Antiguamente llamada Plaza Mayor, lo que hoy conocemos como Parque de Berrio, fue el primer escenario para la conformación del barrio La Candelaria, con su iglesia del mismo nombre, punto del corazón del centro de Medellín. Una plaza donde transcurrieron los principales acontecimientos en su ámbito religioso con su iglesia y sus fiestas. En lo social con el encuentro cotidiano y con la plaza de mercado que se realizaba allí. En cuanto a lo político con la Casa del Cabildo, los discursos y manifestaciones de sus protagonistas. Y con respecto a lo económico desde sus edificios y comercio que vendían productos importados o mostraban la villa como centro de una Antioquia minera y luego como la ciudad de la industria textil.

Ese amalgama del ser humano rodeado de sus edificios, en diferentes épocas de construcciones arquitectónicas, hacen de esta Plaza el sitio donde nace el primer barrio con mayor importancia histórica, desde antes de ser fundada Medellín en 1675. Dos carreras y dos calles, son las venas de un barrio y al mismo tiempo del corazón de la ciudad que emana vida a los demás barrios, hacia Antioquia y hacia el mundo.

Su historia principia desde 1649 cuando se inicia la construcción de la iglesia, año en que eran pocos los habitantes concentrados en el sitio de Aná a orillas de la quebrada del mismo nombre, hoy quebrada Santa Elena.

Luego de fundada la Villa, en 1675, desde la Casa del Cabildo (en el costado occidental) se decide un desplazamiento desde los predios de la Plaza a indios y libres para darle jerarquía a la Plaza Mayor, donde se instalan algunos españoles comerciantes y algunos criollos.

op P. DE BERRÍO 1 1Su iglesia fue reedificada en 1712 y luego se demolió en 1767.

En el libro “Carnero de Medellín”, José Antonio Benítez “El cojo”, escribe sobre la fiesta de reinauguración de iglesia La Candelaria realizada en el año 1776:

(…) “no ha habido, ni habrá fiestas más asombrosas así en lo perteneciente a iglesia como de plaza; porque las Marchas, juegos y iluminaciones en el día de los mártires, Víspera y Día de la Virgen, y el de la octava fueron muy lucidos; lo mismo que las danzas que ensayó y enseñó el maestro Don Juan José de Saldarriaga, (…) los muchos toros que se sacaron a la Plaza en los Días del Octavario, pues hubo días de doce toros; y comedias desde el día del Dulce nombre de Jesús (…), y los Banquetes de Bodas muy espléndidos de modo que este vecindario de Medellín echó la mayor ostentación, con grandísima generosidad en las fiestas que celebró a su patrona…”

El mercado público se inició en la Plaza Mayor en 1774 y se terminó en 1891 cuando se inaugura la primera plaza cubierta llamada Plaza de Flórez.

La primera fuente de agua existió en la Plaza Mayor con la instalación de la pila pública construida en ladrillo en el año 1788 y en 1851 se cambia por una de bronce.

En 1856, se decreta empedrar la Plaza Mayor y se prohíbe tener animales allí. El cambio de Plaza a Parque de Berrío se realizó entre los años 1892 y 1893, inaugurándose el 20 de junio de 1895.

Entre finales del siglo XIX y principios del XX, muchos comerciantes ricos, de municipios antioqueños, llegan al Parque de Berrío e instalan sus negocios gracias a la minería a los medios de transporte y a la par con la naciente caficultura y la industria textil.

El centro de Medellín es el lugar de la ciudad con mayor auge en programación artística y cultural, epicentro del comercio, de oficinas y centros de educación superior, lugar de tránsito de los habitantes de la zona metropolitana del Valle de Aburrá y atracción turística desde hace unas décadas de nacionales y extranjeros.

Hoy, podemos encontrar en el parque de Berrío una gran oferta artística con la música popular que entonan algunos campesinos venidos de diferentes regiones de Colombia. Si usted no ha vuelto al centro de Medellín, visite el parque de Berrío y podrá escuchar una de esas canciones que nos evocan el pasado, porque el centro es el barrio de todos. 

op-P._DE_BERRÍO_1_1.JPGop-LA_CANDELARIA_IGLESIA.jpgop-P._DE_BERRÍO_4_1.jpgop-P._DE_BERRÍO_3_1.jpg

op Campaña

Más publicaciones de la Campaña: "El Centro es de todos"

 

 

"El centro es de Todos"

El centro de Medellín es el espacio de la ciudad que por naturaleza y tradición nos pertenece a todos.

En este video, un grupo de personas de la ciudad y turistas nacionales e internacionales nos cuentan por qué visitar el centro de Medellín.

 

Comparte este video en las redes sociales con la etiqueta #ConoceElCentro e invita a visitarlo. 

op-El-centro-es-de-todos-9_1.jpgop-El-centro-es-de-todos-7_1.jpgop-El-centro-es-de-todos-8_1.jpgop-El-centro-es-de-todos-6_1.jpg


op Campaña

Más publicaciones de la Campaña: "El Centro es de todos"

 

 


La señora Nelly, todos los días sale a la calle Zea entre Cundinamarca y Cúcuta, centro de Medellín, a barrer la cuadra que deja impecable, casi brillando de aseo. En un monólogo mientras barría, le escuchamos:

– Es que no cuidan las calles ni las aceras.

– Son unos cochinos que no respetan.

– Siempre tiran la cascarita, para que yo se las recoja.

– La calle se debe mantener como si fuera la propia casa.

– O sino, vean estos como se acuestan en cualquier acera.

Su monólogo no son palabras al aire. Van dirigidas a todos los vecinos y transeúntes que por allí pasan, dando un mensaje para cuidar las calles del centro y los vecinos le hacen caso.

El corazón palpitante de la ciudad, el centro, por su misma importancia como el barrio de todos, a su vez también, es el lugar donde confluyen y se concentran las principales problemáticas de Medellín: desplazamiento, indigencia, drogadicción, prostitución, explotación de menores, delincuencia, informalidad laboral y contaminación del medio ambiente.

op IMG 20160816 075257 1Dentro de la informalidad laboral, por poner un ejemplo, encontramos habitantes del centro o residentes que invitamos a tener ese sentido de pertenencia que tiene la señora Nelly. Y no solamente con el manejo de las basuras, sino además deberían tener ese altruismo de ser unos servidores en pro de esos espacios públicos que los rodea.

Podemos decir que en el centro habita un grupo poblacional de gran vitalidad, que lo dinamiza  y otro grupo, que contribuye, consciente o inconscientemente, a su degradación.

En un artículo de la página web de “Medellín Cómo Vamos” titulado “El Centro a Corazón Abierto”, La Ciudad Verde planteaba como una vía hacia la solución de las distintas problemáticas, la “sostenibilidad creativa”, que tiene entre sus elementos constitutivos otras formas de comunicación que involucra de manera más activa a la ciudadanía en los asuntos de ciudad.

Otras formas de cuidar el centro, por parte de quienes lo visitan o de quienes trabajan en él sería con el interés por del medio ambiente protegiendo las zonas verdes. Si vas en vehículo que éste tenga los documentos de la tecnomecánica. Proteger los edificios que son patrimonio arquitectónico. Siendo solidarios al denunciar a la delincuencia. No parqueando las motos en las aceras. Trabajar en comunidad para fortalecer las zonas verdes. Ayudando a las personas con discapacidad cuando lo requieran. Respetando las señales de tránsito como peatón y como conductor. Siendo parte activa con la asistencia a los eventos culturales. –

Y sobre todo, recorrer el centro, conocer su historia, sus problemáticas para cuidarlo como el ejemplo que nos da la señora Nelly cuando barre su calle y conversa con ella, para enviar su mensaje. 

op-DSC09756_1.JPGop-foto_510_1.jpgop-foto_066_1.jpgop-foto_1068_1.jpg

 

op Campaña

Más publicaciones de la Campaña: "El Centro es de todos"

 

 

"El centro es de Todos"

El centro de Medellín es el espacio de la ciudad que por naturaleza y tradición nos pertenece a todos.

En este video, un grupo de personas de la ciudad nos cuentan aquello que más les gusta del centro de Medellín e invitan a conocerlo

 

Comparte este video en las redes sociales con la etiqueta #ConoceElCentro e invita a visitarlo. 

op-El-centro-es-de-todos-5.jpgop-El-centro-es-de-todos-2.jpgop-El-centro-es-de-todos-3.jpgop-El-centro-es-de-todos-1.jpgop-El-centro-es-de-todos-4.jpg


op Campaña

Más publicaciones de la Campaña: "El Centro es de todos"

 

 

A tan solo diez metros de la Plaza Botero, conocida en el mundo por sus gordas esculturas, el mercado Tejelo, calle 52A, en el centro de Medellín, para muchos es un retazo de lo que fue el histórico barrio Guayaquil con sus leyendas y con sus costumbres campesinas.

Tan corta y colorida como pinceladas de un artista que traza con la policromía de las frutas y verduras que allí se venden. Tejelo es una obra de arte, fruto de la madre tierra. Un turista llegado de otro país, podrá sentir su peculiaridad en sus sonidos, sabores, olores y en las personas que allí trabajan, quienes viven historias que palpitan. Igual que los silleteros, son parte simbólica del campo en el centro de nuestra la ciudad.

Tejelo

Esta cuadra que va desde la Avenida de Greiff hasta Juanambú (en la placita Rojas Pinilla, en honor a uno de los presidentes de Colombia), está situada al lado occidental del antiguo edificio de Empresas Públicas de Medellín (construido en 1957), se conoce con el apellido del descubridor del Valle de Aburrá: Jerónimo Luís Tejelo. Después de que el conquistador Jorge Robledo recorrió el sur de Antioquia, se detuvo en Murgia (hoy municipio de Heliconia), y de allí envió a Tejelo a inspeccionar el otro lado de la cordillera, descubriendo el Valle de Aburrá, el 24 de agosto de 1541.

op-TEJELO_14_1.jpgop-TEJELO_13_1.jpgop-TEJELO_11_1.jpg

Los valores hoy

Es sábado de verano, final de las vacaciones estudiantiles de julio que, no solamente, nos trae el calor que nos proporciona el astro rey. Paradógicamente, nos ha traído lluvias. Una pareja de turistas camina asombrada de la muchedumbre que compra y vende. La turista, rubia, de ojos verdes como el aguacate, sonríe y ante ella van pasando sonidos e imágenes como un video en alta resolución. Sonidos del que ofrece sus productos, respuesta del regateo. Amarillo, verde, rojo y color tierra se conjugan con el olor a mango maduro criollo traído de los campos de Santa Bárbara. Olor a mandarina recién pelada, que nos vuelve agua la boca, en esta calle a treinta grados centígrados.

1 DSC09576En este racimo de imágenes, sonidos y olores, están inmersas las historias de personajes como Vargas, nacido en una vereda de Támesis hace 76 años, quien estuvo en otra época en el barrio Guayaquil, ofreciendo sus frutas a dos cuadras de la antigua Plaza El Pedrero.

En estas historias de Tejelo caben las palabras del cronista de los años veinte, Luis Tejada, quien escribía: “Los pueblos de la montaña son, como la montaña, decididamente graves. En su lucha con la naturaleza bravía, se asimilan mucho de lo profundamente trágico que hay siempre en la naturaleza; esos hombres hermosos y esas mujeres fecundas, antes de venir a engrosar el núcleo de las ciudades nacientes, vivieron sin duda mucho tiempo en la selva (...), y entonces fue cuando se infiltró en sus almas para siempre esa taciturnidad angustiosa de la montaña, que se hará hereditaria y eterna en la raza”.

Si un extranjero quiere saber cómo es Medellín y cuál es el color zapote, tendrá que visitar el mercado Tejelo. Y escudriñar en el interior de esa fruta maravillosa –la cual no se conoce en algunas ciudades del mundo– y debe escuchar las historias que cuentan sus habitantes que como hormigas trabajan.

Y como un retazo del viejo Guayaquil que se respete, Tejelo es un danzar de sonidos, una explosión de olores, un resplandor de imágenes y un degustar de sabores. Entre un constante “¡a la orden, a la orden!” de sus vendedores, suenan rancheras, vallenatos y música popular en el bar donde están los cachivaches de Memo. Y con el aroma a madre tierra que desprenden las verduras.

Esta es una invitación para que medellinenses y visitantes se den una pasada por Tejelo, a diez metros de Plaza Botero, para aguzar los cinco sentidos y saborear las diferentes frutas. Tejelo, obra de arte, fruto de la madre tierra, centro de Medellín, el barrio de todos.

Por: Carlos E. López Castro


op Campaña

Más publicaciones de la Campaña: "El Centro es de todos"

 

 

“La calle es una selva de cemento. Y de fieras salvajes cómo no…” Así inicia una de las canciones que canta Héctor Lavoe, pero en esta historia, las fieras salvajes cambian por un grupo de personas que desde una plancha de cemento siembran en un vivero para trasplantarle al Centro de Medellín un poco de verde. Se trata de la Junta de Acción Comunal Bomboná # 1 que con la contemplación de plantas de parte de la señora Consuelo Lopera Lopera, varias personas del barrio han realizado algunas recuperaciones de espacios de cemento.

A dos cuadras de las Torres de Bomboná encontramos Elemental Teatro. Diagonal a éste encontramos la casa que en la terraza del tercer piso, Consuelo Lopera, ha convertido en vivero. Al llegar yo al segundo piso, acompañado de Wilson Zuluaga y Nancy López de esa Junta de Acción Comunal, su balcón anuncia un cultivo de bambú. Al saludarla, luego ella pasa sus manos por las hojas del bambú, las acaricia diciendo que las plantas de color verde claro, elevan el espíritu. Cuando llegamos a la terraza del tercer piso, nos cuenta que, antiguamente, allí su madre tenía sembrados en algunas eras, varios pinos muy grandes. Hoy nos señala cultivo de penca de sábila, donde llegan los colibrís a chupar su flor. Es que transformar tanto cemento por más vegetación, en cualquier ciudad del mundo, no solo contribuye con disminuir la contaminación sino además aumentar la fauna. Nos señala además, Iris andante, de la cual dice “tiene ese nombre porque va echando hijos a los lados que van prendiendo y se va regando”. Y así parece ser la labor de Consuelo Lopera porque una parte de lo que cultiva, otros colaboradores lo van trasplantando a otros lugares del Centro de Medellín. También tiene cultivado tango, siete cueros rastrero, Eugenio, bambú, pino, maiami, guayacán amarillo. Cuando nos muestra el proceso que realiza con la tierra, donde echa cáscaras de papa y zanahoria con algunas lombrices para volverla más fértil la tierra, surge un diálogo:

DSC09596 OP-¿Cómo contribuye su trabajo al sentido de pertenencia por el centro de Medellín?

-Si cada uno de nosotros aportáramos un granito de arena para devolverle a la tierra parte de la contaminación que todos producimos, así sea sembrando en nuestros espacios mucha vegetación, estamos contribuyendo. A mí me produce mucha satisfacción que he tenido la oportunidad de sembrar plantas que hemos sembrado en los antejardines del barrio, para contribuir a la recuperación de esas zonas que tenemos tan perdidas.

-¿Cuánto tiempo llevan con el vivero y donde han sembrado en el centro?

-Llevamos con el vivero cinco años. A medida que íbamos teniendo plantas fuimos sembrando. Hemos hecho siembras en el parque de Berrío. La última la hicimos el Día de la Trasparencia.

Tenemos las Chiras, que se han utilizado en las siembras que hemos hecho en el centro. Cintas, la Piña la sembramos en el Parque de Berrío. Sembramos penca de sábila, pero se la robaron. La Iris Andante Amarilla, Blanca y Morada. Hemos sembrado Dólar, Palmayuca.

Cuando hacemos un comentario diciendo que el secreto para que prendan las plantas están en las ganas, el entusiasmo y el cariño pasa mi diálogo con Wilson Zuluaga, presidente de la Junta:

DSC09600 OP-¿Quiénes contribuyen con la siembra en el centro?

-En la Junta de Acción Comunal Bomboná 1, existe una comisión de medios ambiente, salud y educación, pero todas las personas que hacen parte de la junta van haciendo sus aportes para este proceso. Todas las comisiones nos llevan a un beneficio común.

-¿Cómo contribuyen al sentido de pertenencia por el centro de Medellín?

-Nuestro mayor aporte ha sido generar en el entorno una cultura de participación. La clave es participar y generar esos espacios que ponen mejor nuestra salud, nos recrean visualmente y es una obra más tangible de nuestros procesos comunitarios.

Después de felicitar a Wilson porque su junta volvió a ganar un proyecto en una convocatoria que hace la Secretaría de Participación Ciudadana, paso a conversar con Nancy López, quien también hace su aporte:

-¿Quiere hacer un llamado a los vecinos y visitantes del centro a esta causa?

El llamado lo sentimos todos en nuestro interior, la idea no es esperar que los demás hagan sino yo empezar a hacer y generar esa cultura. Nace de corazón y cuando se empieza a ver los frutos, hay mayor satisfacción a nivel interior, lo que estimula a seguir participando y seguir buscando estrategias para ir mejorando cada vez más nuestro entorno y de esta manera mejorar nuestra calidad de vida de todos los habitantes y visitantes del centro.

-¿En qué forma a participado usted?

-De forma directa hemos participado en algunas actividades que ha hecho la Comisión de Hábitat de Presupuesto Participativo. En una recuperación que se hizo en la carrera El Palo con San Juan y otros espacios donde nos han convocado. Estamos esperando que terminen el proceso de reparación de los andenes que se afectó con los desagües en lo que se llamó Centro Parrilla. Cuando terminen, nosotros vamos a intervenir paisajísticamente. Estamos apuntando a una actividad más visual arquitectónicamente con un mensaje que va a llevar ese jardín que queremos transformar a nivel de la calle Pichincha.

-¿Cómo acepta la gente el trabajo de ustedes?

-Hemos tenido jóvenes con su servicio social ayudando a la siembra de plantas con Consuelo. Los que nos ven sembrando les gusta mucho pero llega gente nueva que no tienen sentido de pertenencia. Un negocio nuevo que abrieron en la 39 con la 48, cortaron uno de los árboles que nosotros sembramos, para hacer más visible el negocio.

Al final de la conversación, refrescamos la tarde con un refresco helado y Consuelo Lopera nos remata la conversación con esta frase: “Lo que más quisiera es que tuviéramos autoridades ambientales coherentes con sus nombres. Aquí van destruyendo los árboles para construir y nadie controla eso, todos los árboles que se ven alrededor son de solares, que el día de mañana van a tumbar para hacer construcciones”.

Así pues, a pesar de habitar parte de la selva de cemento, existen personas que como “fieras” defienden y trabajan mancomunadamente como hormigas, el hecho de tener más vegetación en el centro de Medellín. Para transformar ese paisaje gris por otro más verde.

Por: Carlos E. López Castro


op Campaña

Más publicaciones de la Campaña: "El Centro es de todos"