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Producido por: Escuela de Cine Gonzalo Mejía

Ganador de Relato La 10, Concurso de Relatos Comunitarios de la Comuna 10 - La Candelaria CATEGORÍA JUVENIL

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El proyecto para el Fortalecimiento al Sistema de Comunicación Pública para la participación y la movilización ciudadana de la Comuna 10, ejecutado por la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia, con recursos de Presupuesto Participativo, logró impactar a 11 barrios de La Candelaria y más de 400 personas, a través de un trabajo conjunto entre medios de comunicación comunitarios, Juntas de Acción Comunal, JAL, organizaciones sociales y culturales, que permitió la co-creación de un plan de fortalecimiento y una estrategia de comunicación pública.

 

 

 


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Publicado por: Periódico Centrópolis (Ver artículo)

Por: Giuseppe Restrepo

 

A veces, al caminar el centro, el afán esconde de nuestros ojos y oídos grandes placeres. Levante la mirada, agudice sus oídos, el centro está lleno de encantadores talentos.

Entre el bullicio de los carros, los vendedores que promocionan sus productos y demás ruidos inherentes a la zona más transitada de Medellín, se pueden encontrar oasis sonoros, músicos de todas las edades, con variedad de instrumentos y diversidad de géneros musicales, que con su arte buscan ganarse el sustento, a la vez que rompen con notas musicales la rutina estridente de la metrópoli paisa.

Edwin Ossa y Héctor Bravo: con un género no muy común en nuestra ciudad y gracias a los sonidos del arpa y el cuatro, estos venezolanos llegan al Parque Berrio a demostrar un poco de su cultura musical a través de la música Llanera.
Lugar: Parque Berrio


Luis Hernández: desde hace solo un par de meses, cuando su esposa pudo regalarle la guitarra, Luis Hernández trabaja como músico en la calle. Antes se dedicaba a vender audífonos y otros artículos, pero con la música se siente más a gusto y le va mejor. “Hotel California” le pide alguien, “Esa no la tengo, solo instrumentales” y empieza con Moonflower de Santana.
Lugar: Carabobo con Pichincha, Carrera 52 con Calle 48.


Parranda: El Parque Berrio, ese céntrico lugar, referente para el encuentro, es sitio ya tradicional desde hace muchos años para la música popular. Allí, los sábados, la guasca y la carranga congregan a gran cantidad de personas, de la tercera edad en su mayoría, que atienden el llamado del baile y la parranda.
Lugar: Parque Berrio

 


 

Rafael Cuervo: Mientras la mayoría de la gente pasa de afán por la zona, algunos se paran para darle un par de monedas. Él continúa con sus canciones: música “vieja”, como se conoce. Ni un poco de lluvia lo detiene.
Lugar: Carabobo con Maturín.

 

 


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Publicado por: Periódico Centrópolis (Ver artículo)
Escrito por: Vanessa Martínez Zuluaga
 
Fotografías: Sergio González y Juan David Duque
 
Recorrer, habitar, aprender: tres verbos que describen un proceso en el cual la ciudad se convierte en maestra. Conozca cómo a partir de recorridos pedagógicos, más de 600 jóvenes de Medellín se acercaron a las dinámicas del centro y de la ciudad.
 
 
 

La exploración, los recorridos y las caminatas han sido la forma esencial para descubrir el mundo, de ir expandiendo los horizontes de la humanidad. Así ha sido desde los primeros tiempos del hombre y así continuará siendo, porque incluso en un mundo superpoblado y con avances tecnológicos que superan cualquier imaginario, explorar nuevos lugares e incluso revisitar algunos, con distintas perspectivas, seguirá siendo una actividad pertinente, oportuna y edificante.

En Medellín hay una cantidad considerable de iniciativas que realizan recorridos de ciudad. Los hay turísticos, ecológicos, con enfoque en los territorios. Están los de las miradas sociales y hay otros académicos. También existen colectivos culturales que se han dedicado a desentrañar las expresiones de la sociedad medellinense a punta de viajes a pie: Distrito Candelaria y Bajo la piel de Medellín son dos ejemplos claros de esto.

“Decía San Agustín: No se ama lo que no se conoce”

En 2014, con una ciudad expectante y un centro rico en diversidad y cultura empezó a pensarse un proyecto en el que “callejear” fue la premisa y hacerlo con un método el fin. La primera idea de lo que luego sería Medellín en la Cabeza se le escuchó a la entonces secretaria de la juventud, Valeria Mejía, cuando en un viaje a España conoció un proyecto en el cual los estudiantes podían aprobar una materia asistiendo a tantos conciertos, funciones de cine, exposiciones de museos, centros culturales u obras de teatro como pudieran. Así simplemente. La idea era consumir cultura para conseguir una nota académica.

“Con Medellín en la Cabeza se buscaba llegar más allá. Se trataba de llevar la calle a las aulas y, por otro lado, hacer de la propia ciudad un aula abierta, un escenario para la educación, un territorio expandido. El reto implicaba cambiar la idea de la calle como un lugar de miedo, de riesgo, de vagancia, para pensar que callejear -como luego sería el lema del proyecto- sí educa”, relata el periodista Julio César Orozco Ospina, en el texto “Llevar a Medellín en la cabeza”, un pequeño librito que repartían algunos chicos en el evento de cierre que se llevó a cabo durante el mes de noviembre en el insigne Teatro Pablo Tobón Uribe, institución aliada del proyecto.

“Hay que salir con preguntas, es la esencia de callejear. Preguntas sencillas, no se trata de preguntas de tesis de maestría, ni de formulación de marco teórico, preguntas tan simples como, por ejemplo, por qué un barrio se llama de tal forma”, dice Juan Carlos Posada.

Pero entonces, ¿qué es Medellín en la Cabeza? Básicamente nueve formas en las que jóvenes de 14 a 28 años pueden caminar la ciudad, a través de nueve rutas temáticas, cada una con un énfasis diferente, estas son: Territorios jóvenes nocturnos; ¿Tiene Medellín campesinos?; Equipamientos públicos para la ciudadanía; Haciendo memoria para construir futuro; Medellín en movimiento; Somos jóvenes, somos diversos; y la única ruta diseñada exclusivamente para recorrer un territorio: El centro.

697 jóvenes de distintas comunas caminaron el centro en una totalidad de 26 recorridos realizados en el marco de la ruta “El centro: un lugar para descubrir”, algunos ya transitaban este territorio y otros, con el rastro de un estigma heredado, empezaron a cambiar su opinión. ¿Qué hace especial este lugar y por qué existe una ruta diseñada exclusivamente para descubrirlo? Hay diversas respuestas desde el proyecto, todas resaltan la importancia patrimonial y cultural que tiene la comuna 10.

Además, La Candelaria cuenta con la oferta educativa más amplia de la ciudad, el grueso de las compañías de teatro y teatros de la ciudad habitan este sector e incluso, si se quiere hablar de movilidad, es la zona precisa dado que por condiciones geográficas deben atravesarla todos los buses del transporte público de la ciudad.

Al indagar cuál es el encanto especial que tiene el centro de Medellín y por qué incluso otras rutas temáticas también pasaban por esa aula abierta que es el centro, la respuesta de Juan Carlos Posada, coordinador operativo de Medellín en la Cabeza, siempre fue irrefutable: “El centro es el espacio público de toda la ciudad… lo podemos visitar para hablar de movilidad, también de cultura, de patrimonio, de vida nocturna e incluso de campesinos, por ejemplo, en las visitas que hicimos a la Placita de Flórez”.

Las anécdotas dan cuenta de una juventud interesada, más en vivir la experiencia que en sentarse a escuchar una larga charla al respecto. Una visita al Parque del Periodista, en la ruta “Haciendo memoria para construir futuro”, donde visitaban la escultura de Los niños de Villatina (que conmemora la masacre de nueve niños a manos de policías vestidos de civil), se convirtió también en un recorrido guiado, por la directora de la Academia Antioqueña de Historia. “Los chicos no podían creer que justo al lado de El Parque del Periodista quedara ubicada dicha academia, ella muy amable los invitó a pasar y ellos muy interesados no dejaron de hacer preguntas. La visita duró más de dos horas”, agregó Posada, quien destacó la capacidad de interacción de los jóvenes en el territorio.

Recorriendo el corazón de Medellín

En esta ruta la diversidad cultural, académica, comercial, histórica, patrimonial, arquitectónica y artística, la comuna 10 pudo ser reconocida por cientos de chicos que se inscribieron en los recorridos con enfoque en este territorio. “El centro de Medellín es la diversidad, es esa posibilidad de construir con el otro en medio de la diferencia. El centro es también la posibilidad de habitarlo y rehabitarlo de muchas maneras. Es un espacio que tiene su propia dinámica y su propia vida, lo que tenemos es que darle sentido y hacer que gente de toda la ciudad quiera venir y descubrirlo”, afirmó Juan Carlos Posada, arquitecto, callejero y coordinador operativo de Medellín en la Cabeza.

Callejear sí educa, sobre todo cuando se hace con método.

En el centro las rutas incluyeron a La Plaza de Botero, la Placita de Flórez, la Casa Barrientos, la Plazuela San de Ignacio, los Costureros de Boston, el Centro Colombo Americano, Comfama, el Edificio de la Cultura de la Cámara de Comercio, Niquitao, el Edificio Coltejer, el barrio Jesús Nazareno, la Casa Tres Patios, Casa Encuentro, el Teatro Pablo Tobón, el teatro El Trueque, ADIDA, El Museo Casa de la Memoria, las Torres de Marco Fidel, el Parque del Periodista, La Casa Centro Cultural, el Teatro Matacandelas, el Pequeño Teatro, la Avenida La Playa, el Banco de la República y una larga lista que podría seguir sin parar, porque como comenta Posada: “El centro es el espacio público de todos los ciudadanos de Medellín”.


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Escrito por. Vanessa Martínez Zuluaga

 

En el centro de Medellín, donde habitan árboles centenarios, especies extranjeras y también nativas, bautizar árboles, como acto simbólico, resulta preciso para hablar de lo que se requiere en la zona a nivel paisajístico

A mediados del siglo XIX, en esta ciudad que apenas empezaba a poblarse y donde los árboles eran sembrados de forma orgánica y sin considerar lo que por estos días se conoce como paisaje arbóreo, algunos hombres de negocios como Gabriel Echeverri Escobar y Pastor Restrepo empezaron a sembrar ceibas. El primero la trajo desde el río Cauca y la plantó en la Avenida La Playa con la carrera 46, hoy Avenida Oriental, la cual aún está en pie. Restrepo, por su parte, plantó cuatro al costado sur del Parque de Bolívar, pero en la actualidad solo dos siguen allí.

Así, partiendo de iniciativas independientes y otras colectivas como las del grupo que congregaba a la Sociedad de Mejoras Públicas, el centro empezó a poblarse por una cantidad considerable de gualandayes, guayacanes amarillos y rosados, palmas de vino, carboneros, mangos, palmas reales, chingalés y una larga lista de ejemplares arbóreos, muchos de los cuales fueron sustituidos luego por grandes construcciones. Algunos persisten con el paso del tiempo y otros se siembran ahora con más conciencia técnica de lo que se requiere en la zona.

Bautizos Botánicos: para reconocer los que siguen en pie

¿Bautizar árboles? Sí, a partir de un acto simbólico alrededor de la especie, un experto explica cómo se llama, para qué le sirve al ecosistema, de dónde viene y diversas historias que se desprenden de este, como incluso quién los sembró para, finalmente, concluir con su bautizo: un cartel atado al tronco que explica su nombre popular y denominación científica. El programa es promovido por la Gerencia del Centro y la Universidad de Antioquia con su programa Cultura Centro.

Desde 2016 se han realizado Bautizos Botánicos en la avenida La Playa, en el Parque de Bolívar, en la Plazuela San Ignacio y en el barrio San Benito, todos con el propósito de reconocer el patrimonio natural que hay en el centro, además de contribuir así con su preservación.

Dicha iniciativa permite ampliar la concepción del paisaje arbóreo del centro de Medellín y empezar a dimensionar lo que podría ser el futuro del diseño paisajístico en la ciudad. Norberto López, biólogo y coordinador del herbario del Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, quien también forma parte del proyecto Bautizos Botánicos, conversó con CENTRÓPOLIS respecto a este tema:

 

¿Considera que está bien diseñado el paisaje arbóreo del centro de Medellín?

El paisaje arbóreo del centro es resultado de múltiples diseños y épocas distintas que responde a diferentes necesidades y gustos de personas a las que les nace sembrar o que han tenido a su cargo esta labor. Anteriormente, muchos árboles fueron ubicados en el lugar equivocado por desconocimiento en ese momento de sus requerimientos ecológicos, del espacio necesario para su desarrollo libre, sus necesidades de luz, humedad, compañía y nutrición, o bien porque no se les respetó su espacio y fueron establecidas cerca de ellas obras de infraestructura.

En la actualidad, se está orientando de manera acertada, ya que en este tema se ha avanzado mucho. Medellín es pionera en el país en preferir las especies nativas sobre las introducidas de otros países. Estas especies son las que han habitado los ecosistemas naturales del Valle de Aburrá y sus laderas, ya tienen adaptaciones y relaciones establecidas con la fauna local, con el suelo y con nuestra identidad cultural. Debemos conocerlas más, empezando por recuperar el conocimiento ancestral que tengamos sobre ellas y encargarnos de su divulgación.
Producto de esos avances están los manuales de silvicultura urbana (paisaje integral) con que contamos en la ciudad, en ellos se pueden consultar cuáles especies son adecuadas para cada espacio. A las plantas no les gusta vivir solas, se necesitan unas a otras.

¿Qué le falta al centro a nivel paisajístico?

Le falta mucha más vegetación, en especial los muros con hierbas, bejucos y epifitas, muchos de ellos se llenan de colores vivos en hojas, flores y frutos, también de aromas, todo ello para atraer visitantes de varios grupos biológicos (polinizadores y dispersores), además de las miradas de transeúntes, lo cual contribuye a un mejor estado de ánimo de la población local y pasajera.
En las terrazas, balcones y separadores hace falta más árboles, arbustos, hierbas, epifitas y bejucos, tanto ornamentales como aromáticos. Recuperar más zonas verdes continuas, que permitan la conectividad para el desplazamiento de la fauna local visitante, que requiere moverse a grandes distancias para la búsqueda de alimento, anidación y pareja. Se debe preferir siempre especies nativas, las nuestras.

¿Qué deberíamos hacer los ciudadanos para proteger nuestra riqueza arbórea en el centro?

Lo primero es conocerla, lo que no se conoce no se valora, no se aprecia ni se cuida. Conocerlos es saber sus nombres, usos, relaciones con el entorno, con la fauna, con el agua y la luz. Mucha educación, divulgación de lo conocido e investigación interdisciplinaria socializada.

¿Qué opina de las especies que se sembraron, en el marco del proyecto Plan Integral del centro que lleva a cabo la Administración Municipal?

Esas especies han sido muy bien seleccionadas, por profesionales y conocedores muy capacitados, además, han sido muy bien tratadas, siempre por expertos en el tema.

¿Cuáles son las especies que pueden contribuir a mejorar las condiciones climáticas de la zona?

Todas las plantas contribuyen a esto, en conjunto, empezando por los árboles nativos que proyectan sombra para que otras plantas que se han adaptado a esa condición puedan estar, esas tienen siempre hojas de mayor tamaño. Por lo tanto, se necesita una mayor área de evapotranspiración, manteniendo el aire con más humedad relativa, vapor de agua que refresca la temperatura. También es importante preferir suelos porosos a suelos impermeables.

Ahora, que el tema de la conciencia ambiental está presente en las agendas institucionales, mediáticas e incluso políticas, sigue siendo preciso abordar los requerimientos en paisaje arbóreo de la comuna 10, desde las iniciativas educativas y de preservación, como los Bautizos Botánicos, pero también desde el diseño y la planeación, como lo plantea Norberto López.

 


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Por: Víctor Vargas

 

La palabra gentrificación no está reconocida por la Real Academia de la Lengua Española e incluso académicos y expertos difieren sobre su significado. Sin embargo, para habitantes de sectores del centro sus efectos negativos son indiscutibles. ¿Sabe de qué se trata este término? Le contamos.

“Desconocimiento, incertidumbre y temor” es lo que, para Juan Carlos Burgos, un profesional de la Universidad de Antioquia y habitante del barrio El Chagualo, viven él, su familia y 17 de sus vecinos en este barrio de la comuna 10, La Candelaria, es decir, el centro de la ciudad.

Temor porque su territorio es en la actualidad una jugosa tajada en los procesos de transformación urbana de la ciudad a partir del Plan de Ordenamiento Territorial y otras herramientas de planificación urbana como los Planes Parciales que, se supone, deben mejorar la ciudad, organizarla, renovarla, pero que para Burgos y su familia, resultan dejando víctimas en vez de beneficiarios.

Esta familia vive una historia en la que, tal vez en poco tiempo, deban vender su casa por un precio menor al real o uno mejor si se cuenta con suerte, pero con el que sin duda no podrán comprar una vivienda igual en el mismo territorio al que están vinculados, ni en otro lugar. Su casa será demolida al igual que la de sus vecinos y unos agentes privados, incluso con apoyo estatal, construirán allí nuevos desarrollos, residenciales o comerciales, de mayor, mucho mayor valor comercial.

Para muchos expertos ese proceso se denomina con una palabreja que para el común de la gente es extraña: gentrificación. Es más, hay diferencias entre lo que significa sobre la práctica.

El fenómeno de gentrificación implica que un sector o un barrio en decadencia, especialmente que cuenta con construcciones en altura, comienza a ser ocupado por otros sectores de mayor capacidad económica que los vuelven de moda y los vuelven almacenes, bares, casas de moda y ello termina por expulsar, por los costos, a los habitantes tradicionales, explicó el profesor Luis Fernando González, experto de la Escuela del Hábitat de la Universidad Nacional. “Eso no ha ocurrido en Medellín, lo que ocurre acá, y hay que llamarlo por su nombre, son procesos de expulsión, desalojo, renovación urbana”, dice el profesor.

Para el académico, ese es un uso extendido del término que no es justamente el más apropiado para los casos de Medellín.

Sin embargo, para Fernando Zapata, investigador urbano, politólogo de la Universidad de Antioquia e integrante de diferentes colectivos que trabajan por el derecho a la ciudad, Medellín y claro, su centro, viven procesos de gentrificación. Para él, este proceso “entendido no solamente como fenómeno que genera expulsión inmediata, sino que tiene unas etapas previas que, para el caso del centro, responden también a unos asuntos de deterioro intencionado del espacio para abaratar los costos y a partir de allí poder invertir con mayor facilidad”, señala.

Agrega que entiende la gentrificación no solo como una expresión por el “aburguesamiento” del espacio cuando se van los residentes tradicionales para ser reemplazados por otros de mayor capacidad económica y de consumo, sino lo que viene después de unas etapas previas que el desaparecido Laboratorio de Cartografía Urbana definió en 2013 como las fases de la gentrificación: abandono, estigmatización, especulación, encarecimiento, expulsión, comercialización. “Esas etapas están fuertemente ligadas al desinterés estatal, con gobiernos tan precarios que luego resultan legitimando la intervención pública posterior que facilita la intervención de los privados”.

Mi casa, la casa paterna

La casa ‘paterna’, como la llama Juan Carlos, está en un sector conocido como el Distrito de Innovación, el mismo donde está asentado Ruta N, referente arquitectónico y tecnológico de Medellín, además de símbolo de una urbe que se transformó o que mutó dejando atrás los años de la violencia para avanzar hacia el progreso del nivel de las ciudades más modernas del mundo.

En pocas palabras, Medellín tiene en sus planes ‘renovar’ este sector donde vive la familia Burgos, un territorio que a través de varias décadas se ha descuidado y deteriorado y construir allí una ‘nueva’, mejorada si se quiere, y más acorde con el desarrollo de la ‘ciudad.

Para la Administración Municipal, la renovación urbana busca generar nuevas formas de ocupación del territorio que no están de acuerdo al modelo. En ese sentido, la renovación se inspira “en la lógica, que donde ha habido proliferación de actividades u ocupaciones informarles, desarrollando grandes conglomerados económicos como bodegas, grandes superficies, elementos que ocupan grandes extensiones de suelo pero que no tributan nada a la ciudad, en términos de espacio público y dinámica urbana”, explica Nelson Darío Valderrama, arquitecto y líder de la Unidad de Instrumentos de Gestión de la Subdirección de Planeación Territorial y Estratégica de Ciudad del Departamento Administrativo de Planeación.

Pero, ¿cuál es la sensibilidad social de la idea de renovar la ciudad y cómo se protege a la gente antes que al espacio y al desarrollo?

Según Valderrama, es de esperarse que en la gestión urbana se presenten “dobles interpretaciones”. Agrega que la Administración nunca ha pretendido que todos los ciudadanos participantes de los procesos de renovación asuman de igual manera las situaciones. “Pero la situación no es provocada. La situación urbanística de estos territorios obedece a unas dinámicas ajenas tanto a la Municipalidad como los actores: la informalidad no la gobierna nadie”, explicó el funcionario. Agregó que la norma tiene múltiples opciones de ‘ganar’, de asumirse como propietario, poseedor, tenedor de un espacio en los procesos de renovación y el objetivo siempre será que los actores originales del territorio permanezcan en él.

Pero la posición de los propietarios se mantiene, es un proceso que vulnera. “Quienes, sin llamarnos líderes, hemos tenido más información, sabemos que el proceso de gentrificación en cuatro barrios, dos del centro y dos de la comuna 4, será muy grande porque acá ha ocurrido el primer proceso de gentrificación que es el abandono por la administración municipal: ha pululado la informalidad económica, la inseguridad y por ello serán gentrificados en el futuro de manera muy fuerte”, denuncia Burgos.

En su tesis de grado, ‘Redesarrollos Urbanos: de la figura del plan parcial a su aplicación. Sector del Chagualo en Medellín’, para optar al título de Magíster, el arquitecto Edins Burbano describió así lo que representa el barrio El Chagualo dentro de esos planes de hacer una mejor Medellín:

“La franja del río, y especialmente el sector del Chagualo, se perfila como la zona con mayor potencial de desarrollo urbano; entre otras cosas por poseer una configuración predial que facilita el englobe y desarrollo de terrenos, además de estar dentro del área de incidencia de importantes sistemas estructurantes y centralidades, cuya excelente disposición de infraestructura preestablecida no es más que el producto de su localización estratégica”. Esta es una definición que podría aplicar para otros sectores deprimidos de Medellín.

Burgos explicó que las leyes que rigen estos procesos les dice a los ciudadanos que sus propiedades están en una Unidad de Activación Urbanística (UAU), que ellos se pueden unir y renovar ese espacio. Pero ellos no tienen la capacidad económica para hacerlo, de hecho, las normas dicen que deben incluso asumir los costos de las vías. Que estos se pueden reunir y con la votación de una mayoría, del 51 %, tomar decisiones.

“Lo que hacen los inversionistas privados es influenciar a ese 51 % y así obligan al restante 49 % para que venda bajo sus condiciones, al final quedamos a la voluntad de las leyes de la oferta y la demanda. Es la gentrificación”, dice Burgos.

 


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Por: Centro de Investigaciones y Extensión de Comunicaciones.

 

47 organizaciones sociales de la comuna 10, La Candelaria, firmaron un pacto entre ellas para trabajar unidas por la participación y la movilización social en el territorio.

Con talleres, cineforos, tertulias y hasta recorridos guiados por el centro de Medellín, profesionales y docentes de la Universidad de Antioquia trabajaron durante 5 meses con más de 400 habitantes de la comuna 10, La Candelaria.

El proyecto para el Fortalecimiento del sistema de comunicación pública para la participación y la movilización ciudadana logró impactar a 11 barrios del centro, a través de un trabajo conjunto entre medios de comunicación comunitarios, Juntas de Acción Comunal (JAL), organizaciones sociales y culturales, que permitió la co-creación de un plan de fortalecimiento y una estrategia de comunicación pública.

IMG 0716La subsecretaria de planeación local y presupuesto participativo, Ana Lucía Montoya Castro, destacó los alcances de la Universidad en este proyecto, que logró que 47 organizaciones de la comuna 10, entre estas medios de comunicación, JAC, representantes del Consejo Comunal de Planeación y demás, firmaran un acuerdo entre ellos para continuar con el proceso de movilización social.      

Montoya también resaltó el valor de esta alianza estratégica entre universidad y Estado: “Cuando este proyecto quedó priorizado, nosotros pensamos en vincularnos con la Universidad de Antioquia, a través de su Facultad de Comunicaciones, pensando en esa misionalidad que envuelve el quehacer de una universidad pública. Iniciamos las conversaciones y no nos quedó ninguna duda de lo importante que podría ser desarrollar este proyecto en conjunto”, dijo.

Por su parte, la coordinadora del Centro de Investigaciones y extensión de Comunicaciones, Diana Taborda, aseguró que uno de los propósitos de generar alianzas estratégicas entre la Universidad y la Alcaldía es poder “trasladar lo que se ve en las aulas de clase a estrategias de alto impacto para las comunidades, y que eso afecte positivamente la relación entre Alcaldía y comunidad. La gente cree en lo que la Universidad hace, la idea es poder crear una relación triangular (entre comunidad, Estado y Universidad) que sea fortalecido y a largo plazo”.

 


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El corazón de Medellín conserva tres de los bares de tango más importantes de la ciudad: El Salón Málaga, el Centro Cultural Homero Manzi y Adiós Muchachos. En la ciudad han existido muchos otros, pero la mayoría han cerrado.

El Salón Málaga parece un buque encallado, un barco sobreviviente de un naufragio, un lugar en el que el tiempo se ha detenido y los días navegan con la cadencia de un tango. Las mesas de madera, desgastadas por la humedad de cervezas y vasos de ron que transpiran, le dan un aire de otra época. Las paredes cubiertas con fotografías amarillentas de figuras del tango y el balcón desde donde se pone la música, con múltiples objetos antiguos, como: gramolas y radiolas, relojes, máquinas de escribir y cámaras viejas, hacen pensar en otros tiempos. Afuera están el bullicio, los afanes y el esmog. Adentro la conversación, la música y la danza. Están los jubilados que no miran el reloj, los bohemios empedernidos, los turistas curiosos, los nostálgicos sin remedio, todos conviven en un ecosistema que propicia la añoranza.

Hace pocas décadas, muchos bares de tango estaban ligados a la bohemia y la prostitución, por eso las damas tenían prohibida la entrada.

Hace unos años, una jovencita entró al Málaga y pidió un trago de aguardiente, después de bebérselo, fondo blanco, comenzó a llorar desconsolada. Don Gustavo, el propietario, se le acercó para saber qué le pasaba. Ella le contó que todos los días pasaba con su papá frente al local, apenas él escuchaba la música la invitaba a que entraran, ella se la pasaba de afán y cada día tenía una excusa para no acompañarlo, el primer día que se sentó en el Málaga, su papá había cumplido cuatro meses de muerto.

El tango nació en los arrabales de Buenos Aires, la capital argentina.

El tango se extendió por Europa, por toda América y llegó para quedarse con fuerza en Medellín, en un pacto que se selló para siempre el 24 de junio de 1935, cuando murió, en el aeropuerto Olaya Herrera, su principal ícono: Carlos Gardel. La tradición tanguera es defendida y está arraigada, especialmente en el centro de la ciudad, en espacios como el Salón Málaga, el bar Adiós Muchachos o el Centro Cultural Homero Manzi.

Uno de los ritmos más escuchados en el Málaga es el tango, sin embargo, la primera canción que allí sonó fue Sueño y dicha, del dueto colombiano Briceño y Añez. Este dato preciso lo cuenta Pedro León Patiño, el primer cliente del lugar, quien lo dejó consignado en el cuaderno de comentarios que tiene el lugar.

Este ritmo tiene bastante de la Milonga, la música que cantaban los músicos ambulantes cuando llevaban las noticias de pueblo en pueblo en forma de canción.

Don Gustavo lleva, entre el ojal de su pantalón y el bolsillo trasero, las ocho llaves que custodian uno de sus tesoros más preciados: una colección de más de 7 mil acetatos de 78 revoluciones por minuto (RPM), que lo convierten en uno de los coleccionistas más reputados del país.

El Málaga abrió sus puertas en 1957, pero no en la sede actual, que apenas comenzó a funcionar en 1972 y soportó crisis profundas como la construcción del Metro que convirtió los alrededores en un lodazal, cargado de arrumes de hierro y concreto. Ahora es un espacio tan entrañable que algunos clientes reciben, en el local, las llamadas de sus hijos, el periódico y hasta la correspondencia.

Recuerdos de otros tiempos

Para continuar el recorrido tanguero es posible desplazarse hacia el oriente y llegar al bar Adiós Muchachos, propiedad de don Camilo Valencia, quien se lo compró a su papá y continuó con la tradición que lleva en las venas: un amor de tiempo completo por el tango.

Don Camilo ha estado ligado al centro desde niño, al punto que cuando Ómar Portela, fotógrafo de CENTRÓPOLIS, comenzó a mostrarle fotos de la Medellín de antaño, él era capaz de identificar cada espacio: su colegio, la incipiente Avenida Oriental y el parqueadero que había antes de que construyeran el Parque San Antonio.

El bandoneón es el alma del tango, fue inventado por el alemán Heinrich Band y sirvió desde el principio para sustituir al órgano en las parroquias pobres.

Desde pequeño, don Camilo le llevaba la comida a su papá, quien siempre tuvo bares de tango y se quedaba escuchando la música, lavando vasos, haciendo mandados. Ya lleva 27 años al frente de Adiós Muchachos y nunca se cansa de este tipo de música en cuyas letras encuentra metáforas de la vida, un adelanto de las situaciones que pueden presentársele en el camino.
Lo que más sobresale del bar es una enorme barra con los licores perfectamente alineados al fondo, la idea la trajo don Camilo después de un viaje a Estados Unidos. Allí está sentado un señor con una mano en el rostro, que permanentemente mira hacia el techo y tararea todas las canciones hasta que un par de lágrimas corren por su mejilla y lo dejan mudo.

Tu nombre flotando en el adiós

Mucho más al oriente queda el Centro Cultural Homero Manzi. En sus paredes están las fotos de cantantes, bailarines, compositores y orquestas que gobiernan el espacio como figuras tutelares, la música antes sonaba en casetes, acetatos y discos compactos, hoy se programa desde el computador.

Francisco Javier Ocampo es el propietario. Se enamoró del tango desde niño, en los bares de la plaza de Amagá a los que no podía entrar, pero se conformaba con escuchar la música desde la puerta.
El Homero Manzi fue primero una cafetería en la que no ponían música. Don Javier siempre había querido tener un local únicamente de tangos, por eso comenzó a ponerlos en una casetera. Era el año 1988 y desde ese momento se esmeró por levantar un sitio respetable, donde también pudieran entrar las mujeres, porque había lugares en los que también se programaban tangos, pero las damas tenían prohibida la entrada.

El primer bandoneón que llegó a Buenos Aires iba en un buque sueco, uno de los marinos lo cambió en el puerto por una botella de licor.

Antes había por toda la ciudad negocios de tango, muchos no aguantaron la época del narcotráfico, en la que la gente tenía temor de salir a la calle. Los bares que quedaban en Guayaquil los compraron para construir El Hueco. En los barrios, los locales se inclinaron por músicas más populares como el vallenato o la salsa, solo algunos espacios como el Málaga, Adiós Muchachos o el Homero Manzi se han mantenido vigentes y son los encargados de guardar la tradición, mantener y cultivar su cultura. Son lugares cargados de historia, pequeños oasis cotidianos que parecen de otra época, islotes luminosos donde el tiempo parece correr más despacio y, en ocasiones, pareciera tener vocación de cangrejo.


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La voz de la comuna, es un programa de radio realizado en la emisora Radio Cipa Estéreo.

Su producción se realiza con un diálogo con personajes residentes y habitantes de la comuna que dan cuenta desde su experiencia lo que va pasando con la comuna 10, sus procesos, organizaciones, proyectos, entre otros.

En esta ocación se publican programas realizados a partir del Plan Integral del Centro de Medellín.

 

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Listen to "LA voz de la comuna 6 doña ALICITA" on Spreaker.

Listen to "LAVOZ DE LA COMUNA N 5-Recorrido Norte" on Spreaker.

Listen to "LA VOZ DE LA COMUNA 4 -DIEGO PEREZ EDU" on Spreaker.

Listen to "LA VOZ DE LA COMUNA N 3- Gabriel Osorio" on Spreaker.

Listen to "La voz de la comuna No 2 -Parque de Bolivar" on Spreaker.

La Escuela de Cine Gonzalo Mejía presenta una producción de 5 videos, realizados para la Alcaldía de Medellín en el marco de productos para hacer visible los cambios de transformación del centro.

Calles con memoria, lugares cargados de tradición, espacios transitados que a diario son testigos del día a día en la ciudad: “Pasaje Junin”,  “ la Playa”,  “La oriental”, “Argentina” y “Los Huesos”, son renovados para comenzar una nueva historia que nos da un nuevo valor como ciudadanos.

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¡Mira los videos de que se trata!


Corredor Verde Avenida Oriental

¡La Avenida Oriental ha cambiado el cemento por el verde! Esto ha traído nuevos habitantes a una de las avenidas arteriales más importantes de nuestra ciudad. Mira de qué se trata.
 

Paseo Junín

Junín es un paseo histórico en el centro de la ciudad que tiene q ver con todos y cada uno de nosotros, evocándonos recuerdos y vivencias. Conoce el proyecto que la Agencia Pública Privada APP junto con la alcaldía de Medellín, está realizando para la mejora de las fachadas que conforman este importante pasaje de la ciudad.
 

Paseo La Playa

El bulevar más emblemático del centro de la ciudad, se está transformando para generar más espacios para el peatón, los ciclistas y la cultura ciudadana. Conoce aquí de qué trata y para qué esta transformación.
 

Corredor Verde Argentina

Al problema de contaminación de nuestra ciudad, los Corredores Verdes son una apuesta de la Alcaldía de Medellín creativa, bella y no restrictiva, que requiere de nuestro compromiso para su efectividad. Conoce de qué trata viendo el video sobre el “Corredor Verde Argentina”.
 

Corredor Verde Los Huesos

Al problema de contaminación de nuestra ciudad, los Corredores Verdes son una apuesta de la Alcaldía de Medellín creativa, bella y no restrictiva, que requiere de nuestro compromiso para su efectividad. Conoce de qué trata viendo el video sobre el “Corredor Verde Los Huesos”
 
  

 Tres obras de la transpormación del centro

Aunque las obras de transformación del centro están en plena construcción y hay dificultades para la movilidad peatonal y vehicular, ya se evidencian los beneficios paisajísticos y estéticos. Igualmente, se nota que habrá mayor disponibilidad de espacio público para peatones y ciclistas, así como para actividades culturales y de encuentro ciudadano. Veamos algunas de estas obras que ya tienen un significativo avance con su antes y después.

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El nuevo paseo Bolívar

Esta es una obra pensada para la movilidad alternativa y sostenible. Por el paseo Bolívar podrás ir en bicicleta a lo largo de una ciclorruta de un kilómetro o caminar en medio de locales comerciales atendidos por sus propietarios.

Ellos celebran el cambio tan positivo que ha tenido el sector a partir de estas intervenciones físicas y sociales que ya son un hecho para el disfrute de los habitantes y los visitantes de la ciudad.

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Plazuela El Huevo

Con esta obra se tiene el propósito de revitalizar este lugar con aumento del espacio efectivo para plazuela, reduciendo al mínimo posible los dos carriles de la calle 46 y adicionalmente se dará prelación al peatón. También, se tendrá una mejora en la accesibilidad a la plazuela, ya que se va a generar un cruce semafórico más seguro para quienes caminan o se movilizan en vehículo. Habrá incremento de las zonas verdes y blandas para así establecer las garantías necesarias de un lugar de encuentro y permanencia. Igualmente, con la intervención de la plazuela El Huevo, se hará un mejoramiento del paisajismo y embellecimiento de la ciudad.

Entre los beneficios de la obra se destacan: mejoramiento de la movilidad del sector, sobre todo peatonal y de bicicletas; recuperación como eje del centro histórico y cultural de la ciudad; mejoramiento de la oferta de los servicios para la comunidad y la consolidación como escenario artístico y cultural.

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Las fachadas de Junín


Se trata de una intervención integral y paisajística con un componente especial: la recuperación de fachadas, culatas y medianerías —muros laterales que separan las edificaciones—;con el fin de hacer más armónico y estético el paisaje urbano, pero preservando la identidad histórica y patrimonial de este emblemático sector del centro. El proyecto también contempla el reordenamiento y la adecuación de 3.400 metros cuadrados de espacio público, la recuperación del mobiliario y el embellecimiento visual. De esta manera se logrará propiciar lugares más confortables y atractivos para los  miles de ciudadanos que a diario transitan por allí en lo que muchos consideran como juniniar

Historia

En el pasado, la carrera Bolívar fue llamada Camino del Monte por los pobladores de la ciudad. Esta vía fue una de las primeras en extenderse y conectar al norte con el sur del área metropolitana. Su relevancia comercial se dio gracias a que a su alrededor se comenzaron a construir espacios como la estación del Ferrocarril, varias terminales de buses y la plaza de mercado El Pedrero.

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Escrito por Periódico Medellín en Escena

Noviembre 4 2018

Edición No. 58

 

 

 

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