Nuestra capacidad de recordar algo, de sentirlo o aprobarlo, aunque no en todas las ocasiones sea lo más evidente, es bastante trivial a la hora de valorar una obra de arte. Incluso, la emoción que se llega a sentir ante ella podría describirse como la intensa antelación de un recuerdo futuro. ¿Qué es lo que se recuerda? Un contraste fuerte, un estilo intenso, una textura nueva o antigua, ese placer poderoso, alguna herida o algún odio, un aroma, una contrariedad no del todo asimilable, un rasgo súbito, una personalidad bien o mal definida, o quizá sea más exacto decir: acordes inesperados y mixtas de todo lo anterior.

Por su parte, las ideas, los criterios y los conceptos –que son apenas ideas de foco restringido– tienen un poder de reputación claro más allá de los contextos artísticos. Estos en últimas tratan de componentes y materias decisivas para la vida de las personas, así a veces el discurso que los contiene no esté unido en apariencia a la praxis. Para citar un ejemplo, los filósofos de la Ilustración se pasaron la vida usando ideas y conceptos con el fin de decirnos cómo se puede vivir en sociedad sin recurrir a las guerras tribales y a las prácticas absolutistas.

Se bifurca de todo esto un ambiente problemático para el arte contemporáneo: Nombrar una obra de arte por los conceptos unidos a ella es de lo más difícil. Los conceptos, abstractos por definición, entran en una lucha por liberarse del contexto específico en el que nacieron, de modo que cuando alguien intenta ligarlos a ese contexto pierden claridad y se debilitan. No están hechos para sobrevivir en un ambiente tan fugaz y eternamente transitorio.

CasaMuseoPedroNelGomez01 opPor eso no nos debería sorprender que los conceptos ejercieran un papel muy subordinado en el arte plástico. Pero entonces llegó un humorista genial, Pedro Nel Gómez, y les abrió la puerta, para luego dedicar el resto de su vida a la arquitectura. ¿Cambiaron los conceptos de naturaleza sólo porque él logró hacerlos funcionar temporalmen­te en contra de su naturaleza? Para nada. La obra de Pedro Nel pronto se volvió un gran lingote de obras urbanísticas y frescos de la República, y detrás entró la gran industria de los intelectuales del arte, que decidieron acaparar los puestos y los presupuestos disponibles. Dado el golpe de Estado a la poco conceptual tradición artística de la época, los curadores coronaron Los Murales del Olvido, el Concepto, y se dedicaron a la vida poltrona, observando todo lo que el Maestro traería para enseñarnos desde Europa, que personalmente pienso, Pedro que Gran Hombre.

Pero hay algo muy crucial en los Artistas del día de hoy, y nada de ello sería tan grave si este arte del concepto por el concepto no tuviera una vocación. ¿Cuántas personas saben que es una verdadera obra? ¿O si sabrían valorarla? Si caminan las calles de nuestro centro que es el ala del Patrimonio Artístico sin entender si quiera lo que se ve, como podrían describir la magna estructura del Hotel Nutibara si están desperdigados en el modernismo, ¿O quién habita tras un rasgo fuerte y definido? pero si los autores de las obras fueran desconocidos, el juicio crítico sería mucho más libre y objetivo; no estaría vinculado por cautelas ni estaría condicionado por las opiniones precedentes y si sabemos que tal página o tal obra es de un genio, nos vemos forzados a atribuirles significados que en realidad no tienen, y esto vale no solamente para los genios, sino para cualquier nombre que goce de cierta notoriedad, el anonimato podría poner fin, a esos desvaríos vanidosos que se desencadenan entre los artistas y los escritores, y que se reflejan en mezquindades, pequeñeces y rivalidades muy a menudo más indecorosas, en el plano humano, que las que envenenan las relaciones entre otros gremios y categorías; que asfixia lo que no se le parece, y si no fuera porque muchos de los que no somos cortesanos nos aburrimos, y en realidad salimos y nos dejamos llevar por la calle Girardot, la Avenida Oriental o la Playa, con un dejo de sorpresa en la mirada, con deseos y ansias nuevas, así llegamos a las paredes, esculturas y demás ornamentos de la urbanidad mezclados entre edificios nuevos y el patrimonio, nos llegamos a sorprender, alegrar, nos llenamos de momentos mientras nuestra capacidad de recordar nos va enseñando a habitar entre las obras de esta grandiosa ciudad.

Por: Verónica Vergara González. DAMN NORMA.

Caminando por la carrera Girardot no muy lejos de La Playa nos encontramos el Parque del Periodista, uno de esos sitios que genera sentimientos encontrados, controversia y tabú, ya que es en sí mismo una zona de tolerancia, donde se gesta la reunión de masivos géneros, y no existe discriminación de grupos étnicos, sexuales, musicales o edad, donde no importa si usas corbata o unos zapatos rotos, en donde ni la hora ni el clima se oponen a sentarse en una de sus bancas a pasar el rato, animarse a tomar un tinto en el Guanábano o hasta en la acera a la vista de los murales del Donchi y Anselmo a compartir con algún amigo o desconocido del lugar con ese sabor propio.

Hasta aquí llegué a ponerme a gusto, entre los punks y los raperos, entre ese constante y diverso sonido saliendo de bares, parlantes, y tambores, porque aquí también se hace música y de todos los gustos y decidí indagar en la vida de uno de todos estos visitantes y tuve la oportunidad de hacerle unas preguntas en torno a toda esta masiva de diversas melodías que generan la armonía de este parque a Carlos Moya que andaba por ahí parchado con su guitarra.

DAMN Hola MOYA ¿cómo te va?

MOYA “Aquí en el periodista llegando después de una jornada bien musical, bien desde mis procesos internos desde que puedo disponer con mi tiempo, pero para nadie es secreto lo difícil que es ser artista en esta sociedad y en este contexto, es muy difícil, igual hay momentos duros, momentos bajos, pero siempre valdrá la pena, los que ya decidimos este camino yo creo que aquí nos quedamos.”

DAMN ¿Cómo te desempeñas?, ¿cuál es tu género?

MOYA Bueno yo soy profesor de música y vengo de familia tanguera, mi papá es cantante de tango, me dedico al tango, al bolero, al folclor latinoamericano, al son cubano, a la música tradicional colombiana y más que todo como a lo latino específicamente, la música popular.

DAMN ¿De la lucha como Músico que me puedes compartir?

MOYA Creo que ningún género lucha con ninguno, creo que igual se ha configurado esta sociedad con muchos géneros populares que son expresiones pero que también están permeados de un ambiente musical muy degradado, por ejemplo la mercantilización del arte, entonces cada vez el arte es más masivo, esta producido para las masas y con menos calidad y con menos duración, es decir hay artistas que duran medio año y ya nadie más los vuelve a conocer en cambio los artistas de la música cuando se hacía con el corazón sin pensar en lo económico era otra cosa, eran artistas que perduran y que podemos seguir hablando de ellos, hablamos de gente como Héctor Lavoe o uno de tantos grandes que seguirán siendo los grandes entre los grandes, así pasen los tiempos y difícilmente ahora vuelve a salir uno igual.

DAMN ¿Cómo ves todas estas tribus que se parchan en el parque del periodista y su historia?

2 DSC01117MOYA “Bueno a mí me parece que esto nació en la medida en la que el Parque del Periodista ha sido una zona de tolerancia histórica para fumar marihuana y hay una gran tendencia entre los artistas a disfrutar de los espacios con otra armonía con otra energía y aunque esto queda en pleno centro y está muy congestionado, creo que eso ha sido una de las razones por las cuales se llega aquí, y todos los artistas llegamos después de las presentaciones, sea cual sea el género, entonces aquí nos reunimos folcloristas, tangueros, punkeros, metaleros y todos convivimos y compartimos el resto de la noche después de haber hecho nuestros quehaceres artísticos, entonces creo que por eso el periodista ha sido un espacio de encuentro y de tantos géneros diversos, creo que eso en cierta medida nos ha separado, tantos géneros musicales tiende a dividirnos , me parece que hay una estrategia detrás de las tribus urbanas como en el afán de dividir y de generar también disputas innecesarias entre nosotros; por ejemplo: que si eres punkero entonces no puedes hablar con los skinhead y si eres rockero o metalero pues cómo vas a oír salsa o cumbia o cómo vas a cantar folklor entonces se han generado un montón de tribus urbanas donde también se han hecho muchas fronteras y a la vez también han generado mucha división, entonces acá en el periodista pues creo que se ha tratado de romper esa situación, de una u otra manera de la forma en que compartimos y convivimos muchas personas”

DAMN ¿Para dónde va todo esto?

MOYA Hace rato a Antioquia, especialmente Medellín, predomina el hecho de que lo lleve la corriente, digo se los lleve porque yo personalmente estudio la música desde lo raizal y he conocido el folklor de nuestra región, el bambuco, la guabina, el pasillo y todas esas cosas que han hecho históricamente la identidad antioqueña; hoy día Antioquia no tiene una identidad, lo que tiene es una tribu urbana en cada casa donde oyen un género diferente y por ende hay un montón de división. Yo siento que la cosa va mal, a los artistas por un lado se les están cerrando cada vez más las puertas y las oportunidades por el mercado musical que es muy tendencioso obliga a que todo el mundo esté de la mano del pop o de la música electrónica y el reggaetón para que se vendan las cosas, entonces esto va muy grave en la medida en que los artistas no tenemos garantías, no tenemos ningunas preferencias desde el estado, por ser patrimonio inmaterial de la nación , si no tenemos ni un seguro de desempleo ni nada, entonces cuando el artista triunfa en medio de la miseria en medio de la marginalidad, sí sale el Estado a llenarse la boca diciendo que es un digno representante de la nación, lo mismo que pasa como con los deportistas que no tienen apoyo pero cuando se ganan la medalla sí sale el presidente a tomarse la foto, esto va muy mal.

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Bueno esta es la opinión de uno de los visitantes de este parche, que entre sonidos y mezcladas formas de vivir de nuestra cultura, piensa y aporta sus ideas en los caminos de la música que vive día a día.

Por Verónica Vergara González DAMN NORMA

Si uno quisiera una buena demostración de lo bueno que podría llegar a ser el Arte, ningún lugar puede ser mejor que el Centro de la Ciudad, que constantemente se reinventa y anuncia la presencia de una gran masa de novedades, eventos, exposiciones, casi todas ellas testimonio vívido de la medida en que el visitante conozca y el dueño del lugar tenga o no tenga la menor idea de lo que exhibe.

La obra Callejera es supremamente fuerte, todos estos tags siempre mostrando su cara agresiva o tierna, en ocasiones hasta despiadada, pero no se libra a la fácil simulación emocional que es del gusto institucional del publicista, ni del cinismo mimado o al sensacionalismo simplista que está por todas partes en la Colección de Muros sin nombre del centro de Medellín….

¿Qué importancia podría tener atribuirles a aquellas manos creadoras un nombre perdido? Los niños, cuando alguien les lee un libro, casi nunca piensan que detrás de esa historia que los atrapa haya un autor; la oyen y se apropian de ella como si la historia se hiciera sola y como si el espíritu del cuento fuera un viento que trae cosas, sonidos y palabras recogidos por la calle.

Los artistas modernos, en especial los vanguardistas, se entregaron a la imposible tarea de empaparse de modernidad renunciando, al mismo tiempo, a la sociedad de su época. Todos ellos rechazaron la tradición y buscaron nuevos horizontes morales. Esto fue lo que los hizo modernos. Odiaron el estilo de vida occidental, sus academias, su capitalismo, su burguesía y la monótona rutina que desecaba el espíritu y sumía en la apatía.

En estas calles, el transeúnte se enfrenta a obras que, al ilustrar con transparencia la nadería, la estulticia y el menosprecio por el talento y el sentido común, se convierten en las peores enemigas de la corriente que representan. Sin entrar en causticas que no tienen nada que ver con las obras sobre las que se discute, sin generalizar a partir de las excepciones afortunadas y sin acudir al auxilio de Foucault y Deleuze para refutar lo que salta a la vista; hemos sentido alguna vez en una galería de arte contemporáneo: el sinsabor de que cualquiera podría hacer "eso", el fastidio ante la retórica que pretende darle peso al vacío, y el deseo de tomar una escoba y un par de bolsas negras para completar una obra inconclusa. 

Tal vez, a la hora de la verdad, el hombre es apenas un marchante del montón, no demasiado brillante, que ni tiene ni se ha ganado el derecho a imponer un gusto en el territorio del modernismo tardío. Su ejercicio de mitificación ha sido apenas una carrera en un callejón sin salida.

Por Verónica Vergara González DAMN NORMA

No se puede negar la fortaleza que tiene el Centro en el aspecto cultural. En su territorio tienen asiento un sinnúmero de entidades culturales que permiten que  la ciudad puede ofrecer una buena oferta cultural.  Cabe anotar  que  recientemente se han dado algunas movidas, que mediante esfuerzos conjuntos y alianzas le apuntan a recuperación y re significación del corazón de la ciudad con unos fuertes componentes culturales y artísticos.

Se destacan el resurgimiento del Banco de la República con una nueva y nutrida agenda cultural dirigida a públicos diversos. Igualmente Comfama y La Universidad de Antioquia, le han puesto de nuevo su mirada al Centro con planes y acciones que comienzan a mostrar resultados.

Ahora que se está en una importante transformación urbanística, como las intervenciones en el Paseo Bolívar, la avenida La Playa, el corredor de la avenida Oriental y otras que pronto se iniciarán en la carrera Junín  y en la mayoría de los parques, el Centro requiere también de una transformación en lo social y un fortalecimiento en lo artístico y cultural.

Consideramos que hacia allí apuntan nuevas iniciativas como la  Alianza Por el Centro, Caminá pal Centro, Cultura Parque, El Centro será el barrio de todos y Cultura Centro.  Todo esto está bien. Pero consideramos que el sector cultural debe estar más unido para  potenciar  más  esa fortaleza que el corazón de la ciudad ha tenido históricamente. Desde hace algún tiempo se habla de crear la figura de Distrito Cultural, ya sea desde lo jurídico o lo referencial. Lo importante es que se visibilice más el Centro como un emporio cultural de grande oferta para la ciudadanía. También, que a la vez  posibilite un atractivo especial al disfrute de la noche.  

Recientemente el programa Cultural Centro, que lidera la Universidad de Antioquia, con Gisela Posada a la cabeza, convocó a una reunión en el Ateneo Porfirio Barba Jacob.  Se trató de un importante espacio con presencia de gestores culturales, artistas y representantes del gremio de la cultura. Allí, en medio de un interesante debate,  se comenzó a consolidar esa unión del sector que tanto se requiere. De esta manera,  se dan importantes pasos para lograr un Centro más cultural, atractivo y vivido plenamente como un emporio o distrito cultural. Estamos seguros que si se continúa con estos esfuerzos y compromisos, se logrará en nuestro Centro una transformación  simultánea, tanto en lo urbanístico como en lo  social y cultural.

Se desarrolló el evento de cuidadores con personas con discapacidad en Boston vive lugar ubicado en la comuna 10.

Ángela Múnera trabajadora social de la estrategia Familias Cuidadoras de la Secretaria de Salud expresó “Los cuidadores son las personas que acompañan a las personas con discapacidad severa y poca movilidad de las familias que tenemos en las 16 comuna y los cinco corregimientos de la zona de Medellín.

En esta ocasión se contó con la participación de 30 cuidadores, los cuales prestaron atención oportuna a las personas que asistieron al evento. Los servicios prestados se enfocaron en peluquería y peinado esto lo aportó el Sena.

Otra actividad a destacar es la del manejo del duelo, las implicaciones psicológicas que conlleva como se debe manejar y comunicar con los demás familiares.

En el evento se explicó qué son las juntas de atención y salud, cómo se puede disfrutar de los diferentes servicios que tienen la alcaldía y cómo pueden tratar de mejorar su calidad de vida a través de la gestión de los servicios que se prestan.

A los cuidadores que participaron se les brindó un auxilio económico para transporte además de refrigerio. Comunicó Ángela

María Cristina Poveda Ortiz presidente de la acción Comunal del barrio Bostón, uno de los 17 barrios que componen la comuna 10 la Candelaria, le contó a www.comuna10.com “Me pareció excelente este evento apoyar a las personas con discapacidad siempre va a hacer una labor a destacar y un bonito esfuerzo por parte de la Secretaria de Salud y de inclusión Social.

La organización y el proceso a destacar todas las mujeres asistentes nos hemos sentido muy bien atendidas, nuestra participación fue en la parte de la logística. Y a que hago parte del grupo de cuidadoras que está liderando la Secretaria de Salud, esto también fue posible gracias a nuestra agente primaría Alba Elsy Pineda Betancur.

Por otro lado, cabe mencionar que la Secretaría de Inclusión Social entregó equipos y herramientas a más de 100 cuidadores los cuales fueron certificados por la Alcaldía de Medellín para que continúen con la labor de cuidar a personas en situación de discapacidad. Las herramientas servirán para apoyar el crecimiento de las ideas de negocio de estas personas en condición vulnerable.

La inversión fue de unos 600 millones de pesos con el objetivo de fortalecer las unidades de negocio de todas estas personas.

Este programa fundamentalmente busca que los familiares de personas con discapacidad puedan tener posibilidades de empleo sin tener que apartarse por tanto tiempo de los seres que necesitan cuidados especiales.

Por Diego Alejandro Restrepo Urquijo

Fuimos construidos como un proyecto que congregara los imaginarios de identidad de una joven y recién independiente Antioquia; una institución que desde el arte y la cultura ayudara a recoger y divulgar los ideales de quiénes éramos como sociedad. Hoy, 136 años después, seguimos siendo una institución que se pregunta por nuestra identidad pero desde una perspectiva distinta: ¿es la historia una sola historia?, ¿es ser antioqueño, colombiano, una identidad homogénea y cerrada?, ¿a quiénes excluimos del relato oficial  y cómo podemos construir una narración diversa, incluyente y crítica que nos permita encontrarnos en medio de nuestras diferencias?

Este miércoles 29 de noviembre conmemoramos 136 años de realizar esa tarea: poner a circular ideas a través del arte, ser testigos de la evolución de nuestras propias ideas como ciudad y país, aportar a la construcción de una ciudadanía capaz de mirarse a sí misma para entender cómo cabemos todos.

Por eso, para celebrar y permitir que cualquiera recorra los relatos que hemos construido, tendremos ingreso libre para todo el público durante todo el día.

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Nuevos proyectos para Museo 360

Presentaremos y lanzaremos las convocatorias de nuevos proyectos que buscan estrechar nuestro diálogo, mediante las prácticas artísticas y la pedagogía, con el centro de Medellín y sus comunidades.

La Banca Azul: nueva estrategia de promoción de lectura liderada desde la Biblioteca del Museo de Antioquia, conjugando los universos del arte y la literatura para impactar en el centro de Medellín y las comunidades que lo habitan y visitan, reivindicando la lectura, la escritura y la oralidad como posibilidades para acceder a ideas y conceptos transformadores, empoderantes y movilizadores.
Así, la banca azul pretende no solo activar la biblioteca y los espacios internos del Museo, sino salir al encuentro ciudadano en las inmediaciones de nuestro edificio en el centro de Medellín, con talleres de lectura en distintos medios que generen preguntan y discusiones entre diversas comunidades, muchas de ellas con un histórico acceso limitado a distintos derechos culturales.
Durante el miércoles 29, en la conmemoración de nuestros 136 años, la Banca Azul recorrerá las salas del Museo con propuestas de lecturas breves. Este proyecto tiene el patrocinio de la Fundación MUV. 

Vitrinas Cundinamarca: lanzaremos la convocatoria de un nuevo proyecto para que artistas en la ciudad  intervengan las vitrinas que este año fueron creadas en la parte posterior del edificio, con la finalidad de estimular la creación contemporánea local, y estrechar el diálogo del Museo con el territorio que lo rodea y las comunidades que allí habitan.
De esta convocatoria podrán participar artistas plásticos y visuales, de las artes escénicas, danza, fotógrafos, realizadores audiovisuales, cuya práctica investigue cuestiones relativas a las prácticas artísticas en comunidad y de carácter In situ, con el fin de conectar el Museo con la territorialidad del entorno, y será realizado durante 2018.

La Esquina: este espacio, que fue habitado por primera vez para la exposición 89 noches, está ubicado entre las calles Cundinamarca y Calibío. Allí se realizarán, por convocatoria pública presentada en nuestro aniversario, activaciones quincenales los viernes, de 6:00 p.m. a 10:00 p.m., entre febrero y abril de 2018.
La Esquina es pensada como un lugar de socialización y de resistencia frente a la hostilidad de la ciudad y las dificultades para el encuentro y la convivencia, mediante estrategias festivas y lúdicas.

La Esquina y Vitrinas Cundinamarca son proyectos que haremos gracias al apoyo de ARGOS y la Fundación Argos, respectivamente. 

Un nuevo espacio temporal para Ethel Gilmour

Desde el 29 de noviembre, y durante toda la temporada de diciembre, abriremos un espacio temporal gracias a la Corporación Casa de Ethel y Jorge. Presentaremos 12 obras que dan cuenta del mundo privado y doméstico, pero también público y con una carga de denuncia política, creado por una de las más emotivas mujeres que hacen parte de la historia de Antioquia.
Este espacio, abierto a propósito del libro sobre Ethel Gilmour que está siendo presentado por Davivienda y que se puede adquirir en nuestra tienda a partir del 29 de noviembre, estará ubicado en la Sala Calibío.

 

Desde El Poblado hasta Niquía, desde Robledo hasta Santo Domingo, los semáforos o “faros” de Medellín están siendo invadidos por una clase muy singular de inmigrantes: con franelas vinotinto y tenis a la moda, decenas de jóvenes venezolanos bailan, saltan, gritan al ritmo de la música.

La difícil situación de miles de venezolanos se ha traducido en una de las migraciones más importantes en América Latina de los últimos tiempos. Los venezolanos en Medellín ya se cuentan por centenas, quizás por millares. Algunos tienen un don especial: el baile urbano por excelencia, el B-boy.

 MG 4146Son auténticos acróbatas: algunos fueron tan destacados que en la era dorada del chavismo representaron a su país en importantes competencias de Break-dance en países como Francia y España. Hoy hacen shows callejeros en los semáforos y en pasajes peatonales como Carabobo y Junín, también en el Parque de Bolívar, El Parque Lleras y el Parque de Bello.

Su arte es algo diferente para ver, pues son más bien pocos los colectivos locales de danza callejera, aunque por su puesto existen los Colectivos de Parkour Aurora y un puñado más de colectivos de afrodescendientes que le ponen ritmo a la Navidad en la Avenida La Playa.

Muchos de los bailarines venezolanos radicados en Medellín viven en pensiones y hoteles del centro, donde conviven con artesanos, obreros, prostitutas y toda clase de gente humilde del centro de Medellín. A veces se juntan de a 3 o 4 y hacen presentaciones en los semáforos, y el fin de semana, se juntan más, hasta 10 bailarines, y hacen shows más complejos en sitios de alta afluencia de público.

El B-boy callejero es un trabajo duro y se gana poco en comparación a lo que gana un bailarín de espectáculo, como los que acompañan con su baile a los cantantes de reguetón. Si no les va tan mal, logran recoger quince o veinte mil pesos para casa uno después de 9 o 10 shows de baile.

Al final del día los B-boy quedan extenuados, a veces con moretones en los codos, las rodillas y la cara. Además, las manos les quedan negras por el asfalto y llenas de ampollas. Y todavía queda caminar o pedalear hasta la pensión, con un parlante pesado a cuestas, para después contar todo el dinero y repartirlo por partes iguales para cada uno de los bailarines.

La explosión de baile de Venezuela no es solo en Medellín. Hay B-boy y B-girls venezolanos (este baile no distingue géneros) en Cartagena, Santa Marta, Cali y Bogotá. Muchos otros han viajado incluso más lejos: Quito, Guayaquil, Lima, La Paz y Buenos Aires. Todo un movimiento.

En nuestra ciudad, uno de los colectivos más sólidos es Antimotin, quienes llevan más de un año consolidando un grupo, un concepto y un show. Si quieres saber más de ellos visita su Instagram @antimotincrew o escríbeles a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

Por Agustín Patiño

Desde hace casi cuatro años, cientos de comerciantes del sector de Los Puentes se asentaron debajo del viaducto del Metro y construyeron un auténtico mercado al aire libre donde hoy se pueden encontrar prendas de segunda, electrodomésticos, herramientas de albañilería, bicicletas, muebles y hasta barberías improvisadas.

En uno de los costados de la Estación Prado hay un grupo de jóvenes, todos con la piel morena, que se arremolinan alrededor de una extensión naranja. En ella, cada uno pega un multitoma y en él conectan parlantes y máquinas de barbería. Se trata de una barbería improvisada en plena calle, donde se ofrecen servicios desde dos mil pesos (un corte rápido y parejo con la cero) hasta doce mil pesos y más, cuando la motilada viene con algún diseño tribal y pulida de la barba.

Este colectivo de barbería, como podría llamársele, fue fundado por “Yonti” y “Yosti”, dos jóvenes barberos de Apartadó, quienes han reunido junto a ellos a una importante colonia de gente joven del Úrabá. “Nosotros no somos de acá, si vemos a algún paisano en la calle, gente que conocimos allá en los barrios de Apartadó, pues intentamos ayudarle, acá le enseñamos de barbería y le dejamos ganarse sus clientes, eso sí, desde que quieran y le pongan empeño”, dicen.

La gente que viene a motilarse es bastante diversa: niños, hombres y mujeres afro, albañiles, pintores, malabaristas, lesbianas. Todo aquel que quiera un corte con máquina a la moda. “Nosotros no discriminamos, aquí viene todo tipo de gente, hasta los que uno sabe que andan en malos pasos, pero igual son gente y son clientes, nosotros miramos lo bueno, no queremos ver solo lo malo”, aseguran.

 MG 7794 copiaEntre cliente y cliente, Óscar Ruiz, uno de los aprendices de barbería, pone a sonar su equipo de sonido con todo tipo de música caribeña: reggae, champeta y reguetón. El ritmo fuerte invade a todo Prado y la sangre del Úrabá se prende: los barberos empiezan a bailar, a hacer coreografías improvisadas y a echarse chistes entre sí.

“Desde los 12 años yo ando en la calle”, dice Oscar. “Por aquí ya me conocen, nadie me molesta, ni la policía. Eso es lo bueno de ser trabajador. Yo trabajo todos los días, domingos y festivos. Mi descanso es la barbería, mi sueño es tener mi propio local”, confiesa mientras le arregla el corte a Felipe Castaño, un mecánico del centro que había pasado toda la mañana entre latas y aceite de motor.

“¿Cuánto le cobraste al malabarista?”, le preguntan a Óscar. “¿Otra vez trabajando por dos mil?” “No”, replica él, “Me dio cuatro mil quinientos”. Mientras discuten empiezan a caer gruesas gotas de agua. “Recojan todos que está lloviendo”. La Barbería La Calle, con aprendices de todo el Urabá, se levanta rápida como el rayo. “Ese es el único problema”, dice Oscar, “Cuando llueve no podemos trabajar y todavía me falta para conseguirme lo de la pieza”.

El centro de una ciudad es su corazón: punto de encuentro obligado para viejos y jóvenes, pobres y ricos, trabajadores y vagos. Todos ellos son la ciudad, Medellín, la blanca, la negra y la india. 

Por Agustín Patiño

Cientos de historias compartidas por la comunidad sobre sus vivencias en los Alumbrados Navideños, en 50 años de llenar de colorido y fantasía a Medellín, aportarán la energía simbólica con la que se encenderán los Alumbrados de la ciudad este sábado 2 de diciembre en el Parque de los Deseos.

“Recuerdo que cuando era niño iba con toda mi familia a ver los Alumbrados y a jugar con los chorritos de agua de EPM”, narra Alejandro Montoya en el sitio web www.alumbradosepm.com, que abrió un espacio para la interacción y la construcción colectiva de esos momentos inolvidables en estas cinco décadas de los Alumbrados.

El Gerente General de EPM, Jorge Londoño De la Cuesta, destacó la participación de la ciudadanía, que en sus relatos reconoce la importancia de los Alumbrados Navideños como promotores del encuentro con los seres queridos, que incentivan valores y han ayudado a mantener las tradiciones decembrinas. “Invitamos a todas las familias para que nos acompañen este sábado 2 de diciembre, a partir de las 6:00 p.m., en el Parque de los Deseos, y juntos encendamos los Alumbrados Navideños de Medellín, como una demostración de cariño en este aniversario de oro”.

Sabías qué...

  • Los Alumbrados Navideños de Medellín tiene este año 37 millones de bombillas LED, con la última tecnología en uso eficiente de energía.
  • Los Alumbrados Navideños de Medellín en los 38 días que permanecen encendidos consumen cerca de una hora del consumo anual de energía de la ciudad. 
  • La manguera luminosa LED del Alumbrado tiene 1.130 kilómetros, que equivale casi a la distancia entre Medellín y Quito, Ecuador. 
  • Para elaborar las 50.000 figuras que componen los Alumbrados se usaron 15,5 toneladas de papel metalizado y 226 toneladas de hierro.
  • “Estamos de fiesta” es el concepto de los Alumbrados para 2017 y busca recrear los momentos que se viven en una celebración, con la comunidad como invitada especial. 
  • Las fotos y los videos que tomen y graben la gente se pueden etiquetar en las redes sociales con #AlumbradosEPM para interactuar, compartir y construir juntos la historia de los Alumbrados en sus 50 años.
  • El ingreso al Parque Norte para ver los Alumbrados Navideños es gratuito. Sin embargo, como es natural, si la ciudadanía quiere usar las atracciones mecánicas del Parque deberá comprar, como ocurre hoy, los tiquetes.
  • En el Parque de los Pies Descalzos, en inmediaciones del Edificio EPM, se ubicó la figura más grande de este año: un Árbol de Navidad de 24 metros de alto.
  • En el cerro Nutibara se puede admirar un ponqué de cumpleaños de 16 metros.
  • En el Edificio Miguel de Aguinaga, antigua sede de EPM, se iluminó de nuevo este año, como hace 50 años, para rendir un tributo a los primeros Alumbrados.
  • En 2017 también se pueden ver Alumbrados de EPM en 14 municipios ganadores del concurso Encendamos la Alegría. Esta fiesta navideña se vive en las localidades de Angelópolis, Arboletes, Barbosa, Buriticá, Cañasgordas, Caracolí, Cisneros, Guadalupe, La Pintada, La Unión, Peque, Salgar, San Pedro de los Milagros y Santa Rosa de Osos, cuyos habitantes cocrearon las temáticas de la decoración.

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En Medellín continuamos reconociéndonos como una ciudad diversa, por esto el Plan Etnoeducativo, denominado Ruta VOS, es un proyecto que busca impartirse en todas las Instituciones Educativas de la ciudad de Medellín.

Hasta la fecha ya se han realizado diferentes reuniones con rectores y jefes de núcleo de la ciudad. El paso a seguir, para continuar el trabajo de la ruta, será integrar todas las mesas etnoeducativas, empoderar organizaciones y a los padres de familia en las distintas comunidades que puedan hacer un seguimiento y un control social a la ruta.

Este 20 de noviembre, en el Teatro Pablo Tobón Uribe, se realizará el gran encuentro de Etnoeducación RUTA VOS, una jornada pedagógica para construir en la otredad y reconocernos en los sueños.  

El evento contará con un sabedor africano y de cada uno de los grupos étnicos colombianos: indígena, afrocolombiano, rom-gitano y raizal.

Este encuentro abre el camino para afianzar los procesos educativos que transforman las relaciones multiculturales en sociedades interculturales.

  • Los asistentes fortalecerán conocimientos que luego replicarán en sus instituciones, consolidando así el tejido social.

  • El evento contará con un sabedor africano y de cada uno de los grupos étnicos colombianos: indígena, afrocolombiano, rom-gitano y raizal.

 

Registro en www.medellin.edu.co/mova/formacion

 

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