Nuestra capacidad de recordar algo, de sentirlo o aprobarlo, aunque no en todas las ocasiones sea lo más evidente, es bastante trivial a la hora de valorar una obra de arte. Incluso, la emoción que se llega a sentir ante ella podría describirse como la intensa antelación de un recuerdo futuro. ¿Qué es lo que se recuerda? Un contraste fuerte, un estilo intenso, una textura nueva o antigua, ese placer poderoso, alguna herida o algún odio, un aroma, una contrariedad no del todo asimilable, un rasgo súbito, una personalidad bien o mal definida, o quizá sea más exacto decir: acordes inesperados y mixtas de todo lo anterior.

Por su parte, las ideas, los criterios y los conceptos –que son apenas ideas de foco restringido– tienen un poder de reputación claro más allá de los contextos artísticos. Estos en últimas tratan de componentes y materias decisivas para la vida de las personas, así a veces el discurso que los contiene no esté unido en apariencia a la praxis. Para citar un ejemplo, los filósofos de la Ilustración se pasaron la vida usando ideas y conceptos con el fin de decirnos cómo se puede vivir en sociedad sin recurrir a las guerras tribales y a las prácticas absolutistas.

Se bifurca de todo esto un ambiente problemático para el arte contemporáneo: Nombrar una obra de arte por los conceptos unidos a ella es de lo más difícil. Los conceptos, abstractos por definición, entran en una lucha por liberarse del contexto específico en el que nacieron, de modo que cuando alguien intenta ligarlos a ese contexto pierden claridad y se debilitan. No están hechos para sobrevivir en un ambiente tan fugaz y eternamente transitorio.

CasaMuseoPedroNelGomez01 opPor eso no nos debería sorprender que los conceptos ejercieran un papel muy subordinado en el arte plástico. Pero entonces llegó un humorista genial, Pedro Nel Gómez, y les abrió la puerta, para luego dedicar el resto de su vida a la arquitectura. ¿Cambiaron los conceptos de naturaleza sólo porque él logró hacerlos funcionar temporalmen­te en contra de su naturaleza? Para nada. La obra de Pedro Nel pronto se volvió un gran lingote de obras urbanísticas y frescos de la República, y detrás entró la gran industria de los intelectuales del arte, que decidieron acaparar los puestos y los presupuestos disponibles. Dado el golpe de Estado a la poco conceptual tradición artística de la época, los curadores coronaron Los Murales del Olvido, el Concepto, y se dedicaron a la vida poltrona, observando todo lo que el Maestro traería para enseñarnos desde Europa, que personalmente pienso, Pedro que Gran Hombre.

Pero hay algo muy crucial en los Artistas del día de hoy, y nada de ello sería tan grave si este arte del concepto por el concepto no tuviera una vocación. ¿Cuántas personas saben que es una verdadera obra? ¿O si sabrían valorarla? Si caminan las calles de nuestro centro que es el ala del Patrimonio Artístico sin entender si quiera lo que se ve, como podrían describir la magna estructura del Hotel Nutibara si están desperdigados en el modernismo, ¿O quién habita tras un rasgo fuerte y definido? pero si los autores de las obras fueran desconocidos, el juicio crítico sería mucho más libre y objetivo; no estaría vinculado por cautelas ni estaría condicionado por las opiniones precedentes y si sabemos que tal página o tal obra es de un genio, nos vemos forzados a atribuirles significados que en realidad no tienen, y esto vale no solamente para los genios, sino para cualquier nombre que goce de cierta notoriedad, el anonimato podría poner fin, a esos desvaríos vanidosos que se desencadenan entre los artistas y los escritores, y que se reflejan en mezquindades, pequeñeces y rivalidades muy a menudo más indecorosas, en el plano humano, que las que envenenan las relaciones entre otros gremios y categorías; que asfixia lo que no se le parece, y si no fuera porque muchos de los que no somos cortesanos nos aburrimos, y en realidad salimos y nos dejamos llevar por la calle Girardot, la Avenida Oriental o la Playa, con un dejo de sorpresa en la mirada, con deseos y ansias nuevas, así llegamos a las paredes, esculturas y demás ornamentos de la urbanidad mezclados entre edificios nuevos y el patrimonio, nos llegamos a sorprender, alegrar, nos llenamos de momentos mientras nuestra capacidad de recordar nos va enseñando a habitar entre las obras de esta grandiosa ciudad.

Por: Verónica Vergara González. DAMN NORMA.

Caminando por la carrera Girardot no muy lejos de La Playa nos encontramos el Parque del Periodista, uno de esos sitios que genera sentimientos encontrados, controversia y tabú, ya que es en sí mismo una zona de tolerancia, donde se gesta la reunión de masivos géneros, y no existe discriminación de grupos étnicos, sexuales, musicales o edad, donde no importa si usas corbata o unos zapatos rotos, en donde ni la hora ni el clima se oponen a sentarse en una de sus bancas a pasar el rato, animarse a tomar un tinto en el Guanábano o hasta en la acera a la vista de los murales del Donchi y Anselmo a compartir con algún amigo o desconocido del lugar con ese sabor propio.

Hasta aquí llegué a ponerme a gusto, entre los punks y los raperos, entre ese constante y diverso sonido saliendo de bares, parlantes, y tambores, porque aquí también se hace música y de todos los gustos y decidí indagar en la vida de uno de todos estos visitantes y tuve la oportunidad de hacerle unas preguntas en torno a toda esta masiva de diversas melodías que generan la armonía de este parque a Carlos Moya que andaba por ahí parchado con su guitarra.

DAMN Hola MOYA ¿cómo te va?

MOYA “Aquí en el periodista llegando después de una jornada bien musical, bien desde mis procesos internos desde que puedo disponer con mi tiempo, pero para nadie es secreto lo difícil que es ser artista en esta sociedad y en este contexto, es muy difícil, igual hay momentos duros, momentos bajos, pero siempre valdrá la pena, los que ya decidimos este camino yo creo que aquí nos quedamos.”

DAMN ¿Cómo te desempeñas?, ¿cuál es tu género?

MOYA Bueno yo soy profesor de música y vengo de familia tanguera, mi papá es cantante de tango, me dedico al tango, al bolero, al folclor latinoamericano, al son cubano, a la música tradicional colombiana y más que todo como a lo latino específicamente, la música popular.

DAMN ¿De la lucha como Músico que me puedes compartir?

MOYA Creo que ningún género lucha con ninguno, creo que igual se ha configurado esta sociedad con muchos géneros populares que son expresiones pero que también están permeados de un ambiente musical muy degradado, por ejemplo la mercantilización del arte, entonces cada vez el arte es más masivo, esta producido para las masas y con menos calidad y con menos duración, es decir hay artistas que duran medio año y ya nadie más los vuelve a conocer en cambio los artistas de la música cuando se hacía con el corazón sin pensar en lo económico era otra cosa, eran artistas que perduran y que podemos seguir hablando de ellos, hablamos de gente como Héctor Lavoe o uno de tantos grandes que seguirán siendo los grandes entre los grandes, así pasen los tiempos y difícilmente ahora vuelve a salir uno igual.

DAMN ¿Cómo ves todas estas tribus que se parchan en el parque del periodista y su historia?

2 DSC01117MOYA “Bueno a mí me parece que esto nació en la medida en la que el Parque del Periodista ha sido una zona de tolerancia histórica para fumar marihuana y hay una gran tendencia entre los artistas a disfrutar de los espacios con otra armonía con otra energía y aunque esto queda en pleno centro y está muy congestionado, creo que eso ha sido una de las razones por las cuales se llega aquí, y todos los artistas llegamos después de las presentaciones, sea cual sea el género, entonces aquí nos reunimos folcloristas, tangueros, punkeros, metaleros y todos convivimos y compartimos el resto de la noche después de haber hecho nuestros quehaceres artísticos, entonces creo que por eso el periodista ha sido un espacio de encuentro y de tantos géneros diversos, creo que eso en cierta medida nos ha separado, tantos géneros musicales tiende a dividirnos , me parece que hay una estrategia detrás de las tribus urbanas como en el afán de dividir y de generar también disputas innecesarias entre nosotros; por ejemplo: que si eres punkero entonces no puedes hablar con los skinhead y si eres rockero o metalero pues cómo vas a oír salsa o cumbia o cómo vas a cantar folklor entonces se han generado un montón de tribus urbanas donde también se han hecho muchas fronteras y a la vez también han generado mucha división, entonces acá en el periodista pues creo que se ha tratado de romper esa situación, de una u otra manera de la forma en que compartimos y convivimos muchas personas”

DAMN ¿Para dónde va todo esto?

MOYA Hace rato a Antioquia, especialmente Medellín, predomina el hecho de que lo lleve la corriente, digo se los lleve porque yo personalmente estudio la música desde lo raizal y he conocido el folklor de nuestra región, el bambuco, la guabina, el pasillo y todas esas cosas que han hecho históricamente la identidad antioqueña; hoy día Antioquia no tiene una identidad, lo que tiene es una tribu urbana en cada casa donde oyen un género diferente y por ende hay un montón de división. Yo siento que la cosa va mal, a los artistas por un lado se les están cerrando cada vez más las puertas y las oportunidades por el mercado musical que es muy tendencioso obliga a que todo el mundo esté de la mano del pop o de la música electrónica y el reggaetón para que se vendan las cosas, entonces esto va muy grave en la medida en que los artistas no tenemos garantías, no tenemos ningunas preferencias desde el estado, por ser patrimonio inmaterial de la nación , si no tenemos ni un seguro de desempleo ni nada, entonces cuando el artista triunfa en medio de la miseria en medio de la marginalidad, sí sale el Estado a llenarse la boca diciendo que es un digno representante de la nación, lo mismo que pasa como con los deportistas que no tienen apoyo pero cuando se ganan la medalla sí sale el presidente a tomarse la foto, esto va muy mal.

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Bueno esta es la opinión de uno de los visitantes de este parche, que entre sonidos y mezcladas formas de vivir de nuestra cultura, piensa y aporta sus ideas en los caminos de la música que vive día a día.

Por Verónica Vergara González DAMN NORMA

Si uno quisiera una buena demostración de lo bueno que podría llegar a ser el Arte, ningún lugar puede ser mejor que el Centro de la Ciudad, que constantemente se reinventa y anuncia la presencia de una gran masa de novedades, eventos, exposiciones, casi todas ellas testimonio vívido de la medida en que el visitante conozca y el dueño del lugar tenga o no tenga la menor idea de lo que exhibe.

La obra Callejera es supremamente fuerte, todos estos tags siempre mostrando su cara agresiva o tierna, en ocasiones hasta despiadada, pero no se libra a la fácil simulación emocional que es del gusto institucional del publicista, ni del cinismo mimado o al sensacionalismo simplista que está por todas partes en la Colección de Muros sin nombre del centro de Medellín….

¿Qué importancia podría tener atribuirles a aquellas manos creadoras un nombre perdido? Los niños, cuando alguien les lee un libro, casi nunca piensan que detrás de esa historia que los atrapa haya un autor; la oyen y se apropian de ella como si la historia se hiciera sola y como si el espíritu del cuento fuera un viento que trae cosas, sonidos y palabras recogidos por la calle.

Los artistas modernos, en especial los vanguardistas, se entregaron a la imposible tarea de empaparse de modernidad renunciando, al mismo tiempo, a la sociedad de su época. Todos ellos rechazaron la tradición y buscaron nuevos horizontes morales. Esto fue lo que los hizo modernos. Odiaron el estilo de vida occidental, sus academias, su capitalismo, su burguesía y la monótona rutina que desecaba el espíritu y sumía en la apatía.

En estas calles, el transeúnte se enfrenta a obras que, al ilustrar con transparencia la nadería, la estulticia y el menosprecio por el talento y el sentido común, se convierten en las peores enemigas de la corriente que representan. Sin entrar en causticas que no tienen nada que ver con las obras sobre las que se discute, sin generalizar a partir de las excepciones afortunadas y sin acudir al auxilio de Foucault y Deleuze para refutar lo que salta a la vista; hemos sentido alguna vez en una galería de arte contemporáneo: el sinsabor de que cualquiera podría hacer "eso", el fastidio ante la retórica que pretende darle peso al vacío, y el deseo de tomar una escoba y un par de bolsas negras para completar una obra inconclusa. 

Tal vez, a la hora de la verdad, el hombre es apenas un marchante del montón, no demasiado brillante, que ni tiene ni se ha ganado el derecho a imponer un gusto en el territorio del modernismo tardío. Su ejercicio de mitificación ha sido apenas una carrera en un callejón sin salida.

Por Verónica Vergara González DAMN NORMA

No se puede negar la fortaleza que tiene el Centro en el aspecto cultural. En su territorio tienen asiento un sinnúmero de entidades culturales que permiten que  la ciudad puede ofrecer una buena oferta cultural.  Cabe anotar  que  recientemente se han dado algunas movidas, que mediante esfuerzos conjuntos y alianzas le apuntan a recuperación y re significación del corazón de la ciudad con unos fuertes componentes culturales y artísticos.

Se destacan el resurgimiento del Banco de la República con una nueva y nutrida agenda cultural dirigida a públicos diversos. Igualmente Comfama y La Universidad de Antioquia, le han puesto de nuevo su mirada al Centro con planes y acciones que comienzan a mostrar resultados.

Ahora que se está en una importante transformación urbanística, como las intervenciones en el Paseo Bolívar, la avenida La Playa, el corredor de la avenida Oriental y otras que pronto se iniciarán en la carrera Junín  y en la mayoría de los parques, el Centro requiere también de una transformación en lo social y un fortalecimiento en lo artístico y cultural.

Consideramos que hacia allí apuntan nuevas iniciativas como la  Alianza Por el Centro, Caminá pal Centro, Cultura Parque, El Centro será el barrio de todos y Cultura Centro.  Todo esto está bien. Pero consideramos que el sector cultural debe estar más unido para  potenciar  más  esa fortaleza que el corazón de la ciudad ha tenido históricamente. Desde hace algún tiempo se habla de crear la figura de Distrito Cultural, ya sea desde lo jurídico o lo referencial. Lo importante es que se visibilice más el Centro como un emporio cultural de grande oferta para la ciudadanía. También, que a la vez  posibilite un atractivo especial al disfrute de la noche.  

Recientemente el programa Cultural Centro, que lidera la Universidad de Antioquia, con Gisela Posada a la cabeza, convocó a una reunión en el Ateneo Porfirio Barba Jacob.  Se trató de un importante espacio con presencia de gestores culturales, artistas y representantes del gremio de la cultura. Allí, en medio de un interesante debate,  se comenzó a consolidar esa unión del sector que tanto se requiere. De esta manera,  se dan importantes pasos para lograr un Centro más cultural, atractivo y vivido plenamente como un emporio o distrito cultural. Estamos seguros que si se continúa con estos esfuerzos y compromisos, se logrará en nuestro Centro una transformación  simultánea, tanto en lo urbanístico como en lo  social y cultural.

La exposición recoge los resultados del programa Diálogos con sentido y será abierta el miércoles 29 de noviembre en la Casa del Encuentro del Museo de Antioquia, 6:00 p.m. Estará abierta hasta enero de 2018. De este proyecto hacen parte cerca de 100 niños, niñas y adolescentes que integran la Corporación Combos, Corporación Hogar, Mesa Ambiental de la Comuna 10 y vecinos del entorno del Museo.

Un grupo de niños y niñas del centro de Medellín ha creado un mundo a través de sus sueños: Baramburi, en el que habitan cinco tribus y pueblos que dan cuenta de las emotivas, complejas y esperanzadoras voces de ese grupo sobre sí mismos y el mundo que los rodea. Y desde el miércoles 29 de noviembre lo vamos a presentar en la Casa del Encuentro del Museo de Antioquia.

Esta exposición da cuenta del proyecto Diálogos con sentido, realizado por el Museo de Antioquia con patrocinio de Bancolombia desde 2016, en el que niños y niñas del centro de Medellín participan en jornadas didácticas que, por medio de las herramientas del arte y la pedagogía, les permiten reconocerse como sujetos plenos de derechos y, a la vez, crea espacios de encuentro, diálogo y reflexión para ellos, así como de expresión de sus ideas y el mundo que sueñan. “Con esta exposición queremos presentar el boceto de un lugar que, pensamos, debería existir, y para el cual niños y niñas del centro de Medellín están haciendo su propio plan. Baramburi podría ser el centro de nuestra ciudad”, reza el texto de presentación.

baramburi dialogos con sentidoLa metodología de Diálogos con sentido planteó jornadas con esos niños y niñas en el Museo desde finales de 2016 y todo 2017, divididos en grupos durante distintos días de la semana, para que tuvieran encuentros con mediadores y talleristas, con quienes reflexionaron sobre el concepto del territorio: “Entendiendo el cuerpo propio como el primer territorio, y reconociendo en el otro un ser que tiene derecho a habitar, también, su territorio. Planteamos reflexiones que comenzaban en ellos mismos y sus capacidades y luego iban hacia el mundo que los rodea; que les ayudara a construir su identidad, a valorar la diversidad y a plantear formas de convivencia donde todos tuvieran cabida. A partir de allí, imaginaron y crearon sus casas, nuevos animales, plantas, flores, máscaras, mundos”, explica Ana Catalina Cardona, mediadora que ha acompañado este proceso. 

Así, construyeron objetos, paisajes y mundos que dan cuenta de sus propias voces y anhelos, y que pusieron en La Creación, Divertilandia, La Isla, la Tribu Tití “El volcán” y Murraka, los cinco pueblos de Baramburi. Además, un sexto espacio, el Territorio en Construcción, invita a todas las personas que quieran ayudar a construir a través de sus sueños.

“Estos espacios tienen un grado ficticio muy alto, allí viven superhéroes, hechiceros, tribus, animales mágicos, pero a la vez tienen un grado de realidad muy grande y refleja sus historias de vida. Estos niños y niñas vienen, muchas veces, de entornos hostiles, donde les hace falta afecto, donde sus derechos han sido vulnerados. Había niños que al principio del proceso no hablaban, o que al preguntarles el nombre respondían con otro. Niños que incluso podían ser una amenaza para otros, que reaccionaban de manera violenta con su cuerpo o su lenguaje. Pero lo que encontraron aquí los ha ayudado a transformarse, porque lo que encontraron aquí fue un espacio cálido, en el que sus voces son escuchadas y valoradas. Lo que encontraron aquí fue el derecho a soñar”, expone “Latolla”, mediadora de este proceso.

Para el Museo de Antioquia, un proyecto como Diálogos con sentido consolida un proyecto museal que encuentra en el arte y la pedagogía herramientas para la transformación social de Medellín: “Es necesario entender nuestros propios contextos. No existe algo como un ‘público general’ consumiendo arte; existen personas que tienen distintas historias de vida y procedencias, mucho más en una ciudad con las complejidades históricas y culturales de Medellín. Es necesario comprender que los discursos del arte se escriben desde muchos lugares, y que aprender a escuchar esos discursos es lo que nos permite reconocer la diversidad como una potencial social desde la que podemos imaginar y construir otro futuro”, concluye Jessica Rucinque, directora de Educación del Museo de Antioquia.

Fuimos construidos como un proyecto que congregara los imaginarios de identidad de una joven y recién independiente Antioquia; una institución que desde el arte y la cultura ayudara a recoger y divulgar los ideales de quiénes éramos como sociedad. Hoy, 136 años después, seguimos siendo una institución que se pregunta por nuestra identidad pero desde una perspectiva distinta: ¿es la historia una sola historia?, ¿es ser antioqueño, colombiano, una identidad homogénea y cerrada?, ¿a quiénes excluimos del relato oficial  y cómo podemos construir una narración diversa, incluyente y crítica que nos permita encontrarnos en medio de nuestras diferencias?

Este miércoles 29 de noviembre conmemoramos 136 años de realizar esa tarea: poner a circular ideas a través del arte, ser testigos de la evolución de nuestras propias ideas como ciudad y país, aportar a la construcción de una ciudadanía capaz de mirarse a sí misma para entender cómo cabemos todos.

Por eso, para celebrar y permitir que cualquiera recorra los relatos que hemos construido, tendremos ingreso libre para todo el público durante todo el día.

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Nuevos proyectos para Museo 360

Presentaremos y lanzaremos las convocatorias de nuevos proyectos que buscan estrechar nuestro diálogo, mediante las prácticas artísticas y la pedagogía, con el centro de Medellín y sus comunidades.

La Banca Azul: nueva estrategia de promoción de lectura liderada desde la Biblioteca del Museo de Antioquia, conjugando los universos del arte y la literatura para impactar en el centro de Medellín y las comunidades que lo habitan y visitan, reivindicando la lectura, la escritura y la oralidad como posibilidades para acceder a ideas y conceptos transformadores, empoderantes y movilizadores.
Así, la banca azul pretende no solo activar la biblioteca y los espacios internos del Museo, sino salir al encuentro ciudadano en las inmediaciones de nuestro edificio en el centro de Medellín, con talleres de lectura en distintos medios que generen preguntan y discusiones entre diversas comunidades, muchas de ellas con un histórico acceso limitado a distintos derechos culturales.
Durante el miércoles 29, en la conmemoración de nuestros 136 años, la Banca Azul recorrerá las salas del Museo con propuestas de lecturas breves. Este proyecto tiene el patrocinio de la Fundación MUV. 

Vitrinas Cundinamarca: lanzaremos la convocatoria de un nuevo proyecto para que artistas en la ciudad  intervengan las vitrinas que este año fueron creadas en la parte posterior del edificio, con la finalidad de estimular la creación contemporánea local, y estrechar el diálogo del Museo con el territorio que lo rodea y las comunidades que allí habitan.
De esta convocatoria podrán participar artistas plásticos y visuales, de las artes escénicas, danza, fotógrafos, realizadores audiovisuales, cuya práctica investigue cuestiones relativas a las prácticas artísticas en comunidad y de carácter In situ, con el fin de conectar el Museo con la territorialidad del entorno, y será realizado durante 2018.

La Esquina: este espacio, que fue habitado por primera vez para la exposición 89 noches, está ubicado entre las calles Cundinamarca y Calibío. Allí se realizarán, por convocatoria pública presentada en nuestro aniversario, activaciones quincenales los viernes, de 6:00 p.m. a 10:00 p.m., entre febrero y abril de 2018.
La Esquina es pensada como un lugar de socialización y de resistencia frente a la hostilidad de la ciudad y las dificultades para el encuentro y la convivencia, mediante estrategias festivas y lúdicas.

La Esquina y Vitrinas Cundinamarca son proyectos que haremos gracias al apoyo de ARGOS y la Fundación Argos, respectivamente. 

Un nuevo espacio temporal para Ethel Gilmour

Desde el 29 de noviembre, y durante toda la temporada de diciembre, abriremos un espacio temporal gracias a la Corporación Casa de Ethel y Jorge. Presentaremos 12 obras que dan cuenta del mundo privado y doméstico, pero también público y con una carga de denuncia política, creado por una de las más emotivas mujeres que hacen parte de la historia de Antioquia.
Este espacio, abierto a propósito del libro sobre Ethel Gilmour que está siendo presentado por Davivienda y que se puede adquirir en nuestra tienda a partir del 29 de noviembre, estará ubicado en la Sala Calibío.

 

Desde El Poblado hasta Niquía, desde Robledo hasta Santo Domingo, los semáforos o “faros” de Medellín están siendo invadidos por una clase muy singular de inmigrantes: con franelas vinotinto y tenis a la moda, decenas de jóvenes venezolanos bailan, saltan, gritan al ritmo de la música.

La difícil situación de miles de venezolanos se ha traducido en una de las migraciones más importantes en América Latina de los últimos tiempos. Los venezolanos en Medellín ya se cuentan por centenas, quizás por millares. Algunos tienen un don especial: el baile urbano por excelencia, el B-boy.

 MG 4146Son auténticos acróbatas: algunos fueron tan destacados que en la era dorada del chavismo representaron a su país en importantes competencias de Break-dance en países como Francia y España. Hoy hacen shows callejeros en los semáforos y en pasajes peatonales como Carabobo y Junín, también en el Parque de Bolívar, El Parque Lleras y el Parque de Bello.

Su arte es algo diferente para ver, pues son más bien pocos los colectivos locales de danza callejera, aunque por su puesto existen los Colectivos de Parkour Aurora y un puñado más de colectivos de afrodescendientes que le ponen ritmo a la Navidad en la Avenida La Playa.

Muchos de los bailarines venezolanos radicados en Medellín viven en pensiones y hoteles del centro, donde conviven con artesanos, obreros, prostitutas y toda clase de gente humilde del centro de Medellín. A veces se juntan de a 3 o 4 y hacen presentaciones en los semáforos, y el fin de semana, se juntan más, hasta 10 bailarines, y hacen shows más complejos en sitios de alta afluencia de público.

El B-boy callejero es un trabajo duro y se gana poco en comparación a lo que gana un bailarín de espectáculo, como los que acompañan con su baile a los cantantes de reguetón. Si no les va tan mal, logran recoger quince o veinte mil pesos para casa uno después de 9 o 10 shows de baile.

Al final del día los B-boy quedan extenuados, a veces con moretones en los codos, las rodillas y la cara. Además, las manos les quedan negras por el asfalto y llenas de ampollas. Y todavía queda caminar o pedalear hasta la pensión, con un parlante pesado a cuestas, para después contar todo el dinero y repartirlo por partes iguales para cada uno de los bailarines.

La explosión de baile de Venezuela no es solo en Medellín. Hay B-boy y B-girls venezolanos (este baile no distingue géneros) en Cartagena, Santa Marta, Cali y Bogotá. Muchos otros han viajado incluso más lejos: Quito, Guayaquil, Lima, La Paz y Buenos Aires. Todo un movimiento.

En nuestra ciudad, uno de los colectivos más sólidos es Antimotin, quienes llevan más de un año consolidando un grupo, un concepto y un show. Si quieres saber más de ellos visita su Instagram @antimotincrew o escríbeles a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

Por Agustín Patiño

La Fundación

Gonzalo Mejía Marín, profesor universitario, guionista, director y productor de cine y María Teresa Llano Cifuentes, Maestra en Arte Dramático, egresados de la Universidad de Antioquia, fundan el 20 de diciembre de 2004 en homenaje a don Gonzalo Mejía Trujillo, la Escuela de Cine Gonzalo Mejía, una Corporación dedicada a la formación de jóvenes en el campo del cine en el Centro de la Ciudad.

En el 2005 con el apoyo del Ministerio de Cultura, la Secretaría de Cultura del Municipio de Medellín, el Instituto para el Desarrollo de Antioquia, IDEA y el Metro de Medellín, crean el “Cine Club Estación San Antonio”, un evento semanal de proyección de cine al aire libre, los días viernes a las 7 pm, en la plazoleta de la Estación, para toda la ciudad.

En el 2007 reciben un estímulo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, F.D.C., para la producción de la película de largometraje “El Gran Sadini”, dirigida por Gonzalo Mejía Marín. Los principales escenarios estuvieron en el barrio Prado y el centro de Medellín, como el desaparecido “Billares Maracaibo”, y en las poblaciones y alrededores de Caucasia, Santa Cruz de Lorica y las Playas de San Bernardo del Viento. Para ello se contó con el apoyo del Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura, de las Alcaldías de Caucasia y Lorica, las Universidades de Antioquia, seccional Bajo Cauca, y la Universidad de Córdoba, lugar donde se realizaron talleres de “Formación de públicos” y “Productores, Directores y Actores del Bajo Cauca y El Sinú”, como parte de la preproducción de la película. 

En el 2010 la “Escuela de Cine” pierde su sede en el centro de la ciudad y comienza a trabajar en las Comunas 12 y 13, lugares que ha sufrido años de violencia. Se crea entonces para los jóvenes de los barrios de San Javier, de la América y de Robledo, el proyecto “Cine a la Cuadra: un proyecto de vecindad”. El proyecto nace con el fin de brindarle a los jóvenes de bajos recursos y de manera gratuita, una oportunidad de formarse en el campo de la realización y la actuación cinematográfica, que les permita adquirir un saber que los aleje y ayude a entender el conflicto armado que se vive en los barrios, y acompañarlos en una formación en Derechos Humanos y Convivencia Ciudadana.

Regreso al centro

Hoy, la Escuela de Cine Gonzalo Mejía ha regresado a su lugar de origen, el centro de la ciudad, y cuenta con una oficina en la casa de espacio compartido “Plazarte” en el barrio Prado.  En este momento se avanza en un proceso de formación de 120 personas de todas las edades que asisten al semillero de actuación para adultos, los días viernes de 4 a 8 p. m. en el Centro para la Paz y la Reconciliación, CEPAR. Los días sábado los talleres para guionistas, directores y productores en la Biblioteca de Empresas Públicas de Medellín, y en el barrio San Diego, con el apoyo de la Acción Comunal, 25 niños de la zona de Niquitao, se benefician de un taller de actuación. Los días domingo de 9 a. m. a 1 p. m. en la “Casa de Afrodescendientes” del barrio Prado, trabaja el Laboratorio de actuación con personas de 15 a 60 años.

Son en total unas 120 personas de diferentes edades y barrios de la ciudad que se benefician de manera gratuita de estos talleres de formación que tienen como objetivo principal dar a los jóvenes: “Herramientas para la Vida”.

Cine a la Cuadra, en 2017, es un proyecto ganador de la Convocatoria de Estímulos para el Arte y la Cultura, de la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín. Este año, el proyecto tiene como tema principal a investigar y plasmar en los productos audiovisuales el “Centro de Medellín: Habitat e Identidad”. María Teresa Llano Cifuentes, directora del proyecto nos dice al respecto: “Al finalizar este año espero que los semilleros tengan conocimiento y practica de las técnicas principales, y que los del laboratorio hayan adquirido más y mejores conocimientos. Que hayan reflexionado sobre el centro de la ciudad y que hayan podido socializar con personas afines al cine, para que a mediano largo plazo formar sus grupos de producción para crear sus obras”.

Los alumnos han realizado en la clase de investigación un proceso de acercamiento a los diferentes temas que caracterizan al centro de la ciudad, para tratar de plasmar su reflexión en un guión audiovisual que muestre de manera creativa algunos de esos temas problemáticos que caracterizan los espacios del centro de Medellín.  

Danny Rocio, estudiante de actuación dice que: “Los talleres de formación se han convertido en un escenario de aprendizaje transversal a nuestras vidas. Nos toca pensar en nuestra cotidianidad en el Centro de la Ciudad. Ver, observar otras personas y formas de vida. Visibilizar todos esos sentires mediante la personificación desde la actuación”.

Jaime Andrés Jaramillo asegura que los talleres: “Significan confianza en mí mismo y conocimiento nuevo para emprender un sueño que tuve desde niño: actuar.”

Sebastián Bedoya expresa: “No existen barreras entre nosotros; somos diferentes en cada sentido, pero idénticos en nuestras ganas de aprender, de empoderarnos de lo que conocemos del Centro y de explorar una nueva forma de hacer arte y nuevos amigos”. 

Diego Restrepo profesor del semillero de guion y técnica nos cuenta que los talleres para los jóvenes: “Son una ventana abierta, para tratar de encontrarse y hacer realidad sus sueños audiovisuales”.

Eddy Orrego, profesor del taller de Dirección de Fotografía nos cuenta que: “Trabajar con los jóvenes de Cine a la Cuadra es al mismo tiempo enseñanza y retroalimentación, no solo compartiendo un conocimiento sino múltiples visiones cuyo reto es plasmarlas a través del lente”.

Estamos tratando de encontrar unos parámetros claros que nos permitan asir ese universo llamado Centro, para desde el lenguaje audiovisual, hacer una relectura y poder construir puentes de comunicación y expresión que visualicen los problemas principales que aquejan a nuestro centro de Medellín.   

Por Gonzalo Mejía Marín

Cientos de historias compartidas por la comunidad sobre sus vivencias en los Alumbrados Navideños, en 50 años de llenar de colorido y fantasía a Medellín, aportarán la energía simbólica con la que se encenderán los Alumbrados de la ciudad este sábado 2 de diciembre en el Parque de los Deseos.

“Recuerdo que cuando era niño iba con toda mi familia a ver los Alumbrados y a jugar con los chorritos de agua de EPM”, narra Alejandro Montoya en el sitio web www.alumbradosepm.com, que abrió un espacio para la interacción y la construcción colectiva de esos momentos inolvidables en estas cinco décadas de los Alumbrados.

El Gerente General de EPM, Jorge Londoño De la Cuesta, destacó la participación de la ciudadanía, que en sus relatos reconoce la importancia de los Alumbrados Navideños como promotores del encuentro con los seres queridos, que incentivan valores y han ayudado a mantener las tradiciones decembrinas. “Invitamos a todas las familias para que nos acompañen este sábado 2 de diciembre, a partir de las 6:00 p.m., en el Parque de los Deseos, y juntos encendamos los Alumbrados Navideños de Medellín, como una demostración de cariño en este aniversario de oro”.

Sabías qué...

  • Los Alumbrados Navideños de Medellín tiene este año 37 millones de bombillas LED, con la última tecnología en uso eficiente de energía.
  • Los Alumbrados Navideños de Medellín en los 38 días que permanecen encendidos consumen cerca de una hora del consumo anual de energía de la ciudad. 
  • La manguera luminosa LED del Alumbrado tiene 1.130 kilómetros, que equivale casi a la distancia entre Medellín y Quito, Ecuador. 
  • Para elaborar las 50.000 figuras que componen los Alumbrados se usaron 15,5 toneladas de papel metalizado y 226 toneladas de hierro.
  • “Estamos de fiesta” es el concepto de los Alumbrados para 2017 y busca recrear los momentos que se viven en una celebración, con la comunidad como invitada especial. 
  • Las fotos y los videos que tomen y graben la gente se pueden etiquetar en las redes sociales con #AlumbradosEPM para interactuar, compartir y construir juntos la historia de los Alumbrados en sus 50 años.
  • El ingreso al Parque Norte para ver los Alumbrados Navideños es gratuito. Sin embargo, como es natural, si la ciudadanía quiere usar las atracciones mecánicas del Parque deberá comprar, como ocurre hoy, los tiquetes.
  • En el Parque de los Pies Descalzos, en inmediaciones del Edificio EPM, se ubicó la figura más grande de este año: un Árbol de Navidad de 24 metros de alto.
  • En el cerro Nutibara se puede admirar un ponqué de cumpleaños de 16 metros.
  • En el Edificio Miguel de Aguinaga, antigua sede de EPM, se iluminó de nuevo este año, como hace 50 años, para rendir un tributo a los primeros Alumbrados.
  • En 2017 también se pueden ver Alumbrados de EPM en 14 municipios ganadores del concurso Encendamos la Alegría. Esta fiesta navideña se vive en las localidades de Angelópolis, Arboletes, Barbosa, Buriticá, Cañasgordas, Caracolí, Cisneros, Guadalupe, La Pintada, La Unión, Peque, Salgar, San Pedro de los Milagros y Santa Rosa de Osos, cuyos habitantes cocrearon las temáticas de la decoración.

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Se realizó la exposición colectiva internacional que analiza las múltiples relaciones entre la sexualidad y la oscuridad, dentro del mundo neoliberal de iluminación.

Carolina Chacón, curadora del Museo de Antioquia y Co-curadora de “89 Noches”, nos manifiesta: “Descolonizando la sexualidad y la oscuridad. El trabajo curatorial lo hicimos en conjunto con una curadora independiente holandesa que se llama Stephanie Noach. Entre las dos decidimos traer al museo esta exposición colectiva internacional de artistas contemporáneos, que están trabajando en torno a estos temas de sexualidad y oscuridad”.

Esta exposición, particularmente, busca la conexión con el espacio público y los habitantes del centro de la ciudad. Lo que pretende evidenciar es que esa idea asociada a cosas negativas es una herencia de los procesos coloniales que tuvimos en nuestro contexto particularmente Latinoamericano.

La curadora comenta: “La luz para la modernidad europea fue un asunto equivalente a la razón, a la verdad, a lo divino, por tanto siempre se asoció la oscuridad a todo lo que no encajara en ese proyecto de modernidad  de progreso y desarrollo”.

Los mejores ejemplos son las ciudades, la industrialización, la invención de la luz a gas en el siglo XIX, posteriormente la invención de la luz eléctrica y como las ciudades empiezan  a progresar en la medida que aumentan sus niveles de luz.

Esto fue un proyecto claramente de la modernidad europea occidental que posteriormente llega a América y que hoy en día se puede ver en ciudades neoliberales hiper iluminadas  que cada vez tratan de aniquilar la oscuridad en el espacio citadino.

Chacón  explica: “La oscuridad asociada a los colores de la piel. Las pieles no blancas, o sea las pieles amarillas, negras, las pieles mestizas en nuestro caso fueron asociadas a un asunto de inferioridad. Ahí, se dio la intención de la idea de raza. Desde allí,  se asocia que esas pieles no blancas están conectadas también a la animalidad, a la barbarie, a lo no civilizado. Ahí empieza la invención del racismo.”

A partir de esas ideas comienzan a trabajar para la exposición, pero asociando todo a la sexualidad preguntándose: ¿Qué pasa cuando esos temas se cruzan en nuestros cuerpos latinoamericanos? ¿Qué pasa con los temas de sexualidad en los cuerpos negros?

Carolina  revela: “Lo que hacemos es desarrollar en la exposición varias líneas de trabajo que tienen que ver con esa idea de sexualidad asociada a la oscuridad. Es decir, los estereotipos, los proyectados sobre los cuerpos negros por ejemplo, que en el imaginario común y popular están asociados a ideas de hiper sexualidad, que los hombres negros son súper poderosos sexualmente o son violadores en potencia. Que normalmente esos cuerpos negros no están asociados a una idea de la razón. Normalmente dentro de los  imaginarios del racismos está muy instalada la idea de que la población afro descendiente es buena para los deportes, para cocinar, para bailar y para el sexo y ya. Históricamente no ha habido cabida, sino hasta hace muy recientemente, para que los cuerpos negros tengan un equivalente en derechos a la par de los cuerpos mestizos o blancos.”

 La oscuridad ha sido desde la historia además estigmatizada, siempre asociada a la maldad, la violencia, la barbarie, la ignorancia, siempre hacia un asunto negativo.

Los proyectos de los artistas que se encuentran en la exposición están aludiendo también a temas como la historia de la humanidad, el papel de las mujeres, la idea de que siempre con esos imaginarios duales que solo existe blanco o negro, incorporando lo uno a lo bueno y lo otro a lo malo. También sucede con el masculino y el femenino, históricamente. Por eso también encontramos la obra de una artista holandesa en la exposición que busca rescatar la imagen de un montón de mujeres que han sido omitidas en la historia.

Por Diego Restrepo Urquijo

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