La Fundación

Gonzalo Mejía Marín, profesor universitario, guionista, director y productor de cine y María Teresa Llano Cifuentes, Maestra en Arte Dramático, egresados de la Universidad de Antioquia, fundan el 20 de diciembre de 2004 en homenaje a don Gonzalo Mejía Trujillo, la Escuela de Cine Gonzalo Mejía, una Corporación dedicada a la formación de jóvenes en el campo del cine en el Centro de la Ciudad.

En el 2005 con el apoyo del Ministerio de Cultura, la Secretaría de Cultura del Municipio de Medellín, el Instituto para el Desarrollo de Antioquia, IDEA y el Metro de Medellín, crean el “Cine Club Estación San Antonio”, un evento semanal de proyección de cine al aire libre, los días viernes a las 7 pm, en la plazoleta de la Estación, para toda la ciudad.

En el 2007 reciben un estímulo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, F.D.C., para la producción de la película de largometraje “El Gran Sadini”, dirigida por Gonzalo Mejía Marín. Los principales escenarios estuvieron en el barrio Prado y el centro de Medellín, como el desaparecido “Billares Maracaibo”, y en las poblaciones y alrededores de Caucasia, Santa Cruz de Lorica y las Playas de San Bernardo del Viento. Para ello se contó con el apoyo del Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura, de las Alcaldías de Caucasia y Lorica, las Universidades de Antioquia, seccional Bajo Cauca, y la Universidad de Córdoba, lugar donde se realizaron talleres de “Formación de públicos” y “Productores, Directores y Actores del Bajo Cauca y El Sinú”, como parte de la preproducción de la película. 

En el 2010 la “Escuela de Cine” pierde su sede en el centro de la ciudad y comienza a trabajar en las Comunas 12 y 13, lugares que ha sufrido años de violencia. Se crea entonces para los jóvenes de los barrios de San Javier, de la América y de Robledo, el proyecto “Cine a la Cuadra: un proyecto de vecindad”. El proyecto nace con el fin de brindarle a los jóvenes de bajos recursos y de manera gratuita, una oportunidad de formarse en el campo de la realización y la actuación cinematográfica, que les permita adquirir un saber que los aleje y ayude a entender el conflicto armado que se vive en los barrios, y acompañarlos en una formación en Derechos Humanos y Convivencia Ciudadana.

Regreso al centro

Hoy, la Escuela de Cine Gonzalo Mejía ha regresado a su lugar de origen, el centro de la ciudad, y cuenta con una oficina en la casa de espacio compartido “Plazarte” en el barrio Prado.  En este momento se avanza en un proceso de formación de 120 personas de todas las edades que asisten al semillero de actuación para adultos, los días viernes de 4 a 8 p. m. en el Centro para la Paz y la Reconciliación, CEPAR. Los días sábado los talleres para guionistas, directores y productores en la Biblioteca de Empresas Públicas de Medellín, y en el barrio San Diego, con el apoyo de la Acción Comunal, 25 niños de la zona de Niquitao, se benefician de un taller de actuación. Los días domingo de 9 a. m. a 1 p. m. en la “Casa de Afrodescendientes” del barrio Prado, trabaja el Laboratorio de actuación con personas de 15 a 60 años.

Son en total unas 120 personas de diferentes edades y barrios de la ciudad que se benefician de manera gratuita de estos talleres de formación que tienen como objetivo principal dar a los jóvenes: “Herramientas para la Vida”.

Cine a la Cuadra, en 2017, es un proyecto ganador de la Convocatoria de Estímulos para el Arte y la Cultura, de la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín. Este año, el proyecto tiene como tema principal a investigar y plasmar en los productos audiovisuales el “Centro de Medellín: Habitat e Identidad”. María Teresa Llano Cifuentes, directora del proyecto nos dice al respecto: “Al finalizar este año espero que los semilleros tengan conocimiento y practica de las técnicas principales, y que los del laboratorio hayan adquirido más y mejores conocimientos. Que hayan reflexionado sobre el centro de la ciudad y que hayan podido socializar con personas afines al cine, para que a mediano largo plazo formar sus grupos de producción para crear sus obras”.

Los alumnos han realizado en la clase de investigación un proceso de acercamiento a los diferentes temas que caracterizan al centro de la ciudad, para tratar de plasmar su reflexión en un guión audiovisual que muestre de manera creativa algunos de esos temas problemáticos que caracterizan los espacios del centro de Medellín.  

Danny Rocio, estudiante de actuación dice que: “Los talleres de formación se han convertido en un escenario de aprendizaje transversal a nuestras vidas. Nos toca pensar en nuestra cotidianidad en el Centro de la Ciudad. Ver, observar otras personas y formas de vida. Visibilizar todos esos sentires mediante la personificación desde la actuación”.

Jaime Andrés Jaramillo asegura que los talleres: “Significan confianza en mí mismo y conocimiento nuevo para emprender un sueño que tuve desde niño: actuar.”

Sebastián Bedoya expresa: “No existen barreras entre nosotros; somos diferentes en cada sentido, pero idénticos en nuestras ganas de aprender, de empoderarnos de lo que conocemos del Centro y de explorar una nueva forma de hacer arte y nuevos amigos”. 

Diego Restrepo profesor del semillero de guion y técnica nos cuenta que los talleres para los jóvenes: “Son una ventana abierta, para tratar de encontrarse y hacer realidad sus sueños audiovisuales”.

Eddy Orrego, profesor del taller de Dirección de Fotografía nos cuenta que: “Trabajar con los jóvenes de Cine a la Cuadra es al mismo tiempo enseñanza y retroalimentación, no solo compartiendo un conocimiento sino múltiples visiones cuyo reto es plasmarlas a través del lente”.

Estamos tratando de encontrar unos parámetros claros que nos permitan asir ese universo llamado Centro, para desde el lenguaje audiovisual, hacer una relectura y poder construir puentes de comunicación y expresión que visualicen los problemas principales que aquejan a nuestro centro de Medellín.   

Por Gonzalo Mejía Marín

Esta producción es la historia de 3 personas que habitan la comuna 10 y que cuentan su proceso de construcción de un mejor futuro pese a su difícil pasado, atravesado por problemas de violencia, drogas y abuso.

Diego, Ángela y Fabián narran momentos difíciles y dolorosos de sus vidas que en distintos momentos sucedieron en la comuna 10 La Candelaria.

La escenografía de sus vidas durante ese tiempo fue la calle, un parque, una banca, la esquina... y los personajes secundarios todas las personas que de alguna manera resultaron involucrados, algunos haciendo parte del dolor, del abuso, del mal trato, del rechazo, de la adicción... y otros haciendo parte de la solución a esos problemas.

Esas historias de dolor están atravesadas por acciones delincuenciales u otras que no serán catalogadas como tal pero que inhiben la sana convicencia generando nuevas cadenas de mal trato y abuso.

Sinopsis:

op Ecard convivencia 01 1Diego, un joven con una vida normal se ve involucrado en el mundo de la drogadicción, lo que genera un decaimiento emocional profundo, lo cual lo lleva a situaciones caóticas y angustiantes.

Ángela, una mujer que a pesar del abuso y las condiciones de vida complejas, derivadas de una infancia lejos de la protección de sus padres emprende un camino de lucha y cambio que la convertirán en una artista y un ejemplo de vida.

Fabián, un joven con problemas psiquiátricos y de aprendizaje, que por problemas de violencia intrafamiliar terminó en la calle, convirtiéndose en drogadicto y delincuente. Desde 2013 decidió dejar la drogadicción y trata de salir adelante.

Una producción de la Escuela de Cine Gonzalo Mejía para la Secretaría de Seguridad y Convivencia de la Alcaldía de Medellín. 2017

 

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Ver también: Detrás de cámaras de A pesar del pasado
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En el marco de la campaña de seguridad “Medellín cuenta conmigo”, se realizaron tres microhistorias de habitantes de la comuna 10, historias reales de personajes con un pasado duro lleno de tropiezos. La primera historia toca la vida de Fabián, un joven proveniente de Puerto Berrio Antioquia que se suma a las víctimas de la calle y la delincuencia. 

Este joven crece con limitaciones físicas producto de su esquizofrenia y un problema en uno de sus ojos, sin embargo, enamorado del campo y del trabajo que allí se desarrolla transcurre su infancia, su adolescencia y parte de su juventud; hasta que sede al influjo de las drogas. Al principio cuenta Fabián que era muy divertido, socializaba con mucha gente y todo marchaba bien, al cabo del tiempo todo empezó a cambiar, su cuerpo le empezó a pasar factura por el abuso, su enfermedad empeoró y no tenía dinero para sostener el consumo.

Decidió acercarse a los malos pasos que lo llevo a otras problemáticas aún más complejas, las que lo obligan a salir de Puerto Berrio Antioquia para llegar a Medellín, una ciudad desconocida para él.

Con poco dinero trata de conseguir donde quedarse, los primeros días todo andaba bien, pero al ser víctima de robo en el lugar donde habitaba todo se complejizó ya que al perder el poco dinero que tenía, no pudo pagar el hotel donde se estaba quedando ni comer.

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Esta dura situación deriva en tener que dormir en la calle por varios días, sin embargo, no desistió en su empeño de conseguir empleo y logró un trabajo temporal con el cual se sostuvo un tiempo, en busca de un futuro mejor da con unos talleres de la Escuela de Cine Gonzalo Mejía, en ese lugar encuentra apoyo, cariño ese tan esquivo para él en los últimos meses, esto le da fuerza para estar mejor, ahora sigue en la búsqueda de oportunidades que le permitan sostenerse en Medellín de manera digna.

Esta historia hace parte de la serie de Microhistorias “A pesar del pasado” las cuales involucran a otros dos personajes que, a pesar de caer en situaciones complejas de la existencia, gracias a su lucha, determinación, cambio en la toma de decisiones y también al apoyo de programas de la alcaldía de Medellín han logrado cambiar sus condiciones de vida.

Las tres microhistorias se van a socializar el 15 de noviembre en el Teatro Porfirio Barbab Jacob a las 5:30 de la tarde.

Este proyecto hace parte de una campaña de la Secretaría de Seguridad, y Convivencia de la Alcaldía de Medellín, que busca impactar en la historia de vida de muchos jóvenes de nuestra ciudad, potenciando la empatía, la toma adecuada de decisiones y que estos jóvenes se den cuenta que hay otros caminos y oportunidades que pueden aprovechar, que la legalidad es importante, que te abre puertas para estudiar y trabajar.

La idea es que esta iniciativa no se quede solo en la presentación de las historias, es poder llevar estos ejemplos de vida a muchas personas, con capacitaciones y sobretodo tratado de llegar al corazón de estos muchachos que necesitan darse cuenta que el mundo es mucho más que el contexto en el que crecieron, es una manera de apostarle al futuro y a una sociedad sostenible.

Por Diego Alejandro Restrepo Urquijo

Cinéfagos es una plataforma que busca, desde la crítica cinematográfica, formar públicos que valoren e identifiquen los diversos géneros cinematográficos con una mirada académica y crítica. Su director, se ha destacado por tener una amplia trayectoria en la asesoría y organización de diversos festivales locales y nacionales. Además de su trabajo académico, relacionado con el cine donde ha publicado algunos libros, realiza su incansable labor como profesor en la Universidad de Antioquia.

El miércoles 20 de septiembre, tuvimos la oportunidad de dialogar con Osvaldo Osorio, quien es Comunicador Social, Periodista, Historiador, Magíster en Historia del arte. Esto nos contó: “Por varios años fui Coordinador de Programación del Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia y del Festival de Cine Colombiano de Medellín, Coordinador de la Muestra Caja de Pandora. Este año tuve la oportunidad de trabajar en el Festival de Cine de Jardín. De esos procesos me surgió la idea de crear Cinéfagos. A partir de esto, también surge Vartex: Muestra de video y experimental”.

Cinéfagos es un espacio para el cine Nacional donde podrás encontrar actualidad y crítica de cine. Su fundador piensa en una escuela de críticos con fundamentos claros para ejercer esa labor de una manera crítica y profesional.

En la página de Cinéfagos se pueden encontrar críticas como esta: “El cine nacional siempre ha estado en deuda con la historia de Colombia. Muy pocas películas hay sobre episodios, personajes y procesos históricos. En parte, puede ser por las dificultades y costos de las producciones de época, pero también hay como una falta de compromiso con el pasado y su memoria, con el papel que puede desempeñar el cine cuestionando ese pasado y manteniendo presentes asuntos que nadie nunca debería olvidar”.

“Ni siquiera existe una película que hable directamente sobre la más significativa fecha de la historia nacional: el 9 de abril de 1948 (hay dos películas que la usan como excusa para contar otras historias: Confesión a Laura y Roa). Es por eso que hay que celebrar un filme que llega a hablar sobre otra de esas grandes fechas y acontecimientos, aunque sea treinta años después: la toma del Palacio de Justicia por parte del M-19, en noviembre de 1985”.

“La trama empieza unos días antes de la toma, con el asesinato de un periodista que investigaba un oscuro entramado que parecía conducirlo a prefigurar el fatídico acontecimiento. La investigación es retomada por su compañero, un escéptico y tenaz periodista, y por su nueva asistente. Juntos tratarán de encontrar la verdad y las nefastas fuerzas que hay detrás de lo que parece ser un complot de grandes proporciones”.

“De manera que la película está contada en clave de thriller, en el que una compleja maraña de pistas, personajes y amenazas sobre los protagonistas definen su argumento. En medio de esa trama, compuesta por un buen número de secuencias de acción y otros bien logrados momentos de suspenso, aflora una relación afectivo sexual entre la pareja de periodistas, que tal vez es lo único predecible y prescindible del filme”, termina escribiendo Osvaldo en la página de Cinéfagos.

Presentación_final_del_laboratorio_de_video_mapping_vartex_4_1.JPGTaller_de_video_danza_Vartex_3.JPGPeresentación_de_la_obra_del_video_artista_Santiago_Echeverry_en_el_MAMM.jpgSeminario_de_crítica_documental.JPGLaboratorio_de_video_mapping.jpgIntegrantes_de_la_Escuela_de_crítica_de_cine.jpg

Después de asesorar y trabajar en diversos festivales, continuó su labor de difundir su conocimiento en videoarte, de la mano del Colombo Americano, en Vartex. Donde dio a conocer al público, formas de narrar sus películas sin utilizar la estructura clásica del cine, con técnicas propias del experimental que, la mayoría de las veces, están orientadas a la recuperación de la noción de tiempo real.

Investigaciones sobre el espacio-tiempo, de las que surge la idea de espacio, entendido como recorrido, y el tiempo, entendido como periodo. Instalaciones de video, videoesculturas, videoambientes o videocreación. En este mundo ha sumergido Osvaldo a los realizadores con la Muestra.

En la actualidad su proyecto pasa por crear la Escuela de Crítica Cinematográfica la que, según Osvaldo, hace falta para seguir formando público cinéfilo en el país. 

Por Diego Restrepo Urquijo

El Festival de Cine Colombiano en su edición número 15, toma a las mujeres como su eje central, con la idea de visualizar los procesos creativos, narrativos y de gestión emprendidos en el sector audiovisual Colombiano. Por otro lado se busca resaltar las  historias que han sido contadas alrededor de las mujeres para reflexionar en torno a estas narraciones.

Carlos Tamayo, Coordinador General del Festival de Cine Colombiano afirmó “desde la organización decidimos elegir como tema central las mujeres del cine Colombiano, abordamos este tema debido al momento histórico del cine en el país; se evidencia un gran crecimiento en toda la producción, también en la participación de mujeres en diferentes roles dentro de las producciones. Contamos con nombres emblemáticos como Camila Lobo Guerrero, Martha Rodríguez.”

El debate sobre criterios de igualdad en la representación de narrativas audiovisuales, las políticas de inclusión y las mujeres como administradoras, productoras y gestoras fílmicas se ha venido dando con fuerza en el país.

El cine desarrollado por las mujeres sin lugar a duda tiene otra sensibilidad y connotación, en la actualidad el tema de fondo pasa más por el maltrato a la mujer que por la misma discriminación.

“Debido a que en las instituciones más importantes del país que tienen que ver con cine y audiovisuales son lideradas por mujeres, empezamos con la ministra de cultura, pasamos por la Dirección de Cinematografía con Adelfa Martínez, la dirección de Pro Imágenes Colombia Claudia Triana, la Directora de Patrimonio Fílmico Colombiano que es Alejandra Falla, Pía Barragán Gerente de Distribución de Cine Colombia. En la Actualidad varias Directoras nuevas han logrado posicionar su trabajo como por ejemplo, Natalia Orozco Con el Silencio de los Fusiles, Natalia Santa con la Defensa del Dragón, la primera mujer Colombiana que llega a Canes con su película. Queríamos reflexionar en torno a todas las otras formas de vinculación.” Expresó el Coordinador.

Desde que llegó el Cine a nuestro país en 1897, hasta mediados de 1965 en adelante, la mujer dentro del Cine en Colombia nunca había tenido un papel destacado. En la época las labores de la mujer pasaban más por la organización de utilería, coser, ambientación y oficio similares. La parte creativa o la dirección solo la podían desarrollar los hombres.

A mediados de los años 50 la mujer comenzó a soñar con papeles protagónicos en las películas. Gracias al auge de Hollywood empieza en el país una aceptación por las mujeres, esto da paso a las primeras actrices colombianas y a que mujeres pudieran trabajar en aspectos más complejos como el guion.

Entre las pioneras podemos encontrar a Martha Rodríguez, su paso por el cine marcó la manera de cómo se hacían las producciones. Martha se ha convertido en la Directora con mayor trayectoria en el Cine Colombiano, siendo la mayor representante del cine político y de denuncia. Su trabajo se centró en investigaciones profundadas que mostraban la esencia y los problemas de las comunidades.

Julieta Álvarez fue otra que se destacó en la línea de cine político, estrenando en 1970 el documental “Un día yo pregunté” convirtiéndose en una de las primeras producciones femeninas reconocidas. Gabriela Samper, la primera realizadora de cine de Colombia, dejó clara la importancia de su papel logrando “la divulgación de las tradiciones y la búsqueda de raíces culturales propias”.

Tamayo comentó “Dentro de lo que fue el festival, una actividad importante y creo que fue la principal, es el reconocimiento a Vicky Hernández como la actriz más importante del país por su aporte al cine, a la Televisión, al teatro e incluso a la radio, cuando se hacían radio novelas en el país y teniendo en cuenta que es importante hacer esos reconocimientos en vida, que pueda sentir que el público todavía la recibe”.

Tuvimos la oportunidad de inaugurar el festival con su más reciente película la Ciénaga, la cual tuvo muy buena recepción del público, ella es la única actriz Colombiana que se ha ganado todos los premios de actuación que dan las instituciones que hay en Colombia. Las actividades se desarrollaron en diferentes espacios de la ciudad como lo son Universidades, Estaciones del Metro, Museos e Instituciones Culturales.”

Por Diego Alejandro Restrepo Urquijo

La Cinemateca Municipal será dirigida por el reconocido guionista y cineasta, Víctor Gaviria González, quien estará acompañado por un equipo encargado de la formación, la exhibición y el archivo.

Este espacio tendrá archivo audiovisual y centro de documentación, sala de proyecciones y red de espacios de exhibición alternativa.

La Cinemateca Municipal se encargará de promover, divulgar, registrar y conservar las diversas prácticas audiovisuales en Medellín. Será acogida por el Teatro Lido como sede administrativa y sala de proyecciones y se concibe como una estrategia para la preservación, conservación y acceso de material cinematográfico orientado a la formación, generación de contenidos y salas alternas en la ciudad.

Madeleine Ceballos García Coordinadora General de la Cinemateca Municipal de Medellín comentó “la Cinemateca Distrital de Medellín tiene la idea de ser un  espacio articulador del Sector Audiovisual con la ciudadanía, obedece también a un decreto que es el 0614 de 2017 donde se dice que el objetivo es crear una Cinemateca Municipal como un programa adscrito a la Secretaría  de Cultura Ciudadana con el objetivo de poder articular todos los componentes del sector en un solo lugar. Esos componentes iniciales con los que vamos a trabajar son el componente de exhibición, el de formación y archivo.

El de exhibición es un componente que lo vamos a fortalecer porque ya se ha venido desarrollando en diferentes espacios culturales de la ciudad, también en espacios públicos  y articulados con algunas muestras y festivales. Lo que vamos a hacer es tener una programación en el teatro Lido, el cual seguirá funcionando como teatro.

Este espacio contará con archivo audiovisual y centro de documentación, una sala de proyecciones, una red de espacios de exhibición alternativa en casas de la cultura, UVAS, bibliotecas y parques biblioteca, así como un programa de exhibición itinerante en espacios públicos.

Las actividades inician este segundo semestre con 14 talleres de creación audiovisual, 5 talleres de apreciación audiovisual, un taller de gestión de archivos comunitarios, un taller de gestión de muestras y festivales, actividades académicas en articulación con muestras y festivales audiovisuales de la ciudad, programación audiovisual en equipamientos culturales y parques, y se iniciará una primera fase de diagnóstico e inventarios de archivos audiovisuales existentes en la ciudad.

Se podrá contar con exhibición alternativa en equipamientos culturales y parques de la ciudad, por lo tanto se habla de una cinemateca itinerante descentralizada que irá en búsqueda de la ciudadanía entendiendo que esa historia audiovisual no solo la construyen los que están haciendo Cine, también las personas que hacen parte de la ciudad  que día a día cuentan nuevas historias.

En el campo de formación se van a hacer unos talleres de creación audiovisual, de apreciación, entendemos también que la Cinemateca es un espacio de formación de públicos, por lo tanto es fundamental esa formación en apreciación, que va a estar dirigida a público de niños, jóvenes y adultos. Se contará también con talleres de archivos audiovisuales para lograr articulación con el tema de archivos, de gestión, muestras y festivales, en su momento se contará con talleres de cineclubismo en diversos espacios que entrarán a complementar esa formación y ese trabajo que se viene desarrollando hace muchos años.

Finalmente, en el tema de archivo vamos a empezar con un diagnóstico y un inventario de los archivos que tenemos  en la ciudad, no solo queriéndolos tener en la cinemateca, si no reconociendo ese trabajo que tantos colectivos audiovisuales de la ciudad vienen haciendo, tantas productoras, las personas que se han preocupado por el tema audiovisual, pero que por lo menos podamos tener en un solo lugar un inventario que si alguien quiere saber qué pasa con los archivos pueda saber quién los tiene, dónde están, y cómo puedo acceder a ellos. Esa primera fase nos arrojará unos resultados y nos dirá qué tiene la ciudad  o por lo menos nos dará un panorama general para tener una sede de ese archivo audiovisual, un centro de documentación, y así poder entregar también ese otro espacio que hace parte de la Cinemateca.

Es muy importante que se piense esta Cinemateca como un espacio para la ciudadanía, por eso necesitamos mucho de ese trabajo articulado con el sector audiovisual porque lo que se quiere desde acá es reconocer  ese trabajo de ellos.” Explicó la Coordinadora.

Por Diego Alejandro Restrepo Urquijo