,9%.

Continuando con la historia de Guillermo Varela, asegura que falta  mucha cultura para estacionar los vehículos y las motos. Asevera  que muchos conductores y motociclistas dicen que van a parquear en cualquier parte un momento y pasan los momentos. Por los afanes, dicen "dejemos la moto aquí" y obstaculizan las aceras. Además, Guillermo con su experiencia de 36 años conduciendo moto, le hicimos dos preguntas:

-¿Cómo  contribuye usted para mejorar la movilidad en la ciudad?

-Con el tiempo, yo mismo me he conscientizado de que debo andar despacio, sin atravesarme a los otros carros. Ya no ando como los otros, ya no tengo ese estrés. Si tengo afán de algo, madrugo más. Respeto mucho las señales de tránsito, antes jugaba con eso porque las irrespetaba: semáforos en rojo, conducía en contravía.

-¿Cómo le gustaría que fuera la movilidad en el centro de Medellín?

-Con pocos carros, más que todo que sea peatonal, para bicicletas. Que los carros estén alejados de la zona céntrica para uno estar tranquilo, porque hoy del acelere de la gente, se lo quieren llevar a uno  por encima, por delante. Ojalá todos tuvieramos la oportunidad de capacitarnos. Tomar todos la conciencia de no tener que movilizarnos con un vehículo, con una moto. Dejar ese acelere, esa vida tan afanada que tenemos todos ahora, todos quieren llegar primero al lugar de destino, al sitio de trabajo, al sitio de encuentro, donde sea. Quisiera que todos tuvieramos esa conciencia y desde la Alcaldía pudieramos tener unos foros, una publicidad de cómo mejorar nosotros mismos esto. Eso va en la conciencia de cada uno. Por mucho que  vayamos tranquilos, no falta quien lo empuje a uno.

Guillermo Varela parece que no solamente es experto para las direcciones de Medellín y para entregar encomiendas, sino que además finaliza con la entrega de este mensaje: "Unas veces está uno tranquilo y el peatón se atraviesa. No siempre el conductor tiene la culpa".

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Luego del primer puente festivo de noviembre, el martes 8, cerca de las nueve de la mañana, cuatro personas abordamos un taxi en el centro de acopio de la carrera 67 con Colombia. A nuestro paso por Colombia con la carrera 65, cuando el semáforo estaba en rojo, el taxista recibió algo que no eran dulces de los acostumbrados para comprar. Era un sobre de carta con ribetes rojos y azules (a la vieja usanza) y un aviso cuadrado de color amarillo, para pegar en el parabrisas, que decía “Peatones somos todos”. Se trataba de una campaña de sensibilización por parte de educadores viales que hace parte de la programación de la Semana de la Movilidad Sostenible que se llevará a cabo del 8 al 13 de noviembre, en Medellín.

Dentro del plan de desarrollo municipal esta actividad figura con el fin de “Fomentar y promover el buen comportamiento ciudadano entorno al sentido más amplio de la movilidad y el espacio público, el respeto por los peatones, donde confluya un interés colectivo sobre el uso y la apropiación de los espacios públicos”. Y el objetivo primordial de dicha semana es: Realizar estrategias pedagógicas en las 16 comunas y los 5 corregimientos, para el fomento de la movilidad segura en los ciudadanos de Medellín, haciendo énfasis en la prevención de los hechos de tránsito y en la promoción de comportamientos, hábitos y conductas seguras de los usuarios de la vía, buscando la disminución de la siniestralidad vial por factores humanos.

Y es que las cifras dejan a Medellín muy mal ubicada. Según estadísticas de la Secretaría de Movilidad, este año, hasta el 5 de junio, murieron en las vías de la ciudad 53 peatones. En el 70 por ciento de los casos estuvo involucrada una motocicleta. De estas cifras llama la atención el número de motociclistas y parrilleros muertos en el mismo período que fue también de 53. Les siguieron los ciclistas, con 7 fallecidos; ocupantes de carros, con 2, y un conductor de vehículo.

La defensa del peatón es tan antigua como “el modo de andar parado”. En 1936, Germán Arciniégas escribió un artículo que no ha perdido vigencia hoy. En uno de sus apartes dice: “Es curioso el caso del automovilismo. El monstruo de las cuatro llantas de goma hizo su aparición independiente de la voluntad del hombre de la calle, del pobre diablo que se sirve de los remos inferiores como Dios manda. Y ahora es este hombre de la calle quien debe sufrir las consecuencias del invento. Mientras el automovilista reclama todos los derechos: el ser dueño de la vía pública, el de atropellarnos, etc, el peatón sufre íntegras las cargas. El es quien debe aprender a caminar de otro modo, saber los reglamentos del tránsito, soportar los ruidos de las bocinas, tragar polvo, sufrir salpiques de lodo, y poner una cara de mártir para que el automovilista tenga cómo divertirse”.

Otros obstáculos que no existían en la época de Arciniégas y que hoy están latentes son los actuales parqueaderos que proliferan en el centro de Medellín y que en muchas ocasiones, de forma imprudente, motos y vehículos sin marcar parada salen o entran atravesando las aceras. En muchos barrios de Medellín, algunas aceras y calles se han convertido en parqueaderos de motos o vehículos impidiendo la movilización del peatón.

Nada mejor que sensibilizarnos que primero está el ser humano por sobre todas las máquinas del mundo. Si respetamos las normas de tránsito, poniéndonos los zapatos como peatones, las cumpliremos como ciclistas, como motociclistas o como conductores. Ah y, sobre todo, tomaremos conciencia de que es preferible utilizar el servicio público que el vehículo particular para no ser protagonistas de quienes contaminan la ciudad. Y si lo vamos a utilizar, que sea con cupo completo como hicimos esa mañana cuatro peatones compañeros de trabajo. Otra cifra alarmante es la que deja la contaminación: está ocasionando mil muertes al año, en Medellín, incluyendo motociclistas y conductores, por problemas de enfermedades respiratorias. En ese orden de ideas: peatones somos todos.

Por Carlos E. López Castro

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