Seis años rodando en una FZ 153cc

Escrito por  Nov 22, 2016

Por Alejandro Martínez Ferraro

Del triciclo a la bicicleta es un paso agigantado que muchos afrontan en la niñez, aunque  con la ayuda de los padres o dos rueditas de más incorporadas en el chasis de la cicla. En mi infancia, la bicicleta y yo, no teníamos la mejor relación, las caídas y los golpes eran más de lo normal, pero el miedo nunca invadió mi intención de aprender a montar, y mucho menos quedar siempre en los últimos lugares de carreras y no cumplir satisfactoriamente los obstáculos del  “juego seguimiento”.

Para mi juventud nunca me quitó el sueño, tener un vehículo de transporte (ni moto, ni carro), estaba más enfocado en el fútbol o en el inicio de mi carrera profesional que en otras cosas. Pero todo cambia y no fue por lujo ni por “fantochería”, sino por necesidad de mejorar el transporte, ahorro y tiempo de desplazamiento entre casa-trabajo-universidad-casa. Actualmente para mí, la moto se volvió indispensable para el funcionamiento de  mi vida, sin importar los riesgos, el peligro y el mal clima, características que opacan las múltiples cualidades como medio de transporte, comparado con el automóvil.

Afortunadamente no he sufrido ningún accidente grave de tránsito en 6 años que llevo como motociclista, solo sustos y pequeños resbalones. Eso lo agradezco a  que siempre intento comprar las mejores llantas, las de más buena calidad sin importar el precio, para prevenir actos que lamentar. Por otra parte, siempre estar en plena concentración, nunca dudar, y tomar decisiones en el menor tiempo posible, además es importante no dejar que los nervios invadan tus reacciones. Esta experiencia la he adquirido en una ciudad de alto flujo vehicular, alta congestión y mala movilidad, agregando que Medellín es una ciudad relativamente pequeña, para la cantidad de vehículos  que circulan a diario, y no pasar por alto los animales en trajes de humanos, que no se sabe cómo es posible que obtengan una licencia de conducción, documento entregado por pago económico y no por calidad al conducir, y hago referencia a algunos señores buseros y sus peleas por un centavo.

He viajado en ella hasta la frontera con Ecuador, recorriendo todos los municipios del sur de Colombia, a Pereira, Urabá, Coveñas  (Sucre) y Puerto Escondido (Córdoba), obteniendo kilómetros de experiencia, sin contar los municipios que frecuento en Antioquia. Esto es lo que más me gusta de las motos, poder sentir el aire por mi cuerpo y mirar los paisajes que la naturaleza te ofrece.

Me gusta andar rápido, no lo niego, pero sobre todo en zonas rurales, la adrenalina es buena para sentirse vivo y disfrutar el momento. Pero en la ciudad, lo hago porque la inseguridad lo amerita, los ladrones saben a quién abordar. Si uno muestra inexperiencia e inseguridad en la cabrilla ellos lo van a notar. En mi caso la Yamaha FZ es de las que más roban en Medellín. Son estos, los motivos por los que subo las revoluciones.                                                                   

Algunas veces se cometen pecadillos al volante, sin embargo por ser pecadillos no dejan de ser una infracción, además de ser peligroso. El cruce de semáforos en rojo por el afán, hacer giros en U donde está prohibido, hacer recorridos en contravía, dejar el vehículo mal estacionado y la más grave: mezclar el alcohol con gasolina. En el instante no se piensa en las consecuencias que puede generar estas imprudencias. Lastimosamente muchas veces del error es que se aprende a actuar de la forma más adecuada, pero nunca es tarde para reflexionar, valorar la vida y contribuir con la cultura vial.

¿Cómo contribuyo para mejorar la movilidad en la ciudad?

Respetar las señales de tránsito, respetar el carril de los demás, no andar con afanes y dejando mi moto en la casa cuando haya día sin vehículo.

¿Cómo me gustaría que fuera la movilidad en el centro de Medellín?

Me gustaría que fuera sin ningún tipo de vehículo, que los servicios de transporte público tengan sus paraderos en zonas externas, y además que se implemente mucho más el uso de la bicicleta y la creación de más ciclorrutas, así ayudamos para mejorar los altos índices de carbono en el centro y en toda la ciudad,  al igual que es un bálsamo para nuestra salud.

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Modificado por última vez en Martes, 22 Noviembre 2016 20:50

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