Una de las fuentes de financiación que tiene el Plan de Desarrollo Local de la Comuna 10 es a través del Programa de Planeación Local y Presupuesto Participativo - PlyPp.

En los últimos años, funcionaba la comisión de cultura, deportes y comunicaciones; la cual era conformada por delegados de organizaciones y de los distintos barrios de la comuna. En diferentes sesiones se escuchaba el diagnóstico que la Alcaldía presentaba en los tres temas que concierne a la Línea y luego desde los proyectos del PLD se priorizaban algunos proyectos para ser ejecutados en el año siguiente.

Ahora, debido a los cambios que ha sufrido el programa, la priorización de proyectos se hace mediante el voto popular y se conforma por la misma vía del voto un consejo comunal con representación de delegados de varios sectores.

El Actual consejo comunal cuenta con delegados de Cultura, Comunicaciones y Deportes.

Ana Cecilia Hernández, delegada del sector de Cultura nos cuenta en video qué proyectos se han priorizado y ejecutado en los últimos años pertenecientes a la Línea Cultual.

Nuestra capacidad de recordar algo, de sentirlo o aprobarlo, aunque no en todas las ocasiones sea lo más evidente, es bastante trivial a la hora de valorar una obra de arte. Incluso, la emoción que se llega a sentir ante ella podría describirse como la intensa antelación de un recuerdo futuro. ¿Qué es lo que se recuerda? Un contraste fuerte, un estilo intenso, una textura nueva o antigua, ese placer poderoso, alguna herida o algún odio, un aroma, una contrariedad no del todo asimilable, un rasgo súbito, una personalidad bien o mal definida, o quizá sea más exacto decir: acordes inesperados y mixtas de todo lo anterior.

Por su parte, las ideas, los criterios y los conceptos –que son apenas ideas de foco restringido– tienen un poder de reputación claro más allá de los contextos artísticos. Estos en últimas tratan de componentes y materias decisivas para la vida de las personas, así a veces el discurso que los contiene no esté unido en apariencia a la praxis. Para citar un ejemplo, los filósofos de la Ilustración se pasaron la vida usando ideas y conceptos con el fin de decirnos cómo se puede vivir en sociedad sin recurrir a las guerras tribales y a las prácticas absolutistas.

Se bifurca de todo esto un ambiente problemático para el arte contemporáneo: Nombrar una obra de arte por los conceptos unidos a ella es de lo más difícil. Los conceptos, abstractos por definición, entran en una lucha por liberarse del contexto específico en el que nacieron, de modo que cuando alguien intenta ligarlos a ese contexto pierden claridad y se debilitan. No están hechos para sobrevivir en un ambiente tan fugaz y eternamente transitorio.

CasaMuseoPedroNelGomez01 opPor eso no nos debería sorprender que los conceptos ejercieran un papel muy subordinado en el arte plástico. Pero entonces llegó un humorista genial, Pedro Nel Gómez, y les abrió la puerta, para luego dedicar el resto de su vida a la arquitectura. ¿Cambiaron los conceptos de naturaleza sólo porque él logró hacerlos funcionar temporalmen­te en contra de su naturaleza? Para nada. La obra de Pedro Nel pronto se volvió un gran lingote de obras urbanísticas y frescos de la República, y detrás entró la gran industria de los intelectuales del arte, que decidieron acaparar los puestos y los presupuestos disponibles. Dado el golpe de Estado a la poco conceptual tradición artística de la época, los curadores coronaron Los Murales del Olvido, el Concepto, y se dedicaron a la vida poltrona, observando todo lo que el Maestro traería para enseñarnos desde Europa, que personalmente pienso, Pedro que Gran Hombre.

Pero hay algo muy crucial en los Artistas del día de hoy, y nada de ello sería tan grave si este arte del concepto por el concepto no tuviera una vocación. ¿Cuántas personas saben que es una verdadera obra? ¿O si sabrían valorarla? Si caminan las calles de nuestro centro que es el ala del Patrimonio Artístico sin entender si quiera lo que se ve, como podrían describir la magna estructura del Hotel Nutibara si están desperdigados en el modernismo, ¿O quién habita tras un rasgo fuerte y definido? pero si los autores de las obras fueran desconocidos, el juicio crítico sería mucho más libre y objetivo; no estaría vinculado por cautelas ni estaría condicionado por las opiniones precedentes y si sabemos que tal página o tal obra es de un genio, nos vemos forzados a atribuirles significados que en realidad no tienen, y esto vale no solamente para los genios, sino para cualquier nombre que goce de cierta notoriedad, el anonimato podría poner fin, a esos desvaríos vanidosos que se desencadenan entre los artistas y los escritores, y que se reflejan en mezquindades, pequeñeces y rivalidades muy a menudo más indecorosas, en el plano humano, que las que envenenan las relaciones entre otros gremios y categorías; que asfixia lo que no se le parece, y si no fuera porque muchos de los que no somos cortesanos nos aburrimos, y en realidad salimos y nos dejamos llevar por la calle Girardot, la Avenida Oriental o la Playa, con un dejo de sorpresa en la mirada, con deseos y ansias nuevas, así llegamos a las paredes, esculturas y demás ornamentos de la urbanidad mezclados entre edificios nuevos y el patrimonio, nos llegamos a sorprender, alegrar, nos llenamos de momentos mientras nuestra capacidad de recordar nos va enseñando a habitar entre las obras de esta grandiosa ciudad.

Por: Verónica Vergara González. DAMN NORMA.

Si uno quisiera una buena demostración de lo bueno que podría llegar a ser el Arte, ningún lugar puede ser mejor que el Centro de la Ciudad, que constantemente se reinventa y anuncia la presencia de una gran masa de novedades, eventos, exposiciones, casi todas ellas testimonio vívido de la medida en que el visitante conozca y el dueño del lugar tenga o no tenga la menor idea de lo que exhibe.

La obra Callejera es supremamente fuerte, todos estos tags siempre mostrando su cara agresiva o tierna, en ocasiones hasta despiadada, pero no se libra a la fácil simulación emocional que es del gusto institucional del publicista, ni del cinismo mimado o al sensacionalismo simplista que está por todas partes en la Colección de Muros sin nombre del centro de Medellín….

¿Qué importancia podría tener atribuirles a aquellas manos creadoras un nombre perdido? Los niños, cuando alguien les lee un libro, casi nunca piensan que detrás de esa historia que los atrapa haya un autor; la oyen y se apropian de ella como si la historia se hiciera sola y como si el espíritu del cuento fuera un viento que trae cosas, sonidos y palabras recogidos por la calle.

Los artistas modernos, en especial los vanguardistas, se entregaron a la imposible tarea de empaparse de modernidad renunciando, al mismo tiempo, a la sociedad de su época. Todos ellos rechazaron la tradición y buscaron nuevos horizontes morales. Esto fue lo que los hizo modernos. Odiaron el estilo de vida occidental, sus academias, su capitalismo, su burguesía y la monótona rutina que desecaba el espíritu y sumía en la apatía.

En estas calles, el transeúnte se enfrenta a obras que, al ilustrar con transparencia la nadería, la estulticia y el menosprecio por el talento y el sentido común, se convierten en las peores enemigas de la corriente que representan. Sin entrar en causticas que no tienen nada que ver con las obras sobre las que se discute, sin generalizar a partir de las excepciones afortunadas y sin acudir al auxilio de Foucault y Deleuze para refutar lo que salta a la vista; hemos sentido alguna vez en una galería de arte contemporáneo: el sinsabor de que cualquiera podría hacer "eso", el fastidio ante la retórica que pretende darle peso al vacío, y el deseo de tomar una escoba y un par de bolsas negras para completar una obra inconclusa. 

Tal vez, a la hora de la verdad, el hombre es apenas un marchante del montón, no demasiado brillante, que ni tiene ni se ha ganado el derecho a imponer un gusto en el territorio del modernismo tardío. Su ejercicio de mitificación ha sido apenas una carrera en un callejón sin salida.

Por Verónica Vergara González DAMN NORMA

No se puede negar la fortaleza que tiene el Centro en el aspecto cultural. En su territorio tienen asiento un sinnúmero de entidades culturales que permiten que  la ciudad puede ofrecer una buena oferta cultural.  Cabe anotar  que  recientemente se han dado algunas movidas, que mediante esfuerzos conjuntos y alianzas le apuntan a recuperación y re significación del corazón de la ciudad con unos fuertes componentes culturales y artísticos.

Se destacan el resurgimiento del Banco de la República con una nueva y nutrida agenda cultural dirigida a públicos diversos. Igualmente Comfama y La Universidad de Antioquia, le han puesto de nuevo su mirada al Centro con planes y acciones que comienzan a mostrar resultados.

Ahora que se está en una importante transformación urbanística, como las intervenciones en el Paseo Bolívar, la avenida La Playa, el corredor de la avenida Oriental y otras que pronto se iniciarán en la carrera Junín  y en la mayoría de los parques, el Centro requiere también de una transformación en lo social y un fortalecimiento en lo artístico y cultural.

Consideramos que hacia allí apuntan nuevas iniciativas como la  Alianza Por el Centro, Caminá pal Centro, Cultura Parque, El Centro será el barrio de todos y Cultura Centro.  Todo esto está bien. Pero consideramos que el sector cultural debe estar más unido para  potenciar  más  esa fortaleza que el corazón de la ciudad ha tenido históricamente. Desde hace algún tiempo se habla de crear la figura de Distrito Cultural, ya sea desde lo jurídico o lo referencial. Lo importante es que se visibilice más el Centro como un emporio cultural de grande oferta para la ciudadanía. También, que a la vez  posibilite un atractivo especial al disfrute de la noche.  

Recientemente el programa Cultural Centro, que lidera la Universidad de Antioquia, con Gisela Posada a la cabeza, convocó a una reunión en el Ateneo Porfirio Barba Jacob.  Se trató de un importante espacio con presencia de gestores culturales, artistas y representantes del gremio de la cultura. Allí, en medio de un interesante debate,  se comenzó a consolidar esa unión del sector que tanto se requiere. De esta manera,  se dan importantes pasos para lograr un Centro más cultural, atractivo y vivido plenamente como un emporio o distrito cultural. Estamos seguros que si se continúa con estos esfuerzos y compromisos, se logrará en nuestro Centro una transformación  simultánea, tanto en lo urbanístico como en lo  social y cultural.

La exposición recoge los resultados del programa Diálogos con sentido y será abierta el miércoles 29 de noviembre en la Casa del Encuentro del Museo de Antioquia, 6:00 p.m. Estará abierta hasta enero de 2018. De este proyecto hacen parte cerca de 100 niños, niñas y adolescentes que integran la Corporación Combos, Corporación Hogar, Mesa Ambiental de la Comuna 10 y vecinos del entorno del Museo.

Un grupo de niños y niñas del centro de Medellín ha creado un mundo a través de sus sueños: Baramburi, en el que habitan cinco tribus y pueblos que dan cuenta de las emotivas, complejas y esperanzadoras voces de ese grupo sobre sí mismos y el mundo que los rodea. Y desde el miércoles 29 de noviembre lo vamos a presentar en la Casa del Encuentro del Museo de Antioquia.

Esta exposición da cuenta del proyecto Diálogos con sentido, realizado por el Museo de Antioquia con patrocinio de Bancolombia desde 2016, en el que niños y niñas del centro de Medellín participan en jornadas didácticas que, por medio de las herramientas del arte y la pedagogía, les permiten reconocerse como sujetos plenos de derechos y, a la vez, crea espacios de encuentro, diálogo y reflexión para ellos, así como de expresión de sus ideas y el mundo que sueñan. “Con esta exposición queremos presentar el boceto de un lugar que, pensamos, debería existir, y para el cual niños y niñas del centro de Medellín están haciendo su propio plan. Baramburi podría ser el centro de nuestra ciudad”, reza el texto de presentación.

baramburi dialogos con sentidoLa metodología de Diálogos con sentido planteó jornadas con esos niños y niñas en el Museo desde finales de 2016 y todo 2017, divididos en grupos durante distintos días de la semana, para que tuvieran encuentros con mediadores y talleristas, con quienes reflexionaron sobre el concepto del territorio: “Entendiendo el cuerpo propio como el primer territorio, y reconociendo en el otro un ser que tiene derecho a habitar, también, su territorio. Planteamos reflexiones que comenzaban en ellos mismos y sus capacidades y luego iban hacia el mundo que los rodea; que les ayudara a construir su identidad, a valorar la diversidad y a plantear formas de convivencia donde todos tuvieran cabida. A partir de allí, imaginaron y crearon sus casas, nuevos animales, plantas, flores, máscaras, mundos”, explica Ana Catalina Cardona, mediadora que ha acompañado este proceso. 

Así, construyeron objetos, paisajes y mundos que dan cuenta de sus propias voces y anhelos, y que pusieron en La Creación, Divertilandia, La Isla, la Tribu Tití “El volcán” y Murraka, los cinco pueblos de Baramburi. Además, un sexto espacio, el Territorio en Construcción, invita a todas las personas que quieran ayudar a construir a través de sus sueños.

“Estos espacios tienen un grado ficticio muy alto, allí viven superhéroes, hechiceros, tribus, animales mágicos, pero a la vez tienen un grado de realidad muy grande y refleja sus historias de vida. Estos niños y niñas vienen, muchas veces, de entornos hostiles, donde les hace falta afecto, donde sus derechos han sido vulnerados. Había niños que al principio del proceso no hablaban, o que al preguntarles el nombre respondían con otro. Niños que incluso podían ser una amenaza para otros, que reaccionaban de manera violenta con su cuerpo o su lenguaje. Pero lo que encontraron aquí los ha ayudado a transformarse, porque lo que encontraron aquí fue un espacio cálido, en el que sus voces son escuchadas y valoradas. Lo que encontraron aquí fue el derecho a soñar”, expone “Latolla”, mediadora de este proceso.

Para el Museo de Antioquia, un proyecto como Diálogos con sentido consolida un proyecto museal que encuentra en el arte y la pedagogía herramientas para la transformación social de Medellín: “Es necesario entender nuestros propios contextos. No existe algo como un ‘público general’ consumiendo arte; existen personas que tienen distintas historias de vida y procedencias, mucho más en una ciudad con las complejidades históricas y culturales de Medellín. Es necesario comprender que los discursos del arte se escriben desde muchos lugares, y que aprender a escuchar esos discursos es lo que nos permite reconocer la diversidad como una potencial social desde la que podemos imaginar y construir otro futuro”, concluye Jessica Rucinque, directora de Educación del Museo de Antioquia.

Fuimos construidos como un proyecto que congregara los imaginarios de identidad de una joven y recién independiente Antioquia; una institución que desde el arte y la cultura ayudara a recoger y divulgar los ideales de quiénes éramos como sociedad. Hoy, 136 años después, seguimos siendo una institución que se pregunta por nuestra identidad pero desde una perspectiva distinta: ¿es la historia una sola historia?, ¿es ser antioqueño, colombiano, una identidad homogénea y cerrada?, ¿a quiénes excluimos del relato oficial  y cómo podemos construir una narración diversa, incluyente y crítica que nos permita encontrarnos en medio de nuestras diferencias?

Este miércoles 29 de noviembre conmemoramos 136 años de realizar esa tarea: poner a circular ideas a través del arte, ser testigos de la evolución de nuestras propias ideas como ciudad y país, aportar a la construcción de una ciudadanía capaz de mirarse a sí misma para entender cómo cabemos todos.

Por eso, para celebrar y permitir que cualquiera recorra los relatos que hemos construido, tendremos ingreso libre para todo el público durante todo el día.

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Nuevos proyectos para Museo 360

Presentaremos y lanzaremos las convocatorias de nuevos proyectos que buscan estrechar nuestro diálogo, mediante las prácticas artísticas y la pedagogía, con el centro de Medellín y sus comunidades.

La Banca Azul: nueva estrategia de promoción de lectura liderada desde la Biblioteca del Museo de Antioquia, conjugando los universos del arte y la literatura para impactar en el centro de Medellín y las comunidades que lo habitan y visitan, reivindicando la lectura, la escritura y la oralidad como posibilidades para acceder a ideas y conceptos transformadores, empoderantes y movilizadores.
Así, la banca azul pretende no solo activar la biblioteca y los espacios internos del Museo, sino salir al encuentro ciudadano en las inmediaciones de nuestro edificio en el centro de Medellín, con talleres de lectura en distintos medios que generen preguntan y discusiones entre diversas comunidades, muchas de ellas con un histórico acceso limitado a distintos derechos culturales.
Durante el miércoles 29, en la conmemoración de nuestros 136 años, la Banca Azul recorrerá las salas del Museo con propuestas de lecturas breves. Este proyecto tiene el patrocinio de la Fundación MUV. 

Vitrinas Cundinamarca: lanzaremos la convocatoria de un nuevo proyecto para que artistas en la ciudad  intervengan las vitrinas que este año fueron creadas en la parte posterior del edificio, con la finalidad de estimular la creación contemporánea local, y estrechar el diálogo del Museo con el territorio que lo rodea y las comunidades que allí habitan.
De esta convocatoria podrán participar artistas plásticos y visuales, de las artes escénicas, danza, fotógrafos, realizadores audiovisuales, cuya práctica investigue cuestiones relativas a las prácticas artísticas en comunidad y de carácter In situ, con el fin de conectar el Museo con la territorialidad del entorno, y será realizado durante 2018.

La Esquina: este espacio, que fue habitado por primera vez para la exposición 89 noches, está ubicado entre las calles Cundinamarca y Calibío. Allí se realizarán, por convocatoria pública presentada en nuestro aniversario, activaciones quincenales los viernes, de 6:00 p.m. a 10:00 p.m., entre febrero y abril de 2018.
La Esquina es pensada como un lugar de socialización y de resistencia frente a la hostilidad de la ciudad y las dificultades para el encuentro y la convivencia, mediante estrategias festivas y lúdicas.

La Esquina y Vitrinas Cundinamarca son proyectos que haremos gracias al apoyo de ARGOS y la Fundación Argos, respectivamente. 

Un nuevo espacio temporal para Ethel Gilmour

Desde el 29 de noviembre, y durante toda la temporada de diciembre, abriremos un espacio temporal gracias a la Corporación Casa de Ethel y Jorge. Presentaremos 12 obras que dan cuenta del mundo privado y doméstico, pero también público y con una carga de denuncia política, creado por una de las más emotivas mujeres que hacen parte de la historia de Antioquia.
Este espacio, abierto a propósito del libro sobre Ethel Gilmour que está siendo presentado por Davivienda y que se puede adquirir en nuestra tienda a partir del 29 de noviembre, estará ubicado en la Sala Calibío.

 

El conflicto armado colombiano es un tema delicado de mil aristas. Muerte y desolación dejó a lo largo y ancho del país y sigue dejando, pues todavía es un monstruo de mil cabezas que pega coletazos dolorosos en nuestro territorio.

Es muy ventajosa la mirada que se tiene en las grandes ciudades, donde la gran mayoría no han padecido los horrores de la guerra. Un transeúnte del centro de la ciudad muchas veces está lejos de imaginar la ignominia que han tenido que soportar compatriotas nuestros.

En esta época que ya denominan del posconflicto, el llamado de todos los colombianos es por la reconciliación, el reconocimiento del otro y la búsqueda incansable de la verdad.

Aunque nos duela, es necesario dejar la indiferencia y ese ostracismo que suele aprisionar las grandes urbes.

Una oportunidad de oro y una cita muy especial tenemos todos los medellinenses y visitantes del Valle de Aburrá para comenzar a conocer de cerca esa guerra cruenta, por parte de, quizás, los rostros y las voces más invisibles que ha dejado esta insana locura.

Tuvimos la oportunidad de visitar en la Casa del Encuentro del Museo de Antioquia -ahí al frente de las gordas de Botero, tan tiesas y tan majas, después de atravesar una horda de turistas desubicados-, la exposición “Rostros del Pacífico Sur”.

La exposición nace de un proyecto liderado desde el 2016 por Jineth Bedoya Lima a quien conocemos por ser una gran periodista y activista, con el apoyo de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad en Colombia (LIMPAL), la embajada de Estados Unidos en Colombia y la casa editorial El Tiempo.

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El proyecto se desarrolla en San Andrés de Tumaco, ubicado en el suroccidente del departamento de Nariño a más de mil kilómetros de Medellín y casi veinte horas de viaje.

Conocido como la perla del pacífico al contar con uno de los más importantes puertos en el Océano Pacífico.

En este municipio aterriza Jineth para acompañar a 120 mujeres víctimas y sobrevivientes, como ella, de violencia sexual, en una intervención llamada “Proyecto Tumaco” que durante casi un año se ofrecieron talleres de liderazgo, ahorro, finanzas personales, emprendimiento, entre otros, dictados por voluntarios y que culminó en un acto simbólico de retorno, caminando por el municipio en el que habitan, para retornar y “agarrar el dolor y transformarlo”, afirma Bedoya.

El proyecto finaliza allí y aunque sigue vivo en la manera como estas mujeres asumen sus vidas y cómo siguen afrontando el futuro, sus historias llegan directo a nosotros a corroer la insensibilidad y la indolencia, a acercarnos a nuestras realidades y a buscar una conciencia que debe ser única para la no repetición de todas estas atrocidades.

En nuestra visita nos encontramos con una preciosa colección de material fotográfico digno de esta empresa, donde podemos ver de primera mano a sus protagonistas. Además, nos fuimos con un bonito regalo sonoro: Un disco compacto donde se registra una hermosa canción “El día es hoy”, himno oficial de la campaña, llena de alegría y esperanza. “Ahora es el mejor momento, si lo pierdes no se vuelve a repetir: ¡Es tu tiempo!”, se puede escuchar en su letra compuesta por Rakel, Jorge L. Piloto, Yoel Henríquez y Julio Reyes Copello.

Por Juan Pablo Castel @JuanPabloLamora

El pasado 12 de octubre en la mañana, la concejal Daniela Maturana Agudelo, del Movimiento Creemos, dio apertura en el hall del Concejo de Medellín a la exposición “Voces”.

Una muestra artística realizada por niños, niñas y adolescentes en procesos de protección y restablecimiento de sus derechos a través de la Secretaría de Inclusión Social y Familia, que participan en los talleres de Artes Plásticas y Terapia del Centro de Diagnóstico y Derivación.

La concejal Daniela Maturana Agudelo, promotora de la exposición, manifestó que “Voces” es la representación de cómo ven el mundo estos menores y expresan sus posturas frente a la vida, es la posibilidad de conocer sus sueños y sus planes de vida, me alegra mucho tenerlos aquí porque son personas que sueñan con viajar, ser profesionales y hacer realidad sus proyectos de vida.

Todos los artistas son niños y niñas con grandes capacidades a los que agradezco por compartirnos su talento, sus sueños y sus emociones; me siento muy honrada de que hoy nos estén acompañando y nos enseñen un poco de su arte, puntualizó la concejal Maturana.

La muestra artística estará exhibida en el Concejo de Medellín hasta el 31 de octubre. 

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El Premio y Festival Gabriel García Márquez de Periodismo es convocado por la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano -FNPI-, con el objetivo de incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación y la coherencia ética, con inspiración en los ideales y obra de Gabriel García Márquez y en la dinámica de creatividad y liderazgo que caracterizan a Medellín, Colombia. El Premio y el Festival es posible gracias a la alianza público-privada conformada por la Alcaldía de Medellín y los Grupos Bancolombia y SURA con sus filiales en América Latina

Dicho Festival, culminó el pasado 30 de septiembre en Medellín después de ofrecer 40 horas de programación a más de 14.000 asistentes, en un recorrido por 10 lugares de la ciudad. Fueron 46 actividades, entre charlas, muestras, conversaciones y un concierto de cierre que ofreció Totó La Momposina en homenaje a Gabo gracias al Ministerio de Cultura. 

El Festival Gabo fue posible gracias a la alianza público-privada conformada por la Alcaldía de Medellín y los Grupos Bancolombia y SURA con sus filiales en América Latina y al apoyo de TigoUne, Comfama y Área Metropolitana Valle de Aburrá.

Sin lugar a dudas, su impacto en toda Iberoamérica y la posibilidad que tuvo el público de conocer más de cerca las historias compartidas, como asistente o como seguidor del evento, se debió al gran apoyo de aquellos periodistas que asistieron.

10 CONSEJOS QUE DEJARON LOS GANADORES

Por Antonio Canchila García.

Los tres finalistas de cada una de las categorías del Premio Gabo: Texto, Imagen, Cobertura e Innovación conversaron sobre sus experiencias en la realización de los trabajos con los que fueron seleccionados.

Aquí te dejamos diez consejos para lograr un trabajo periodístico exitoso:

1- Armar un equipo multidisciplinar

María Cristina Castro, de la Revista Semana, compartió su experiencia en la realización del reportaje Agua bendita, sobre la sequía en algunas regiones de Colombia. Armar un equipo transversal fue clave en ese trabajo.

“Hoy el periodismo dejó de ser el oficio en el que una sola persona podía hacer un gran reportaje. Ahora somos un equipo en el que cada uno -programador, reportero gráfico, infografista- es valioso para lo que le llega al lector o a la audiencia”.

2- Crear alianzas estratégicas

Fuera de las salas de redacción hay aliados que pueden aportar a un trabajo periodístico sin altos costos. Tras la experiencia de crear una base de datos de audios sobre el caso Nisman, un fiscal argentino que fue encontrado muerto en 2015, Florencia Coelho, de La Nación de Argentina, aconseja tomar mano del recurso humano más allá del equipo tradicional.

“No piensen solo en sus compañeros de trabajo: hay universidades, ONG, personas del común que pueden ser sus aliados y ayudar a construir una gran historia”.

3- Tomar distancia de las historias

Germán Andino, productor de un comic multimedia que narra la vida de Isaac, un pandillero de Honduras, duró casi cuatro años inmerso en la historia. Su principal aprendizaje de ese trabajo es la necesidad de apartarse un poco de lo que se pretende contar. “Hay que apartarse un poco; a ratos terminaba hablando como pandillero”.

4- No perder la oportunidad

Mauricio Monteiro encabeza el equipo que realizó un documental sobre la polarización alrededor de la población LGTBI en Brasil. Durante cuatro años estuvo buscando las imágenes para armar la historia, su gran enseñanza es aprovechar todas las oportunidades.

“La oportunidad es algo muy sensible. No se sabe cuándo algo va a pasar y cuándo ese algo puede aportar a la historia”.

5- Infiltrarse en la historia

En “Buscando refugio para mis hijos” el periodista Javier Bauluz logra retratar el drama de miles de personas que han salido de sus tierras a buscar refugio en Europa. Bauluz decidió acompañar a los refugiados, sin que supieran que era periodista.

“La mejor forma de hacer periodismo es meterse en la historia haciéndose invisible para poder encontrar los momentos claves que sucedes cuando estás ahí”.

6- No tener historias preconstruidas

Desde Cumaná, un pueblo de pescadores de Venezuela, Alberto Arce contó, para El Mundo, la historia de “Los nuevos piratas del Caribe”. Esa experiencia lo lleva a dejar de lado las historias preconstruidas antes de hacer la reportería.

“La historia no está contada cuando sales a reportearla, tienes que aprenderla, entenderla, para eso tienes que tener paciencia y hacer presencia en el lugar donde está esa historia”.

7- Estar abiertos a cambiar la historia

Rodrigo Abd acompañó a Alberto a retratar la crisis de todo un país desde un pueblo lejos de Caracas, el centro de la noticia en Venezuela. Para Abd, el buen periodista debe ir abierto a cambiar de historias.

“El periodismo no es ir a contar lo que ya todos saben y ponerle la firma, debemos ir con una idea y poder cambiarla cuando estamos en el lugar de la historia que queremos contar”.

8- Mirar más allá

Carlos Álvarez, en representación de Jorge Carrasco, contó la experiencia de contar “Historia de un paria”, la vida de un legendario travesti cubano, que ya habían contado otros medios, pero que tenía más por descubrir.

“A veces hay que contar las historias, aunque hayan estado manoseadas, porque siempre puede haber una mirada más allá, siempre se puede contar mejor una historia”.

9- Humanizar las cifras

El bum del uso de los datos para contar la noticia o cubrir un tema tiene que llevar una mirada humanizada. Así lo pensó el equipo de El País de Cali que contó, en el especial “El mapa de la muerte”, la alta cifra de homicidios en la capital del Valle del Cauca. “Ponerle rostro humano a las cifras es darle vida a los reportajes”.

10- Salir de la comodidad

Si Mary Triny Zea, periodista del diario La Prensa de Panamá, no hubiera preferido los retos que supone investigar a los políticos de su país, nadie habría conocido el entramado de corrupción que se tejió en la Asamblea panameña alrededor de supuestos fondos para ciudadanos que terminaban en los bolsillos de los diputados. Su concejo es claro: salir de la zona de confort.

“Algunas veces es más cómodo hacer periodismo desde las declaraciones y ser amigo de las fuentes, pero atreverse a investigar y salir de esa comodidad es más satisfactorio”.

 

Fotos cortesía FNPI

La institución nace como una nueva propuesta orientada hacia la formación de un ser integral con valores éticos y morales, con respeto por la dignidad humana, amante del humanismo y el arte en todas sus manifestaciones, con proyección social y donde su libertad de pensamiento sea su más libre expresión.

Dada la importancia de fomentar y fortalecer la formación en el campo artístico, tanto en Medellín y Antioquia, como en el ámbito nacional, la Academia Sócrates busca generar un impacto sociocultural con una nueva visión del arte y la cultura.

Julio Londoño, escultor y director de la academia expresó: “El artista, la cultura y el arte no le pertenecen a nadie. Medellín factura alrededor de 130 mil millones de pesos de cultura al año. Debería de haber suficientes proyectos de cultura al año para que los artistas pudiéramos ejercer nuestra profesión. Claro está, sin regalarnos nada, pero sí con mayor oportunidad. A la mayoría de las instituciones culturales nos toca, bajo nuestra propia responsabilidad, mantener la carga institucional”.

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La idea, en el barrio Prado, es articular un verdadero corredor cultural, donde confluyan unos verdaderos planteamientos pedagógicos, formativos y de transformación a través del arte, donde los diferentes nichos poblacionales, indigentes, rehabilitados, reinsertados, población LGTBI, afrodescendientes, entre otros, a los que se les tiene todo por enseñar, desde el arte, encuentren un lugar unido para la cultura.

“La igualdad, que es la que uno como ciudadano busca en la democracia, se ve empañada por ciertos comportamientos, donde no llega la legalidad. Esto afecta a la ciudad y directamente al barrio Prado, porque cuando las personas son formadas en democracia, utilizando el arte como una herramienta de recomposición social (procesos que hemos desarrollado con el ejército de Colombia con los soldados heridos en combate), se les da a entender que ser legal es bien, pero el funcionamiento institucional deja mucho que desear en este aspecto.

Hacen falta en Medellín espacios para las exposiciones. Muchas veces toca gestionar espacios en otros lugares para desarrollar las muestras de los artistas de Medellín, porque falta más apoyo y proceso. Anteriormente nos dieron un espacio del Cerro El Volador, como galería Internacional de Medellín, pero eso solo duró tres meses. No tenemos en la actualidad un proyecto donde esté claro cuál es la sala cultural de Medellín, asegura Londoño.

“Por supuesto que se hacen proyectos, pero hacen falta los que fortalezcan a las corporaciones artísticas de manera real, sin que ese peso esté en los hombros de los artistas. Pongo un ejemplo, Art Medellín, fue gestión directa de nosotros los artistas y es un proceso que se mantiene por los que trabajamos por el arte, entre otros procesos que mantenemos con pocos recursos”, explicó Julio.

No hay proyectos de ciudad en relación al arte, el dinero público muchas veces se distribuye a organizaciones con más capacidad de contratación o relaciones, lo que afecta a gran número de corporaciones que trabajan por el arte en la ciudad.

Muchas corporaciones a pesar de gestionar mucho y ser legales no se visualizan, y las oportunidades que tienen de contratación son muy reducidas, ante eso lo que se pide es que haya igualdad de condiciones para que las instituciones con más músculo financiero, no absorban y administren todos los contratos.

“Claro que hemos desarrollado proyectos con el gobierno en general, el problema es que no son proyectos sustentados en el tiempo. Son ocasionales sin continuidad a los procesos”.

En cuanto al Distrito Cultural de Prado, va a depender de la cantidad de personas a las que lleguemos, al apoyo institucional serio y organizado, a la articulación con las corporaciones culturales del barrio, entre otros factores.

Por primera vez se está tratando de unir alrededor de 30 instituciones artísticas y culturales que pertenecen o habitan el polígono de Prado.

Por Diego Restrepo Urquijo

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